— Daniela Cordova 28/08/2026
Vecina de Santa Bárbara asegura que el centro operaba con aparente tranquilidad y desconoce qué pudo haber ocurrido.
María Elena Padilla Sánchez, vecina del centro de rehabilitación “Una Vida es Posible”, aseguró que la clausura del inmueble el jueves por la noche la tomó completamente por sorpresa, pues durante el tiempo que operó nunca escuchó situaciones fuera de lo normal.
La habitante del sector compartió que sabía que en el lugar permanecían jóvenes y adultos, además de observar los días de visita cuando familiares acudían a verlos. Incluso, afirmó que los internos y trabajadores del centro solían saludar a los vecinos y mantenían una relación cordial con quienes vivían en los alrededores.

“Nunca escuché gritos”
Padilla Sánchez negó haber escuchado gritos de auxilio, golpes, peleas o situaciones que hicieran sospechar algún tipo de violencia dentro del inmueble. Dijo que en ocasiones se escuchaba a los internos reunidos o jugando futbol en el patio, además de actividades que, según percibía, estaban relacionadas con oraciones antes de dormir.
La mujer relató que fue precisamente la noche del jueves, cuando regresaba de un festejo, que encontró un fuerte despliegue policiaco frente al inmueble y se enteró de que sería clausurado. El operativo involucró a elementos de los tres órdenes de gobierno y fue encabezado por agentes de la Agencia de Investigación Criminal de la Fiscalía General del Estado, Región Centro.

“Yo veía todo muy bien”, sostuvo la vecina, quien reiteró que, pese a permanecer gran parte del día en su domicilio, nunca detectó algo que le hiciera imaginar lo que pudo haber ocurrido dentro del centro.
Hasta el momento no se han dado a conocer las causas del cierre; solo se informó que se debió a una queja, lo que derivó el actuar de las autoridades y que ocasionó que hoy permanezca cerrado el inmueble.


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