Era del paciente hiper informado: cuando la tecnología también entra al consultorio

— Agencias 26/08/2026

Cada vez más mexicanos recurren a internet, redes sociales y herramientas de inteligencia artificial para obtener información relacionada con su salud, desde dudas sobre enfermedades hasta recomendaciones sobre tratamientos, alimentación y bienestar.

De acuerdo con el estudio El Paciente Digital Mexicano 2025, 80% de los mexicanos confía en la información de salud que encuentra en internet, mientras que más de 40% utiliza las redes sociales para investigar sobre enfermedades y padecimientos. Además, 23% de la población ya recurre a plataformas de inteligencia artificial para consultar temas relacionados con la salud.

Este fenómeno refleja una transformación en la relación entre pacientes y profesionales sanitarios. Daniel H. Pink, en su libro To Sell Is Human, explica que la sociedad pasó de un escenario en el que existía una marcada desigualdad en el acceso a la información a otro en el que los consumidores pueden consultar datos prácticamente de manera inmediata.

Un paciente cada vez más informado y participativo

Esta transformación también se observa en el ámbito de la salud. Actualmente, los pacientes tienen acceso a una enorme cantidad de información y participan con mayor frecuencia en las decisiones relacionadas con su bienestar.

Sin embargo, disponer de más información no necesariamente significa contar con información de calidad. La rapidez con la que se difunden los contenidos digitales también ha generado un entorno en el que conviven evidencia científica, recomendaciones sin fundamento, tendencias de bienestar y consejos contradictorios.

En algunos casos, esta situación puede llevar a las personas a posponer una consulta médica, minimizar determinados síntomas, abandonar tratamientos o adoptar prácticas potencialmente perjudiciales.

El riesgo de la sobreinformación

La Organización Mundial de la Salud ha advertido sobre la denominada “infodemia”, concepto utilizado para describir la enorme cantidad de información que circula, tanto verdadera como falsa, y que puede dificultar que las personas encuentren fuentes confiables.

Por ello, uno de los principales desafíos actuales no consiste únicamente en garantizar que la población tenga acceso a información sanitaria, sino también en desarrollar herramientas y conocimientos que permitan distinguir entre contenidos respaldados por evidencia científica y aquellos que pueden representar un riesgo para la salud.

La tecnología también cambia el papel de las empresas de salud

El crecimiento de este paciente más informado está modificando también la función de las compañías farmacéuticas y del sector salud.

La innovación ya no se limita exclusivamente al desarrollo de medicamentos o tratamientos. También implica comprender mejor las necesidades, hábitos y preocupaciones de quienes utilizan los servicios de salud.

En este nuevo escenario, las empresas tienen el reto de contribuir a generar información más clara, accesible y responsable, especialmente en un entorno digital donde los contenidos pueden difundirse a gran velocidad.

El verdadero desafío: convertir información en conocimiento útil

La tecnología continuará modificando la manera en que las personas comprenden, previenen y gestionan sus problemas de salud. Internet y la inteligencia artificial pueden facilitar el acceso a información que anteriormente estaba limitada a especialistas, pero también pueden amplificar contenidos incorrectos o engañosos.

Por ello, el desafío del paciente hiperinformado no consiste simplemente en tener más datos, sino en saber cuáles son confiables, comprender sus limitaciones y utilizarlos como complemento, no como sustituto, de la atención médica profesional.

En un entorno digital cada vez más saturado, la capacidad para ofrecer información basada en evidencia, comprensible y responsable será fundamental para construir una relación más informada entre pacientes, profesionales de la salud y las nuevas tecnologías.

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