Ciencia sobre la cena: alimentos que promueven el sueño y otros que lo dificultan

— Agencias 29/08/2026

Dormir bien no depende únicamente de reducir el uso de pantallas o controlar el estrés.

La alimentación nocturna también puede influir en la facilidad para conciliar el sueño, la calidad del descanso y la energía al despertar. El horario de la cena y los alimentos elegidos pueden favorecer un sueño más estable o, por el contrario, provocar molestias digestivas y despertares.

La importancia del horario de la cena

Una recomendación habitual es cenar entre dos y tres horas antes de acostarse, de modo que el organismo tenga tiempo para avanzar en la digestión antes de iniciar el descanso.

Cenar justo antes de dormir puede favorecer molestias digestivas y afectar la calidad del sueño. Por ello, más que eliminar la cena, la estrategia consiste en optar por porciones moderadas y preparaciones ligeras, especialmente cuando faltan pocas horas para acostarse.

Alimentos que pueden favorecer el descanso

Algunos alimentos contienen nutrientes y compuestos relacionados con procesos que participan en la regulación del sueño, entre ellos el triptófano, el magnesio y la melatonina.

Entre las opciones que pueden formar parte de una cena equilibrada se encuentran:

Pollo, fuente de triptófano. Avena, quinoa y cereales integrales, que aportan triptófano y carbohidratos complejos. Kiwi, relacionado con nutrientes que participan en procesos vinculados con el sueño. Cerezas y jugo de cereza, que contienen melatonina de forma natural. Nueces, almendras, pistachos y semillas de calabaza, fuentes de minerales como el magnesio. Huevo y productos lácteos, que aportan nutrientes relacionados con la regulación del descanso. Pescados como salmón, atún y bacalao, que proporcionan omega-3 y otros nutrientes. Té de manzanilla, que contiene apigenina, un compuesto estudiado por su posible relación con la somnolencia.

No significa que alguno de estos alimentos funcione como un somnífero ni que sus efectos sean iguales en todas las personas. La calidad general de la alimentación y los hábitos de sueño siguen siendo más importantes que un alimento específico.

Qué conviene limitar por la noche

Algunos productos pueden interferir con el descanso, particularmente cuando se consumen cerca de la hora de acostarse.

Alcohol: aunque puede producir somnolencia inicialmente, posteriormente puede fragmentar el sueño y favorecer despertares. Además, puede empeorar los síntomas de apnea del sueño.

Comida picante: puede provocar acidez y reflujo, especialmente al acostarse. Algunos alimentos muy especiados también pueden aumentar temporalmente la temperatura corporal.

Comidas muy grasas: requieren una digestión más prolongada y pueden generar sensación de pesadez, lo que dificulta el descanso.

Cafeína: presente en café, bebidas energéticas y otros productos, puede mantener al sistema nervioso en un estado de activación y retrasar el inicio del sueño.

Bebidas azucaradas: su consumo habitual tampoco favorece una alimentación saludable y puede asociarse con alteraciones del descanso.

La clave: una cena ligera y a tiempo

La estrategia no consiste en seguir una dieta rígida ni en eliminar grupos completos de alimentos. Una alternativa práctica es cenar con suficiente anticipación, elegir cantidades moderadas y priorizar alimentos fáciles de digerir.

En términos generales, una cena equilibrada podría combinar una fuente de proteína, verduras y una porción moderada de carbohidratos integrales, evitando grandes cantidades de grasa, alcohol y cafeína cerca de la hora de dormir.

Si los problemas para conciliar o mantener el sueño son frecuentes o persisten durante semanas, la alimentación por sí sola no sustituye una evaluación médica, ya que pueden existir otras causas detrás de los trastornos del sueño.

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