— Agencias 22/08/2026
Mantener una buena hidratación durante las altas temperaturas no significa simplemente beber grandes cantidades de agua. Cuando existe sudoración intensa, el organismo también pierde sodio y otros electrolitos, por lo que es importante adaptar la reposición de líquidos a las condiciones ambientales y al nivel de actividad física.
El exceso de agua también puede ser peligroso
Beber cantidades excesivas de agua en poco tiempo, especialmente después de sudar abundantemente, puede disminuir demasiado la concentración de sodio en la sangre y provocar hiponatremia.
Entre sus posibles síntomas se encuentran:
Dolor de cabeza. Náuseas o vómitos. Mareos. Calambres. Confusión. En casos graves, convulsiones o pérdida del conocimiento.
Por eso, durante periodos de calor intenso es importante evitar tanto la deshidratación como el consumo excesivo de agua en poco tiempo.
¿Cuándo basta con agua?
Para las actividades cotidianas, permanecer en lugares frescos y realizar ejercicio ligero, el agua simple suele ser suficiente cuando se acompaña de una alimentación equilibrada.
No todas las personas necesitan consumir bebidas con electrolitos diariamente.
¿Cuándo pueden ser útiles los electrolitos?
Las soluciones de rehidratación oral pueden ser especialmente útiles cuando existe una pérdida considerable de líquidos y sales, por ejemplo:
Sudoración abundante durante varias horas. Trabajo físico prolongado bajo temperaturas elevadas. Ejercicio prolongado en ambientes calurosos. Signos de deshidratación, como boca seca, cansancio marcado u orina muy concentrada y escasa.
En estos casos, las soluciones de rehidratación oral pueden ser una alternativa más apropiada que las bebidas deportivas con grandes cantidades de azúcar.
No todas las bebidas hidratan de la misma manera
Durante el calor conviene limitar especialmente:
Alcohol: puede favorecer la pérdida de líquidos y dificultar la recuperación después de una exposición prolongada al calor.
Bebidas energéticas: pueden aportar cantidades elevadas de cafeína y azúcar, por lo que no son la opción ideal para sustituir el agua.
Refrescos y bebidas muy azucaradas: aportan líquidos, pero su alto contenido de azúcar puede hacerlas menos convenientes como fuente habitual de hidratación.
La clave
La hidratación debe adaptarse a la situación. Agua para la vida cotidiana y reposición de electrolitos cuando existe una pérdida importante de líquidos y sales es una estrategia más razonable que beber agua en exceso o consumir sueros constantemente sin necesidad.
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