Cómo detectar el golpe de calor en bebés y adultos mayores a tiempo

— Agencias 23/08/2026

Durante los periodos de calor extremo, los bebés, los niños pequeños y los adultos mayores se encuentran entre los grupos con mayor riesgo de sufrir hipertermia y golpe de calor. Una de las principales dificultades es que no siempre pueden reconocer o comunicar que están sufriendo un problema relacionado con el calor.

Por ello, familiares y cuidadores deben prestar atención a cambios en el comportamiento, la hidratación y el estado físico, ya que pueden ser señales tempranas de una emergencia.

Señales de golpe de calor en bebés y niños pequeños

Los bebés tienen una capacidad limitada para regular su temperatura corporal y dependen completamente de los adultos para mantenerse hidratados y protegidos del calor.

Entre los signos que requieren atención se encuentran:

Somnolencia o letargo inusual: el bebé está demasiado cansado, cuesta despertarlo o responde menos de lo habitual. Llanto sin lágrimas: puede ser una señal de deshidratación importante. Menor cantidad de orina: menos pañales mojados de lo habitual puede indicar que el organismo está perdiendo líquidos. Piel muy caliente y enrojecida: especialmente si el niño presenta un deterioro general del estado de alerta. Respiración rápida: una respiración más acelerada de lo habitual puede acompañar a la deshidratación y al aumento de la temperatura corporal. Fontanela hundida: en un bebé, una mollera notablemente hundida puede ser compatible con deshidratación.

No todos estos signos tienen que aparecer al mismo tiempo. Un bebé excesivamente somnoliento, difícil de despertar o que presenta una temperatura corporal elevada requiere valoración médica urgente.

Cambios de comportamiento en adultos mayores

Las personas mayores pueden ser particularmente vulnerables durante una ola de calor. La percepción de la sed puede disminuir con la edad y algunos medicamentos o enfermedades pueden dificultar todavía más la regulación de la temperatura.

En este grupo, las primeras señales pueden manifestarse principalmente como cambios neurológicos:

Confusión repentina: dificultad para responder preguntas, desorientación o comportamiento incoherente. Cambios bruscos de conducta: irritabilidad, agitación, apatía o somnolencia fuera de lo habitual. Problemas para caminar: debilidad, mareos, tropiezos o pérdida repentina del equilibrio. Piel anormalmente caliente: puede encontrarse muy caliente y seca, aunque la ausencia de sudor no es un requisito para que exista un golpe de calor.

Una alteración repentina del estado mental durante un periodo de temperaturas elevadas debe considerarse una señal de alarma, especialmente si se acompaña de debilidad, mareo o una temperatura corporal elevada.

¿Cómo proteger a bebés y adultos mayores durante el calor?

La prevención es especialmente importante porque estos grupos pueden no pedir líquidos o reconocer que necesitan refrescarse.

Mantener una hidratación adecuada

No conviene esperar a que aparezca una sed intensa. Los bebés deben recibir líquidos de acuerdo con su edad y alimentación, mientras que los adultos mayores pueden necesitar recordatorios frecuentes para beber.

No se debe administrar suero oral de manera rutinaria a un bebé o adulto mayor simplemente por estar expuesto al calor; su utilización depende de la situación clínica y de las indicaciones de un profesional sanitario.

Mantener fresco el ambiente

Es recomendable mantener las habitaciones ventiladas, utilizar aire acondicionado o ventiladores cuando sea seguro y trasladar a las personas vulnerables a espacios frescos durante las horas de mayor temperatura.

Los paños húmedos y frescos pueden ayudar a disminuir la sensación térmica, aunque no sustituyen la atención médica cuando existe un golpe de calor.

Vigilar la orina y el estado general

En los bebés, observar la cantidad de pañales mojados puede proporcionar información útil sobre su hidratación.

En adultos mayores, también puede ser útil prestar atención a cambios importantes en la frecuencia de la micción, pero la confusión, la somnolencia extrema o el deterioro del estado general son señales más importantes que un número específico de horas sin orinar.

Evitar las horas de mayor calor

Siempre que sea posible, las actividades al aire libre deben realizarse durante las horas más frescas del día y reducirse cuando las temperaturas sean extremadamente elevadas.

Y existe una regla fundamental: nunca debe dejarse a un bebé, niño, adulto mayor o cualquier otra persona dentro de un vehículo estacionado, aunque las ventanas estén abiertas o se planee regresar rápidamente.

¿Cuándo se trata de una emergencia?

El golpe de calor es una emergencia médica. Una persona que presenta temperatura corporal muy elevada junto con confusión, alteración del estado de conciencia, convulsiones, desmayo o un comportamiento anormal necesita atención médica inmediata.

Mientras llega la ayuda, debe trasladarse a un lugar fresco y comenzar a enfriarla con métodos disponibles, como paños húmedos y agua fresca sobre la piel. No debe retrasarse la búsqueda de atención médica para intentar tratar el problema exclusivamente en casa.

La clave durante los episodios de calor extremo es no esperar a que un bebé o un adulto mayor diga que tiene sed o que se siente mal. Los cambios en el comportamiento, el estado de alerta, la respiración, la orina y la temperatura corporal pueden ser las primeras señales de que algo no está bien.

Instala la nueva aplicación de El Tiempo MX

ver en sitio completo: Cómo detectar el golpe de calor en bebés y adultos mayores a tiempo