— Agencias 22/08/2026
Las últimas horas del día suelen estar llenas de pantallas, notificaciones y distintos estímulos que dificultan la transición hacia el sueño. Por ello, establecer una rutina tranquila antes de acostarse puede ser útil para favorecer un descanso de mayor calidad.
Entre estos hábitos destaca leer durante unos minutos antes de dormir, especialmente cuando la lectura sustituye actividades que mantienen al cerebro constantemente estimulado.
¿Qué encontró la investigación?
Un estudio publicado en la revista Trials analizó el efecto de incorporar la lectura a la rutina nocturna. Los participantes que leyeron entre 15 y 30 minutos antes de dormir durante siete días reportaron mejores resultados en la calidad de su sueño que quienes no incorporaron esta práctica.
El 42% de quienes leyeron señaló una mejoría en la calidad del descanso, frente al 28% del grupo de comparación, una diferencia de 14 puntos porcentuales.
Sin embargo, el resultado debe interpretarse con cautela: se trató de una intervención relacionada con un hábito de bienestar, no de un tratamiento médico para el insomnio.
¿Por qué podría ayudar la lectura?
La lectura puede funcionar como una especie de transición entre las actividades del día y el momento de dormir. Al concentrarse en una sola actividad tranquila, se reducen algunas de las distracciones habituales asociadas con el teléfono, las redes sociales y las notificaciones.
Además, mantener una rutina similar cada noche puede ayudar a establecer señales que indiquen al organismo que se aproxima la hora de descansar.
El formato también puede importar
No necesariamente produce el mismo efecto leer un libro impreso que hacerlo en una pantalla brillante.
Algunos estudios han encontrado diferencias en determinados indicadores del sueño cuando las personas leen utilizando dispositivos electrónicos con iluminación propia. La exposición a luz durante la noche y la estimulación asociada con los dispositivos pueden dificultar la preparación para el sueño en algunas personas.
Por ello, si quieres incorporar este hábito, una alternativa sencilla es:
Preferir un libro físico o un dispositivo con iluminación tenue. Evitar revisar redes sociales o mensajes justo antes de dormir. Leer aproximadamente 15 a 30 minutos. Mantener un horario relativamente constante. Procurar que el dormitorio permanezca oscuro, silencioso y cómodo. Elegir una lectura tranquila si notas que ciertos contenidos te mantienen demasiado despierto.
No es una solución universal
Leer antes de acostarse no garantiza que desaparezcan los problemas de sueño. Si existe insomnio persistente, despertares frecuentes, somnolencia excesiva durante el día o síntomas como ronquidos intensos y pausas respiratorias durante la noche, es recomendable buscar una evaluación profesional.
En cambio, para una persona que simplemente termina el día utilizando demasiado el celular, sustituir parte de ese tiempo por 15 o 30 minutos de lectura en un ambiente tranquilo puede ser una estrategia sencilla para crear una rutina nocturna más favorable para el descanso.
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