— Agencias 27/08/2026
El ajedrez podría convertirse en una herramienta complementaria dentro de determinados tratamientos de salud mental y rehabilitación, ya que dos estudios piloto realizados por el Instituto Central de Salud Mental de Alemania encontraron posibles beneficios sobre algunas funciones cognitivas y el bienestar psicológico.
Las investigaciones analizaron el efecto de incorporar ejercicios cognitivos inspirados en el ajedrez a los tratamientos convencionales de adultos que se encontraban en rehabilitación por trastorno por consumo de alcohol y adolescentes atendidos en servicios de psiquiatría infantil y juvenil.
Los resultados fueron publicados en las revistas científicas Neuropsychological Rehabilitation y Clinical Child Psychology and Psychiatry.
A diferencia de una partida convencional, los programas no requerían experiencia previa con el ajedrez. Las actividades estaban diseñadas específicamente para estimular capacidades como la atención, la memoria de trabajo y la planificación.
Sabine Vollstädt-Klein, integrante del grupo de investigación del Instituto Central de Salud Mental de Alemania, explicó que el objetivo es desarrollar intervenciones que puedan incorporarse a la vida cotidiana y complementar las terapias existentes. Según la especialista, el ajedrez resulta interesante porque permite trabajar simultáneamente diferentes procesos cognitivos.
1. El entrenamiento con ajedrez produjo una mejora moderada en la atención de adultos con dependencia del alcohol
El primer estudio incluyó a 51 adultos de entre 24 y 62 años diagnosticados con trastorno por consumo de alcohol. De ellos, 32 participaron en el programa de entrenamiento basado en ejercicios de ajedrez, mientras que los otros 19 integraron el grupo de control.
Durante seis semanas, quienes recibieron la intervención participaron en sesiones de 90 minutos, dos veces por semana, además de continuar con su tratamiento habitual.
Al finalizar el programa se observó una mejora modesta en la atención sostenida. En la prueba d2-R, utilizada para evaluar diferentes aspectos de la atención, el grupo que realizó el entrenamiento obtuvo una puntuación media ajustada de 130,82, frente a 122,57 en el grupo de control. La diferencia promedio fue de 8,26 puntos.
También se registró una mejor valoración de la satisfacción general con la vida después de la intervención. Sin embargo, este beneficio ya no se mantuvo cuando los participantes fueron evaluados nuevamente tres meses después.
2. El entrenamiento no modificó de manera significativa el deseo de consumir alcohol
A pesar de los cambios observados en la atención y la satisfacción vital, el estudio no encontró diferencias estadísticamente significativas entre los grupos en aspectos como craving, estado de ánimo, abstinencia a corto plazo o flexibilidad cognitiva.
La abstinencia se registró en el 62,5% de los participantes que realizaron el entrenamiento basado en ajedrez y en el 57,9% del grupo de control. Esta diferencia no fue considerada suficientemente relevante para demostrar un efecto sobre la recaída.
La intervención, sin embargo, tuvo una buena aceptación entre los participantes. De las 25 personas evaluadas sobre este aspecto, la disposición a recomendar el programa a un amigo pasó de una puntuación de 7,52 sobre 10 antes de comenzar a 8,56 al finalizar y a 8,92 tres meses después.
3. En adolescentes se observó una mejora especialmente relacionada con la memoria de trabajo
La segunda investigación analizó a 33 adolescentes de entre 13 y 17 años que recibían atención en servicios de psiquiatría infantil y juvenil. Aproximadamente el 82% eran mujeres.
El grupo experimental estuvo compuesto por 19 pacientes y el grupo de control por 14. Los participantes que recibieron la intervención asistieron a seis sesiones presenciales de 90 minutos, una cada semana, además de continuar con el tratamiento multidisciplinario habitual.
El programa tomó como referencia The King’s Plan for Kids y fue adaptado para las necesidades de adolescentes.
En este grupo, el principal resultado se relacionó con la memoria de trabajo. Los jóvenes que realizaron el entrenamiento redujeron sus tiempos de respuesta en una prueba n-back de alta exigencia cognitiva. El resultado alcanzó significación estadística, con un valor de p de .016 y un tamaño del efecto de 0,79.
4. El bienestar psicológico también mejoró entre los adolescentes
Además de los cambios en la memoria de trabajo, los investigadores encontraron una evolución favorable en el bienestar psicológico.
La puntuación correspondiente a este aspecto aumentó entre los adolescentes que participaron en el programa, mientras que disminuyó en el grupo de control. La diferencia fue estadísticamente significativa, con un valor de p de .035 y un tamaño del efecto de 0,67.
No obstante, el entrenamiento no produjo mejoras estadísticamente significativas en otras capacidades evaluadas, como la flexibilidad cognitiva, el control inhibitorio y la atención sostenida.
Los adolescentes participaron, en promedio, en 4,65 de las seis sesiones previstas. Además, tres de ellos decidieron asistir voluntariamente a una séptima sesión después de completar la segunda evaluación.
5. El ajedrez no pretende sustituir las terapias convencionales
Los investigadores subrayan que estos ejercicios deben considerarse una herramienta complementaria y no un reemplazo de los tratamientos establecidos.
La intención es utilizar una actividad relativamente accesible para reforzar determinadas habilidades cognitivas que pueden encontrarse deterioradas en personas con diferentes trastornos psiquiátricos.
Los autores plantean que mejorar estas capacidades podría facilitar algunas actividades de la vida cotidiana y ayudar a los pacientes a aprovechar mejor otros componentes de su tratamiento, incluida la psicoterapia.
Esta posibilidad resulta especialmente relevante en el trastorno por consumo de alcohol, debido a que se estima que entre 50% y 70% de las personas afectadas presentan algún grado de deterioro neurocognitivo en comparación con individuos sanos.
6. Los resultados todavía son preliminares
Aunque los hallazgos son prometedores, los investigadores advierten que todavía no permiten establecer conclusiones definitivas sobre la eficacia terapéutica del ajedrez.
Ambos trabajos fueron estudios piloto con muestras reducidas y asignación cuasialeatoria, por lo que sus resultados deben interpretarse con cautela.
Será necesario realizar investigaciones con un mayor número de participantes y diseños más sólidos para determinar qué pacientes podrían obtener mayores beneficios y cuál sería la mejor manera de incorporar este tipo de entrenamiento dentro de los tratamientos clínicos.
Si futuros estudios confirman estos resultados, los ejercicios cognitivos basados en ajedrez podrían convertirse en una herramienta adicional dentro de los programas de salud mental y rehabilitación, especialmente para trabajar determinadas funciones cognitivas y favorecer el bienestar psicológico.
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