— Agencias 26/08/2026
Las extracciones dentales son procedimientos frecuentes que pueden realizarse cuando un diente presenta daño, infección, falta de espacio o riesgo de afectar las piezas y tejidos cercanos.
En el caso de las muelas del juicio, también pueden extraerse cuando están retenidas, crecen en una posición incorrecta o dificultan la higiene, lo que puede favorecer la aparición de dolor, caries, inflamación de las encías o lesiones en dientes vecinos.
La recuperación comienza inmediatamente después del procedimiento. Durante este periodo, la formación de un coágulo en el lugar donde se encontraba el diente es fundamental, ya que protege la herida y contribuye a la cicatrización. Por ello, tanto la alimentación como determinados hábitos pueden influir en la evolución.
¿Qué se puede comer después de una extracción?
Durante las primeras 24 a 48 horas, generalmente se aconseja consumir alimentos blandos, suaves y fáciles de tragar. Dependiendo de la evolución, esta alimentación puede mantenerse durante tres a cinco días.
Entre las opciones recomendadas se encuentran:
Agua y bebidas sin cafeína. Licuados. Sopas tibias licuadas o en puré. Gelatina. Yogur, especialmente yogur griego. Puré de manzana. Puré de papa. Avena suave. Huevos revueltos. Pasta muy bien cocida. Verduras cocidas o trituradas. Requesón y tofu. Pescado blando. Carnes magras cuando la tolerancia permita masticar.
Además de la textura, es importante procurar una alimentación nutritiva. Las proteínas y las grasas saludables pueden contribuir a proporcionar energía y nutrientes necesarios durante la recuperación.
A medida que disminuyen las molestias, los alimentos pueden reincorporarse gradualmente. Algunas personas pueden comenzar con preparaciones semiblandas, como macarrones con queso, huevos revueltos o alimentos de textura suave.
¿Qué alimentos conviene evitar?
Durante los primeros días se recomienda evitar alimentos:
Duros o crujientes. Pegajosos. Muy calientes. Ácidos o picantes. Que requieran mucha masticación. Pequeños, como semillas o granos que puedan quedar atrapados en la herida.
Por ello, conviene evitar temporalmente frutos secos, semillas, papas fritas, caramelos, carne seca, zanahorias crudas y arroz, entre otros alimentos que pueden introducirse en la cavidad o irritarla.
También es preferible evitar cítricos, tomate y comidas picantes, debido a que pueden causar irritación. Los alimentos pegajosos, como la manteca de maní o el dulce de leche, pueden resultar difíciles de retirar de la zona intervenida.
Durante las primeras 24 horas también se recomienda evitar alcohol, café, bebidas gaseosas y bebidas calientes.
Hábitos que deben evitarse
Uno de los cuidados más importantes es no utilizar sorbetes o popotes. La succión puede desplazar el coágulo que se forma en la herida y aumentar el riesgo de desarrollar una alveolitis seca, una complicación que puede provocar dolor intenso.
También es aconsejable:
No fumar durante la recuperación inmediata, ya que puede retrasar la cicatrización y aumentar el riesgo de complicaciones. Evitar actividad física intensa durante los primeros días. No escupir repetidamente. No realizar enjuagues vigorosos durante las primeras 24 horas. Después de ese periodo, cepillarse los dientes con cuidado y evitar traumatizar directamente la zona de extracción.
¿Cuándo se puede volver a comer normalmente?
No existe un plazo idéntico para todas las personas. Muchas pueden ampliar progresivamente su alimentación durante aproximadamente una semana, siempre que el dolor y las molestias disminuyan y la cicatrización evolucione adecuadamente.
La recomendación más importante es seguir las indicaciones específicas del odontólogo o cirujano dental, especialmente cuando se trata de una extracción complicada o de una muela del juicio. Si aparecen dolor intenso que empeora, sangrado persistente, fiebre, hinchazón importante o secreción, es conveniente consultar al profesional.
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