Requesón o yogur griego: ¿Cuál es mejor para la salud y qué aporta cada uno?

— Agencias 23/08/2026

El yogur griego y el requesón son alimentos habituales en desayunos, colaciones, recetas y planes de alimentación, principalmente por su aporte de proteínas. Ambos son derivados de la leche de vaca y pueden utilizarse tanto en preparaciones dulces como saladas, por lo que pueden parecer opciones muy similares.

Sin embargo, existen diferencias importantes entre ambos. Su proceso de elaboración, cantidad y tipo de proteínas, contenido de lactosa, presencia de probióticos y aporte de minerales hacen que cada uno tenga ventajas distintas según las necesidades de quien los consume.

Por ello, determinar cuál es mejor no depende únicamente de comparar las calorías o los gramos de proteína. También es necesario considerar el resto de los nutrientes, la digestibilidad y el objetivo que se busca dentro de la alimentación diaria.

En general, tanto el yogur griego como el requesón pueden formar parte de una dieta equilibrada, pero sus beneficios pueden variar dependiendo de lo que se quiera priorizar.

¿Por qué el yogur griego es tan espeso?

Una de las características más conocidas del yogur griego es su textura cremosa y densa. Esto se debe a que, después de la coagulación de la leche, atraviesa un proceso de filtrado que elimina una parte considerable del suero.

Este procedimiento concentra el producto y modifica algunas de sus propiedades nutricionales, además de darle su consistencia característica y un sabor ligeramente ácido.

Otra característica importante es que contiene menos lactosa que algunos otros productos lácteos. Esto puede favorecer su tolerancia en personas que presentan cierta sensibilidad a este azúcar, aunque la respuesta depende de cada organismo.

Por cada 100 gramos, el yogur griego aporta aproximadamente 95 calorías, 9 gramos de proteínas, 5 gramos de carbohidratos y 4.4 gramos de grasas, de las cuales cerca de 2.4 gramos son saturadas.

También proporciona diversos micronutrientes. En esa misma cantidad se encuentran aproximadamente el 19% de las necesidades diarias de riboflavina, 33% de vitamina B12, 11% de calcio, 18% de selenio y 10% de fósforo.

Proteínas y micronutrientes del yogur griego

Una de las ventajas del yogur griego es la calidad de sus proteínas, ya que contiene aminoácidos necesarios para contribuir al mantenimiento de los tejidos del organismo.

Dependiendo del producto y de su proceso de elaboración, también puede contener probióticos vivos. Estos microorganismos constituyen una diferencia importante frente a diversos productos lácteos que no son fermentados.

La combinación de proteínas, vitaminas y minerales permite incorporar el yogur griego en diferentes comidas. Su aporte de calcio contribuye al mantenimiento de huesos y dientes, mientras que las proteínas ayudan a cubrir los requerimientos diarios de este nutriente.

La vitamina B12 interviene en distintas funciones del organismo y la riboflavina participa en procesos relacionados con el metabolismo energético.

Respecto a las grasas saturadas, aunque el yogur griego puede contenerlas, algunos estudios han señalado que los productos lácteos fermentados podrían tener efectos cardiovasculares diferentes a los que se esperarían al considerar únicamente su contenido de grasas.

Esto se debe, entre otros factores, a que la fermentación puede modificar determinados componentes presentes originalmente en la leche.

¿Qué diferencia al requesón?

El requesón tiene un proceso de elaboración diferente al del yogur griego. Es un queso fresco que no depende de una fermentación prolongada ni de un proceso extenso de maduración para adquirir sus principales características.

Su textura y sabor permiten utilizarlo en desayunos, ensaladas, postres y diferentes preparaciones saladas.

Por cada 100 gramos, el requesón aporta aproximadamente 105 calorías, 12 gramos de proteínas, 5 gramos de carbohidratos y 4.2 gramos de grasas. De estas últimas, alrededor de 2.6 gramos corresponden a grasas saturadas.

Una diferencia importante aparece precisamente en el contenido proteico. El requesón proporciona cerca de 12 gramos de proteína por cada 100 gramos, mientras que el yogur griego aporta alrededor de 9 gramos.

En cuanto a micronutrientes, 100 gramos de requesón contienen aproximadamente el 13% de la ingesta diaria de riboflavina, 29% de vitamina B12, 12% de fósforo, 18% de selenio y 18% de sodio.

Esto demuestra que, aunque ambos alimentos comparten algunas características, su composición nutricional no es idéntica.

La caseína, una característica importante del requesón

Uno de los aspectos más destacados del requesón es su contenido de caseína, una proteína que se digiere y absorbe de manera más lenta.

Esta característica puede ayudar a prolongar la sensación de saciedad y hace que el requesón sea una alternativa atractiva para quienes buscan una fuente de proteína de liberación más gradual.

La caseína también es relevante en el contexto del mantenimiento muscular, ya que permite disponer de aminoácidos durante un periodo más prolongado. Sin embargo, esto no significa que el yogur griego sea una mala opción para quienes desean cuidar su masa muscular. Ambos productos proporcionan proteínas de buena calidad; la diferencia está principalmente en la cantidad y el tipo de proteínas predominantes.

El requesón también destaca por su contenido de riboflavina o vitamina B2, nutriente que participa en el metabolismo energético y en diversas funciones celulares.

