Alerta: 8 señales de un infarto en mujeres que no debes ignorar

— Agencias 23/08/2026

Un infarto no siempre comienza con el intenso dolor en el pecho que suele mostrarse en las películas.

En algunas mujeres, las primeras señales pueden ser mucho más sutiles, como cansancio inusual, dificultad para respirar, náuseas, molestias digestivas o dolor en la mandíbula, espalda o brazos. Precisamente por parecer síntomas menos graves, pueden provocar que la persona retrase la búsqueda de atención médica.

La enfermedad cardiovascular continúa siendo una de las principales causas de muerte entre las mujeres. Por ello, los especialistas recomiendan prestar especial atención a síntomas nuevos, intensos, repentinos o difíciles de explicar, sin atribuirlos automáticamente al estrés, cansancio o indigestión.

¿Qué sucede durante un infarto?

Un infarto y un paro cardiaco son situaciones diferentes. El paro cardiaco ocurre cuando el corazón deja de latir de manera repentina, mientras que el infarto aparece cuando el flujo de sangre que lleva oxígeno al músculo cardiaco se reduce o queda bloqueado.

En muchos casos, el problema comienza con la acumulación de placas de grasa y colesterol dentro de las arterias coronarias. Si una de estas placas se rompe, puede formarse un coágulo que obstruya el paso de la sangre.

Cuando el corazón deja de recibir suficiente oxígeno, las células del músculo cardiaco comienzan a morir. Por eso, un infarto constituye una emergencia médica en la que cada minuto puede ser importante.

8 señales de infarto que las mujeres no deberían ignorar

1. Cansancio extremo e inusual

No todo cansancio significa un problema cardiaco. Sin embargo, una fatiga intensa que aparece sin una explicación evidente y que incluso dificulta realizar actividades cotidianas puede ser una señal de alerta.

La preocupación aumenta cuando el agotamiento aparece junto con falta de aire, debilidad, mareos, náuseas o molestias en el pecho.

Algunas investigaciones han encontrado que una proporción importante de mujeres que posteriormente sufrieron un infarto experimentaron fatiga inusual antes del evento.

2. Indigestión repentina o muy intensa

Un infarto puede confundirse con un problema digestivo. Algunas molestias procedentes del corazón pueden sentirse como ardor, indigestión o malestar en la parte superior del abdomen.

Si la molestia es nueva, particularmente intensa, dura más de lo habitual o no mejora con las medidas que normalmente alivian la indigestión, no debería descartarse un origen cardiaco.

La preocupación aumenta si además existe dificultad para respirar, sudoración, mareo, náuseas o presión en el pecho.

3. Dolor en la mandíbula o la espalda

El dolor relacionado con un infarto no siempre permanece localizado en el pecho. También puede extenderse hacia la mandíbula, espalda, hombros o brazos.

En ocasiones, incluso puede confundirse con un problema dental o muscular. La forma en que el sistema nervioso transmite las señales de dolor puede hacer difícil determinar exactamente dónde se encuentra su origen.

Por ello, un dolor inexplicable que aparece junto con otros síntomas cardiovasculares merece atención inmediata.

4. Acidez o ardor en el pecho

La acidez y algunas molestias cardiacas pueden sentirse de manera muy parecida. Esto puede llevar a que una persona interprete una presión u opresión en el pecho como un simple episodio de reflujo.

Una molestia nueva, persistente o intensa que aparece de manera repentina y no desaparece al descansar debe evaluarse con urgencia, especialmente si se acompaña de otros síntomas.

No conviene asumir que todo ardor en el pecho es necesariamente acidez.

5. Falta de aire, incluso en reposo

Experimentar dificultad respiratoria después de realizar ejercicio intenso puede ser normal. Lo preocupante es que aparezca durante actividades habituales que antes se realizaban sin dificultad o incluso mientras la persona está sentada.

Un infarto puede presentarse sin el típico dolor torácico, por lo que la ausencia de esta molestia no descarta un problema cardiaco.

La falta de aire repentina o intensa, particularmente cuando aparece junto con otros signos de alarma, requiere atención médica inmediata.

6. Dolor repentino en uno de los brazos

Aunque tradicionalmente se relaciona el infarto con el brazo izquierdo, el dolor puede aparecer en cualquiera de los dos brazos.

Cuando un dolor inexplicable en el brazo aparece acompañado de presión en el pecho, dificultad respiratoria, sudoración, náuseas o mareos, debe considerarse una posible señal de emergencia.

7. Náuseas, mareos o sensación repentina de enfermedad

Un infarto también puede provocar que una persona se sienta súbitamente enferma, mareada, aturdida o con sudoración fría.

Debido a que estos síntomas pueden parecerse a los de una infección, una intoxicación alimentaria o un problema digestivo, existe el riesgo de restarles importancia.

Si aparecen de forma inesperada y se combinan con otros síntomas compatibles con un problema cardiaco, es importante buscar atención médica de inmediato.

8. Presión, opresión o dolor en el pecho

El malestar torácico sigue siendo uno de los síntomas más comunes de un infarto, tanto en hombres como en mujeres.

Sin embargo, no siempre se describe como un dolor intenso. Algunas personas pueden experimentar presión, tensión, compresión, pesadez u opresión.

Por ello, no debe esperarse necesariamente un dolor insoportable para considerar la posibilidad de un infarto.

¿Por qué las mujeres pueden presentar síntomas diferentes?

No existe una división absoluta entre los síntomas de hombres y mujeres. El dolor o malestar en el pecho continúa siendo frecuente en ambos sexos.

Sin embargo, algunas mujeres presentan con mayor frecuencia síntomas como fatiga, náuseas, dificultad respiratoria, molestias digestivas o dolor fuera del pecho.

La forma en que se desarrolla la enfermedad coronaria, la edad, las condiciones de salud y determinados problemas de los vasos sanguíneos pueden influir en la manera en que se manifiesta un infarto.

Además, describir una molestia como “presión” o “apretamiento” en lugar de “dolor” puede hacer que el síntoma sea subestimado.

Factores que pueden aumentar el riesgo

Aunque no es posible eliminar completamente el riesgo de infarto, existen medidas que ayudan a reducirlo.

Entre las principales se encuentran:

Mantener actividad física regular. Seguir una alimentación saludable para el corazón. No fumar. Mantener un peso saludable. Dormir adecuadamente. Controlar la presión arterial. Vigilar los niveles de colesterol. Mantener controlada la glucosa y la diabetes cuando corresponda. Realizar revisiones médicas periódicas.

La prevención también implica identificar factores de riesgo antes de que aparezcan síntomas, ya que algunos pueden permanecer durante años sin producir molestias evidentes.

¿Qué hacer ante la sospecha de un infarto?

Si existe la posibilidad de que los síntomas correspondan a un infarto, no hay que esperar a que desaparezcan por sí solos.

Lo indicado es solicitar ayuda de emergencia inmediatamente. No conviene perder tiempo intentando determinar en casa si se trata de una indigestión, ansiedad, cansancio u otro problema.

En el hospital, una evaluación puede incluir un electrocardiograma y análisis de sangre, entre otras pruebas necesarias para determinar si existe daño cardiaco.

El tiempo es fundamental porque una arteria bloqueada puede provocar daño permanente en el músculo del corazón. Incluso si finalmente los síntomas tienen otra causa, es preferible una evaluación médica que retrasar la atención de un verdadero infarto.

Instala la nueva aplicación de El Tiempo MX

ver en sitio completo: Alerta: 8 señales de un infarto en mujeres que no debes ignorar