— Juan Álvarez 01/09/2026
Fundada en 1887, Industrias Peñoles combina minería, tecnología, seguridad, empleo y conservación ambiental en su Unidad Velardeña, ubicada en Cuencamé, Durango.
Una empresa con presencia en la industria minera
Peñoles es un grupo minero-metalúrgico-químico dedicado a la transformación de recursos minerales, con producción de plata, oro, plomo y zinc, además de otros productos industriales.
De acuerdo con información de la compañía, es el mayor productor mundial de plata afinada, líder latinoamericano en oro y plomo afinados y uno de los principales productores mundiales de zinc afinado y sulfato de sodio.
La Unidad Velardeña, propiedad total de Peñoles y en operación desde 2013, cuenta con una mina subterránea y una planta de beneficio. La empresa la considera su mina de zinc más importante y la segunda más grande de México.
Ubicada a unos 120 kilómetros de Torreón, Coahuila, la unidad tiene capacidad para procesar aproximadamente 2.8 millones de toneladas de mineral molido al año y representó una inversión cercana a los 206 millones de dólares.

Así se extrae y procesa el mineral
El proceso comienza en los rebajes subterráneos, donde se realizan perforaciones, voladuras, barrenación, soporte con anclas y concreto lanzado, relleno, rezagado y extracción. El mineral es trasladado hasta la estación de quebrado y posteriormente a la superficie.
En la planta de beneficio pasa por trituración, molienda, flotación, espesamiento y filtrado para obtener concentrados principalmente de zinc, además de plomo y cobre.

Durante el recorrido, el ingeniero Aurelio Francisco, supervisor de investigación metalúrgica, explicó que la trituración reduce el mineral de entre 20 y 27 pulgadas a unas 5 pulgadas, para después pasar al molino SAG.

Posteriormente se realiza una hidroclasificación y los materiales que no alcanzan la granulometría requerida, de entre 60 y 63 micras, regresan a los molinos de bolas. Los hidrociclones separan las partículas finas de las que requieren continuar moliéndose.
Al alcanzar la granulometría adecuada, la pulpa llega a los tanques acondicionadores, donde se incorporan reactivos y se ajusta el pH para iniciar la flotación.

En este proceso se recuperan plomo y cobre mediante flotación bulk y posteriormente se separan ambos concentrados. Debido a la presencia de impurezas como hierro, arsénico o material insoluble, los concentrados pasan por etapas de limpieza.
Después, la pulpa entra al circuito de zinc, con etapas primaria y agotativa, además de tres etapas de limpieza. Finalmente, el concentrado pasa al espesamiento y filtrado.
La pulpa de zinc recibe floculante en el espesador para favorecer la sedimentación y posteriormente llega a filtros que retiran el agua. El producto final se descarga al patio de embarques.
La planta procesa alrededor de 370 toneladas de mineral por hora. Por ciclo, el filtro de zinc produce aproximadamente 5.5 toneladas de concentrado, el de cobre una tonelada y el de plomo alrededor de 300 kilogramos.

Empleo y proveedores locales
La operación representa una importante fuente de empleo para la región. Velardeña cuenta con 137 empleados, 413 contratistas y 641 trabajadores sindicalizados, para un total de 1,210 empleos directos y 2,760 indirectos.

El 85 por ciento del personal proviene de comunidades cercanas y la participación de mujeres alcanza el 18%. En conjunto, las operaciones de Peñoles en Durango generan más de 4 mil empleos directos.
La unidad también impulsa y profesionaliza a 25 proveedores locales. En Cuencamé cuenta con 39 proveedores y en todo Durango con 114, relacionados con insumos, servicios eléctricos, alimentos, limpieza, obra minera y civil, acarreo y otras actividades.
Tecnología para una minería más segura
Velardeña ha incorporado tecnología para aumentar el control operativo y reducir la exposición de los trabajadores.
Utiliza equipos Scooptram alimentados por batería, realiza voladuras a distancia y permite operar determinadas máquinas de manera remota. Además, cuenta con un Centro de Operaciones Seguras (COS).
La unidad dispone de fibra óptica en superficie y bajo tierra para registrar y localizar personal y equipos, monitorear calidad del aire, microsismos y sistemas contra incendio, además de tecnología de detección de proximidad para prevenir accidentes entre maquinaria y trabajadores.
Mediante el sistema Key Out se puede conocer la ubicación del personal y los equipos. Velardeña fue además la primera unidad de Peñoles en implementar una red privada 4G/5G.

