Los coches autónomos podrían no ser seguros para todos

— Agencias 22/08/2026

Un nuevo estudio sugiere que las personas con antecedentes de conmociones cerebrales repetidas podrían enfrentar mayores dificultades para retomar el control de un vehículo autónomo cuando se presenta una situación de tráfico inesperada.

La investigación, publicada en Traffic Injury Prevention, analizó cómo respondían conductores con antecedentes de golpes en la cabeza cuando un sistema de conducción automatizada les exigía intervenir rápidamente.

Los investigadores explican que los vehículos parcialmente autónomos pueden encargarse de tareas rutinarias, pero todavía requieren que una persona tome el control en determinadas circunstancias, como zonas de construcción, presencia de peatones, cambios repentinos en el tráfico o situaciones que obliguen al automóvil a frenar o desviarse.

Para evaluar esta capacidad, el equipo utilizó un simulador de conducción con 34 participantes: 17 jugadores de hockey sobre hielo que habían sufrido conmociones o impactos repetidos en la cabeza y otros 17 adultos de edad similar que no practicaban deportes de contacto intenso.

Después de una sesión de conducción de aproximadamente una hora, ambos grupos mostraron diferencias importantes. Los jugadores con antecedentes de lesiones en la cabeza no presentaron un peor desempeño en las pruebas cognitivas generales ni reportaron mayor estrés mental, pero sí fueron más lentos cuando tuvieron que recuperar el control manual del vehículo.

La diferencia también se reflejó en la tasa de éxito: los jugadores de hockey lograron asumir correctamente el control en alrededor del 81% de las ocasiones, frente al 93% del grupo de comparación.

Además, quienes tenían antecedentes de conmociones permanecieron menos tiempo controlando eficazmente el vehículo después de la intervención y tuvieron mayores dificultades para responder preguntas relacionadas con lo ocurrido durante la situación de emergencia.

Los investigadores creen que una posible explicación es que estas personas pueden tener mayores dificultades para anticipar lo que sucederá en los segundos posteriores a una situación de peligro. Por ejemplo, podrían tardar más en identificar si aparecerán otros vehículos, si necesitan reducir la velocidad o si existe algún riesgo adicional en la carretera.

Los resultados cuestionan la idea de que los vehículos autónomos permitirán a las personas desconectarse completamente de la conducción. En realidad, durante esta etapa de transición, el usuario puede pasar largos periodos actuando como pasajero y, de manera repentina, tener que convertirse nuevamente en conductor.

Por ello, los investigadores consideran que los sistemas de conducción automatizada deberían desarrollar mecanismos de alerta e intervención que tengan en cuenta las diferencias individuales en la capacidad de reacción.

También plantean que, a medida que estas tecnologías se vuelvan más comunes, la formación y las evaluaciones para obtener o renovar una licencia de conducir podrían necesitar modificaciones para garantizar que las personas puedan asumir de manera segura el control de un vehículo cuando sea necesario.

El estudio, sin embargo, fue realizado con un grupo pequeño y mediante un simulador, por lo que no demuestra que todas las personas con antecedentes de conmociones tengan un mayor riesgo de sufrir accidentes en vehículos autónomos. Se necesitan investigaciones más amplias para determinar qué tan relevante es esta diferencia en situaciones reales de conducción.

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