— Agencias 27/08/2026
La pérdida de memoria es uno de los cambios que con mayor frecuencia se relacionan con la demencia. Sin embargo, distintas investigaciones han identificado otras manifestaciones menos conocidas que pueden presentarse incluso antes de que una persona reciba un diagnóstico.
Entre ellas se encuentran cambios emocionales, alteraciones en el sueño, dificultades para manejar asuntos financieros, modificaciones importantes de la conducta y problemas con algunos sentidos.
Esto no significa que presentar alguno de estos síntomas sea una señal definitiva de demencia. Muchos pueden tener causas comunes y completamente diferentes. Sin embargo, cuando aparecen cambios nuevos, persistentes, progresivos o difíciles de explicar, conocer estas posibles señales puede ayudar a identificar la necesidad de una valoración médica.
1. La depresión podría preceder a algunos tipos de demencia
Una investigación de gran escala publicada en General Psychiatry, revista médica relacionada con la British Medical Association, encontró una asociación entre la depresión y el posterior desarrollo de demencia con cuerpos de Lewy.
Los investigadores observaron que las personas que posteriormente recibieron este diagnóstico tenían una mayor frecuencia de diagnósticos de depresión durante los años anteriores.
A partir de este patrón, los autores plantearon que la depresión podría estar relacionada con cambios neurodegenerativos que comienzan a desarrollarse en el cerebro antes de que la demencia sea diagnosticada.
Sin embargo, esta relación no demuestra que la depresión provoque demencia. Más bien, podría indicar que en algunos casos los cambios cerebrales iniciales de la enfermedad se manifiestan primero mediante alteraciones emocionales.
2. La somnolencia diurna podría estar relacionada con un mayor riesgo
Dormirse con frecuencia durante el día también ha sido estudiado como una posible señal asociada con el desarrollo posterior de demencia, especialmente en mujeres mayores.
En un estudio realizado durante cinco años participaron 733 mujeres cuya edad promedio era de 83 años. Entre aquellas que experimentaron un incremento en la somnolencia durante el día, el 19% desarrolló demencia durante el periodo de seguimiento.
En comparación, la enfermedad apareció en el 8% de las mujeres cuyo patrón de sueño permaneció estable o presentó una ligera mejoría.
Yue Leng, profesora asociada de Psiquiatría en la Universidad de California, San Francisco, señaló que las alteraciones del sueño podrían desempeñar un papel como factor de riesgo o como indicador temprano de cambios relacionados con la demencia.
3. Las dificultades financieras pueden aparecer años antes
Los problemas para administrar el dinero suelen considerarse una consecuencia de la demencia cuando la enfermedad ya está avanzada. No obstante, algunas investigaciones sugieren que determinados cambios en el comportamiento financiero pueden comenzar varios años antes del diagnóstico.
Algunos estudios han encontrado que ciertas personas empiezan a presentar retrasos en los pagos de sus tarjetas de crédito hasta seis años antes de recibir un diagnóstico de demencia.
También se ha observado una mayor probabilidad de que aparezca una calificación crediticia subprime aproximadamente 30 meses antes del diagnóstico.
Estos cambios podrían estar relacionados con dificultades cognitivas que afectan capacidades como la organización, la planificación y la toma de decisiones.
Por supuesto, tener problemas económicos no significa que una persona tenga demencia. Las dificultades financieras pueden tener numerosas causas, por lo que deben analizarse dentro del contexto general de cada individuo.
4. Las pesadillas frecuentes durante la mediana edad podrían ser una señal
Las pesadillas recurrentes también han sido objeto de investigación debido a su posible relación con un mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia.
Un estudio publicado en The Lancet eClinicalMedicine encontró asociaciones que variaban dependiendo de la edad de las personas.
Según el resumen difundido por la Universidad de Birmingham, los adultos de entre 35 y 64 años que tenían pesadillas semanalmente presentaban aproximadamente cuatro veces más probabilidades de desarrollar deterioro cognitivo durante la década posterior.
Entre los adultos mayores, quienes experimentaban pesadillas frecuentes tenían alrededor del doble de probabilidades de recibir posteriormente un diagnóstico de demencia.
La relación observada fue particularmente marcada entre los hombres.
Estos resultados no significan que las pesadillas causen demencia, sino que podrían constituir un indicador asociado con cambios cerebrales que aparecen antes de algunas enfermedades neurodegenerativas.
5. Una pérdida del olfato podría reflejar cambios neurológicos
Una reducción importante de la capacidad para identificar o percibir olores, conocida como anosmia, también ha sido estudiada como una posible manifestación temprana relacionada con la enfermedad de Alzheimer.
Investigaciones que han utilizado técnicas de imagen cerebral han observado que algunas personas con alteraciones del sentido del olfato presentan una acumulación más rápida de determinadas proteínas relacionadas con la enfermedad de Alzheimer.
Sin embargo, perder el olfato no significa necesariamente que una persona tenga Alzheimer o demencia. Este síntoma puede aparecer por numerosas razones, incluyendo problemas respiratorios, infecciones y otras condiciones médicas.
Por ello, su importancia debe evaluarse considerando otros síntomas, antecedentes y resultados de una valoración médica.
6. Cambios repentinos hacia conductas delictivas pueden llamar la atención
Las modificaciones importantes e inesperadas de la personalidad o el comportamiento también pueden aparecer en determinados tipos de demencia.
Un estudio publicado en 2015 en JAMA Neurology encontró que las conductas delictivas podían constituir la primera manifestación de demencia en una proporción de pacientes que variaba según el tipo de enfermedad.
Estas conductas fueron la primera manifestación en aproximadamente el 14% de las personas con demencia frontotemporal de variante conductual, en el 7,8% de quienes presentaban afasia progresiva primaria de variante semántica y en alrededor del 2% de los pacientes con enfermedad de Alzheimer.
Este tipo de cambios puede incluir comportamientos que anteriormente eran completamente ajenos a la personalidad de la persona.
Estas señales no sustituyen una evaluación médica
Aunque investigaciones científicas han encontrado asociaciones entre estas manifestaciones y determinados tipos de demencia, ninguna de ellas permite diagnosticar la enfermedad por sí sola.
La depresión, la somnolencia, las pesadillas, los problemas financieros, la pérdida del olfato o los cambios de conducta pueden tener muchas otras explicaciones.
Lo más importante es prestar atención cuando una persona experimenta cambios nuevos, persistentes o progresivos, especialmente si comienzan a interferir con su vida cotidiana. En esos casos, una evaluación médica puede ayudar a determinar si existe alguna causa tratable o si es necesario realizar estudios adicionales para investigar posibles alteraciones cognitivas.
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