Seguridad dentro de la mina
El ingreso a Interior Mina requiere casco, lentes, guantes, calzado especial, lámpara, detector de monóxido de carbono, ropa de protección y autorrescatador.
La unidad cuenta con cinco bocaminas y accesos: Altares, Silotos, Ramil, Fantasma y Santa María, además de una salida de emergencia.


El sistema Key Out complementa al tradicional fichero utilizado para registrar a las personas que ingresan a Interior Mina.
La seguridad del macizo rocoso también es revisada constantemente. Cuando se detectan fallas o condiciones de riesgo se realizan trabajos de amacizado, anclaje y evaluación.

Aunque la roca de Velardeña es considerada competente y de gran dureza, las obras son ancladas como medida adicional de protección. Las placas cuentan con varillas de 2.40 metros y cemento inyectado, con una capacidad de carga de entre 16 y 18 toneladas.
En los rebajes, donde se explota el mineral, pueden existir claros de hasta 40 metros de altura y 35 de ancho, por lo que se utilizan cables de 15, 10 u 8 metros, de acuerdo con las condiciones del macizo rocoso.

Refugios mineros ante emergencias
Ivonne Becerra, asesora de Seguridad de Peñoles, explicó el funcionamiento de los refugios mineros, diseñados principalmente para proteger a los trabajadores ante incendios, gases o derrumbes.
Velardeña cuenta con 10 refugios, cada uno con capacidad para 50 personas. Son herméticos y cuentan con filtros de aire, línea de aire, climatización, tanques de oxígeno, depuradoras de dióxido de carbono, agua, alimentos, botiquín, oxígeno medicinal, radio, cámara conectada al COS y letrinas.

Los refugios pueden funcionar con baterías hasta por 96 horas, aunque el suministro de aire permite ampliar la permanencia.
Todo el personal recibe capacitación sobre su funcionamiento y periódicamente se realizan simulacros. Hasta ahora, ningún refugio ha tenido que utilizarse durante una emergencia real.
Ivonne Becerra cuenta con ocho años y medio en Peñoles. Es geóloga y posteriormente se especializó en seguridad, área desde la que participa en la protección de los trabajadores y el cumplimiento de las normas.

Reserva ecológica Peñoles
El recorrido también permitió conocer la reserva ecológica de Peñoles. Pascual de la Torre Alba, responsable técnico de la reserva ecológica Peñoles, informó que actualmente cuentan con 109 ejemplares de 14 especies.

Entre ellas se encuentran bisonte americano, búfalo acuático, guatusi, venado elk, ciervo wapiti, muflón, borrego muflón, avestruces, oso negro, mono araña, pavorreales e iguana verde.

La reserva está abierta al público mediante previa solicitud y sin costo. Su principal objetivo es la educación ambiental, especialmente con grupos escolares de comunidades cercanas. Los animales que más llaman la atención de los niños son el bisonte americano y el oso negro.

Los ejemplares llegan principalmente mediante trabajos coordinados con Profepa y Semarnat, debido a decomisos y rescates. Seis personas trabajan en el mantenimiento del PINS y existe atención veterinaria permanente, ya que Pascual de la Torre Alba es médico veterinario.
La alimentación de los animales sigue dietas específicas supervisadas por un nutriólogo y representa un gasto aproximado de 30 mil pesos semanales.
La reserva inició actividades en 2011 y permanece abierta a recibir nuevos ejemplares, principalmente herbívoros. La reproducción se mantiene controlada y, cuando las disposiciones legales lo requieren, se realizan programas para incrementar determinadas especies.

También se han realizado intercambios con otros PINS cuando existen excedentes de alguna especie.
Durante su operación se han efectuado alrededor de 15 rescates, entre ellos de aguilillas cola rojas, gatos monteses, mapaches y oso negro. Los ejemplares rescatados provienen principalmente de Coahuila y Durango.
La reserva presenta un informe anual ante Semarnat y mantiene sus actividades de conservación y manejo de fauna bajo la supervisión de las autoridades ambientales.
El recorrido por Velardeña mostró así una operación que integra extracción y procesamiento de minerales, tecnología, generación de empleo, desarrollo de proveedores, seguridad, capacitación y conservación ambiental, reflejando la complejidad de una actividad que se desarrolla tanto en la superficie como a cientos de metros bajo tierra.
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