Sector Salud cambia estrategia para enfrentar el síndrome cardio-reno metabólico

— Agencias 26/08/2026

En México, la combinación de hipertensión arterial, diabetes mellitus y enfermedad renal crónica se ha convertido en un importante problema de salud pública.

Cuando estas enfermedades aparecen de manera simultánea, aumentan considerablemente el riesgo de sufrir infartos, accidentes cerebrovasculares, insuficiencia cardiaca y daño irreversible en los riñones.

Autoridades del sector Salud señalaron que este fenómeno también está relacionado con el estancamiento de la esperanza de vida al nacer, que desde hace más de dos décadas se mantiene alrededor de los 75 años.

Millones de mexicanos viven con estas enfermedades

El secretario de Salud, David Kershenobich, anunció cambios en la estrategia para atender y, principalmente, prevenir este conjunto de enfermedades.

De acuerdo con los datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2022, alrededor de 21.3 millones de mexicanos tienen hipertensión arterial, 14.4 millones padecen diabetes mellitus y 9.2 millones viven con enfermedad renal crónica.

El problema se vuelve más complejo cuando estas condiciones coinciden en una misma persona, debido a que pueden potenciarse entre sí y acelerar el deterioro cardiovascular y renal.

El primer nivel de atención tendrá un papel fundamental

Ante este panorama, uno de los principales cambios será modificar la manera en que se trabaja en el primer nivel de atención médica.

La consulta no deberá enfocarse únicamente en atender el síntoma o problema que llevó al paciente a una unidad médica. El objetivo será identificar oportunamente los factores de riesgo y detectar las enfermedades antes de que aparezcan complicaciones.

Para ello, se contempla medir peso, talla y presión arterial en cada consulta, además de realizar análisis de sangre y orina al menos una vez al año.

La medición periódica de glucosa también será importante, especialmente en personas con antecedentes familiares de diabetes.

Las autoridades recomendaron además que la población se revise la presión arterial al menos una vez al año, incluso cuando no existan síntomas.

También cambiará el tratamiento de la diabetes

La estrategia contempla actualizar el uso de medicamentos para la diabetes. Aunque la metformina ha sido durante años uno de los principales tratamientos para controlar esta enfermedad, ya no se plantea como la única alternativa terapéutica.

Los avances médicos han permitido incorporar medicamentos con beneficios adicionales, dependiendo de las características y necesidades de cada paciente.

Entre las opciones mencionadas se encuentra la semaglutida, que puede ayudar al control de la glucosa y a la reducción de peso; las estatinas, utilizadas para controlar los niveles de colesterol y otras grasas en la sangre; y la dapagliflozina, que además de contribuir al control metabólico puede ofrecer beneficios para la protección de la función renal.

En el caso de la hipertensión, algunos pacientes necesitarán uno, dos o incluso tres medicamentos. La estrategia buscará facilitar el tratamiento mediante combinaciones de fármacos que puedan administrarse en una sola cápsula o comprimido cuando sea apropiado.

El objetivo es prevenir antes de que aparezcan las complicaciones

Las autoridades de Salud señalaron que México necesita pasar de un modelo que actúa principalmente cuando las enfermedades ya están avanzadas a uno que detecte y controle los factores de riesgo desde etapas tempranas.

Reducir el consumo de sal, azúcar y grasas, mantener una alimentación equilibrada y realizar actividad física de manera regular forman parte de las medidas preventivas.

La relación entre estas enfermedades es estrecha: el deterioro cardiovascular puede contribuir al daño renal, mientras que la enfermedad renal puede aumentar el riesgo de complicaciones cardiovasculares. La diabetes puede agravar ambas condiciones.

De acuerdo con las autoridades, cuatro de cada 10 defunciones en el país están relacionadas con estas tres enfermedades, lo que refleja el enorme impacto del síndrome cardio-renal-metabólico sobre la salud de la población.

Nuevos protocolos para las instituciones públicas

Los cambios planteados deberán aplicarse en las distintas instituciones públicas de salud, entre ellas el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), IMSS-Bienestar, el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y Petróleos Mexicanos (Pemex).

Las instituciones contarán con un plazo de 90 días, a partir del 30 de julio, fecha en que fueron publicados los nuevos lineamientos en el Diario Oficial de la Federación, para implementar los protocolos correspondientes.

El principal desafío será lograr que la detección temprana y la prevención se conviertan en elementos habituales de la atención médica, con el objetivo de evitar que la hipertensión, la diabetes y la enfermedad renal progresen hasta provocar complicaciones graves o fallecimientos.

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