¿Cuál contiene más proteínas?

Si únicamente se compara la cantidad de proteína, el requesón obtiene una ligera ventaja.

Por cada 100 gramos, proporciona alrededor de 12 gramos de proteína, frente a los aproximadamente 9 gramos del yogur griego. Aunque la diferencia no es muy grande, puede resultar relevante para quienes buscan incrementar su consumo proteico mediante los alimentos.

No obstante, la cantidad de proteína no debería ser el único criterio. También es necesario considerar su calidad, digestibilidad, composición y los demás nutrientes que acompañan al alimento.

El yogur griego puede aportar probióticos vivos y una combinación interesante de micronutrientes, mientras que el requesón sobresale por su mayor contenido proteico y su aporte de caseína.

¿Cuál aporta más calcio?

En esta comparación, el yogur griego presenta una ventaja.

Cada 100 gramos aportan aproximadamente el 11% de la ingesta diaria de calcio. Este mineral es fundamental para la estructura y conservación de los huesos y dientes, además de participar en otras funciones del organismo.

Por ello, el yogur griego puede ser una alternativa útil dentro de una alimentación que busque cubrir adecuadamente las necesidades de calcio.

Aunque el requesón también aporta minerales importantes, en los datos comparados el yogur griego destaca por su contenido de calcio.

De cualquier manera, ningún alimento por sí solo puede cubrir todas las necesidades nutricionales. Una alimentación variada es fundamental para obtener los diferentes nutrientes que requiere el organismo.

¿Cuál tiene menos calorías y grasas?

Las diferencias en calorías y grasas entre ambos productos son reducidas.

El yogur griego proporciona alrededor de 95 calorías por cada 100 gramos, mientras que el requesón contiene aproximadamente 105. Esto representa una diferencia cercana a 10 calorías.

En cuanto a las grasas, el yogur griego aporta alrededor de 4.4 gramos por cada 100 gramos y el requesón cerca de 4.2 gramos.

Por lo tanto, ninguno de los dos puede considerarse claramente superior únicamente por su contenido calórico o de grasa. También deben tomarse en cuenta las cantidades consumidas, los acompañamientos y el resto de la alimentación.

Además, los valores nutricionales pueden cambiar entre marcas y presentaciones debido al tipo de leche y al proceso de elaboración utilizado.

Lactosa y digestión

La cantidad de lactosa también puede influir al momento de elegir entre ambos alimentos.

En el caso del yogur griego, el proceso de filtrado elimina parte del suero y reduce la cantidad de lactosa respecto a otros productos lácteos. Al tratarse además de un alimento fermentado, puede ser mejor tolerado por algunas personas.

Quienes experimentan molestias al consumir determinados productos lácteos podrían encontrar en el yogur griego una alternativa más fácil de digerir.

Sin embargo, esto no significa que todas las personas con sensibilidad a la lactosa puedan consumirlo sin presentar síntomas. La tolerancia depende de cada individuo, de la cantidad ingerida y de las características específicas del producto.

Si las molestias digestivas después de consumir lácteos son frecuentes o persistentes, es recomendable consultar a un profesional de la salud antes de realizar modificaciones importantes en la alimentación.

¿Cuál proporciona mayor saciedad?

El requesón puede tener cierta ventaja debido a su contenido de caseína, una proteína de digestión más lenta que puede contribuir a mantener la sensación de saciedad durante más tiempo.

Por esta razón, puede ser una alternativa útil en comidas o colaciones en las que se busca una fuente proteica que se digiera de manera gradual.

El yogur griego también puede favorecer la saciedad gracias a su contenido de proteínas y a su textura densa. Por ello, no debe interpretarse que uno genera saciedad y el otro no.

La respuesta dependerá también de la cantidad consumida y de los demás alimentos incluidos en la comida.

Entonces, ¿cuál es mejor?

No existe un ganador absoluto entre el yogur griego y el requesón, ya que cada uno presenta características que pueden resultar útiles según el objetivo.

El yogur griego destaca por su combinación de proteínas, calcio, vitamina B12, riboflavina y selenio, además de que algunas variedades contienen probióticos vivos. Su menor contenido de lactosa también puede ser una ventaja para determinadas personas.

El requesón, en cambio, proporciona una mayor cantidad de proteínas por cada 100 gramos y destaca por su contenido de caseína, una proteína de absorción lenta que puede contribuir a prolongar la saciedad. También presenta mayores cantidades de fósforo y sodio en la comparación realizada.

Las diferencias en calorías y grasas son pequeñas, por lo que no deberían ser el único criterio para decidir cuál consumir.

Finalmente, es importante recordar que la composición nutricional puede variar entre marcas y presentaciones. Revisar la etiqueta nutrimental permite conocer con mayor precisión el contenido de proteínas, grasas, carbohidratos, sodio y otros nutrientes de cada producto.

En conclusión, el yogur griego puede ser una excelente opción si se buscan calcio, probióticos y una buena combinación de micronutrientes, mientras que el requesón puede resultar especialmente atractivo cuando se prioriza un mayor aporte de proteínas y caseína. Ambos pueden formar parte de una alimentación equilibrada, siempre que se consuman dentro de una dieta variada y acorde con las necesidades individuales.

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