— Agencias 22/08/2026
Un nuevo estudio advierte que dedicar muchas horas al cuidado no remunerado de otras personas podría afectar negativamente la salud mental de quienes desempeñan esta labor, especialmente cuando la responsabilidad supera las 20 horas semanales.
La investigación, publicada en Social Science & Medicine, analizó los datos de más de 51,000 adultos canadienses de entre 45 y 85 años, a quienes se siguió entre 2011 y 2021 para evaluar cómo la cantidad de tiempo dedicada al cuidado influía en su bienestar psicológico.
Los resultados mostraron una diferencia importante según la intensidad del cuidado. Las personas que dedicaban más de 20 horas por semana a cuidar de otra persona presentaban una peor salud mental, con menor satisfacción con la vida y más síntomas de depresión.
En cambio, quienes realizaban tareas de cuidado durante menos de 10 horas semanales mostraron un resultado diferente: en promedio, reportaron incluso una mayor satisfacción con la vida que las personas que no tenían responsabilidades de cuidado.
Esto sugiere que no basta con identificar si alguien es cuidador o no, sino que también es fundamental considerar cuántas horas dedica a esta responsabilidad y qué condiciones rodean ese trabajo.
Uno de los hallazgos más importantes fue que el apoyo social podía reducir considerablemente las consecuencias negativas del cuidado intensivo. Las personas que contaban con una mayor red de apoyo parecían estar mejor protegidas frente al impacto psicológico de dedicar muchas horas al cuidado.
Los investigadores señalan que este respaldo puede incluir diferentes recursos, como apoyo emocional, información, servicios comunitarios, grupos para cuidadores y cuidados de respiro, que permiten al cuidador descansar temporalmente mientras otra persona asume parte de las responsabilidades.
Los autores consideran que las políticas públicas deberían prestar especial atención a los cuidadores intensivos y no limitarse a reconocer simplemente quién desempeña esta función. También sería importante proporcionarles herramientas, capacitación y recursos que les permitan manejar mejor sus responsabilidades sin descuidar su propio bienestar.
En definitiva, los resultados sugieren que cuidar de otra persona no necesariamente perjudica la salud mental, pero cuando la responsabilidad se vuelve muy intensa y ocupa una parte importante de la semana, el riesgo de problemas psicológicos aumenta. Contar con apoyo social y recursos adecuados podría marcar una diferencia significativa para proteger la salud de quienes cuidan.
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