— Agencias 23/08/2026
Canadá y Estados Unidos profundizan su disputa comercial tras nuevos aranceles, mientras Mark Carney anuncia represalias económicas desde septiembre.
Canadá enfrenta una guerra comercial con Estados Unidos, afirmó el primer ministro Mark Carney, luego de que ambos países no lograran concretar un acuerdo y Washington aplicara una nueva ronda de aranceles de hasta 50% sobre exportaciones canadienses.
Canadá anuncia represalias contra Estados Unidos
El desacuerdo entre ambos gobiernos derivó en una nueva escalada comercial después de que Estados Unidos impusiera aranceles de 50% sobre 20,000 millones de dólares en exportaciones canadienses.
Estas tarifas afectan aproximadamente al 5% de las exportaciones de Canadá hacia Estados Unidos, de acuerdo con los datos proporcionados.
Carney aseguró que su gobierno responderá a las medidas estadounidenses con represalias equivalentes. El primer ministro canadiense afirmó que las acciones comenzarán el 8 de septiembre y que las empresas afectadas recibirán apoyo económico.
“Uno está en guerra cuando es atacado, y nosotros fuimos atacados”, declaró Carney al referirse a la situación comercial entre ambos países.
Comercio entre Canadá y Estados Unidos
La relación comercial entre los dos países representa uno de los principales vínculos económicos de América del Norte.
Entre enero y junio del año actual, Canadá exportó mercancías a Estados Unidos por 200,174 millones de dólares, un aumento interanual de 1.4%.
Durante el mismo periodo, las importaciones canadienses procedentes de Estados Unidos alcanzaron 175,825 millones de dólares, lo que representó un crecimiento de 1.9% respecto al mismo periodo de 2025.
La nueva ronda de aranceles amenaza con incrementar los costos para empresas de ambos países y profundizar las tensiones comerciales que comenzaron a intensificarse desde 2025.
Trump aumentó la presión arancelaria
El 20 de julio de 2026, el presidente Donald Trump emitió tres proclamaciones presidenciales mediante las cuales estableció aranceles de hasta 50% para productos como lácteos, bebidas espirituosas y mercancías de distintos sectores.
La administración estadounidense argumentó que las medidas respondían al trato considerado discriminatorio por parte de Canadá hacia productos estadounidenses, particularmente en sectores como lácteos, bebidas alcohólicas y automóviles.
Tras la respuesta canadiense, Jamieson Greer, titular de la Representación Comercial de Estados Unidos (USTR), señaló que el gobierno de Trump avanzaba con medidas para contrarrestar las represalias de Ottawa.
La disputa comercial comenzó en 2025
Las tensiones entre Washington y Ottawa se intensificaron desde 2025, cuando Estados Unidos comenzó a aplicar aranceles a productos canadienses.
En marzo de ese año, Trump impuso tarifas de 25% a la mayoría de las importaciones canadienses, mientras que los productos energéticos y la potasa enfrentaron una tasa de 10%.
La administración estadounidense justificó entonces las medidas bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), al argumentar una emergencia nacional relacionada con el tráfico ilícito de fentanilo en la frontera con Canadá.
Posteriormente, los aranceles sobre productos canadienses aumentaron a 35%, aunque las mercancías que cumplían con las reglas del T-MEC quedaron exentas.
Estos aranceles fueron eliminados después del fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos de febrero de 2026.
T-MEC y nuevas investigaciones
Durante un periodo de 150 días, los productos canadienses que cumplían con las reglas del T-MEC estuvieron exentos de los aranceles globales de 10% establecidos bajo la Sección 122, al igual que determinados productos energéticos y fertilizantes.
En marzo de 2026, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) inició además una investigación sobre 60 socios comerciales, incluido Canadá, relacionada con la prohibición de importar mercancías producidas mediante trabajo forzoso.
La investigación se realizó bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 y derivó en un arancel de 10% para productos canadienses.
Carney calificó la propuesta estadounidense como un “mal acuerdo” y sostuvo que comprometía la soberanía y sectores estratégicos de Canadá.
La disputa entre los dos principales socios comerciales de América del Norte continúa abierta, mientras ambos gobiernos preparan nuevas medidas de represalia.
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