Birmex y los riesgos de la nueva licitación de medicamentos

— Mario Maldonado 20/08/2026

La próxima gran compra de medicamentos del gobierno federal parece, a primera vista, bien encaminada. Casi todas las claves recibieron propuestas y participaron cientos de empresas. Pero detrás de esa cobertura se esconden focos rojos: partidas sin competencia suficiente para determinar si los precios son convenientes y, en los casos más delicados, medicamentos cuya oferta no alcanzaría para cubrir las necesidades del sistema público de salud.

El 16 de julio, con cerca de dos meses de retraso frente al calendario original, Birmex publicó la licitación T-218 para adquirir medicamentos genéricos, oncológicos y antiinfecciosos durante 2027 y 2028. El fallo está programado para el 14 de septiembre. La responsabilidad recae en la empresa estatal y en su director, Carlos Ulloa, quien llegó al cargo después de que la compra anterior fuera anulada por irregularidades y posibles sobreprecios.

Un análisis en poder de esta columna, elaborado por el Instituto Farmacéutico México (INEFAM) a partir de las propuestas abiertas el 5 de agosto, permite observar lo que las cifras generales no muestran.

La licitación recibió mil 831 ofertas de 174 participantes, respaldadas por 284 fabricantes, para 744 claves. Si se toma como referencia el universo estimado de 766 partidas, la cobertura fue de 97.1%. El dato luce positivo, pero pierde fuerza cuando se revisa cuántos proveedores compiten realmente por cada medicamento.

De las 744 claves con propuestas, 228 tuvieron un solo participante y 235 apenas dos. Si a las primeras se agregan las 22 partidas que el análisis identifica preliminarmente como desiertas, 250 claves —32.6% del total estimado— carecen de una referencia competitiva interna. En términos simples, en casi una de cada tres partidas Birmex no tiene una segunda oferta para saber si el precio presentado es realmente conveniente.

El efecto de la competencia se observa en las 516 claves que recibieron dos o más ofertas. La diferencia mediana entre el precio más alto y el más bajo fue de 27.4%, pero en 119 partidas la brecha superó 100%. Esto no significa que exista automáticamente un sobreprecio; las propuestas pueden variar por fabricante, presentación, capacidad de entrega u otras condiciones. Pero sí revela cuánto puede cambiar el costo cuando existe una alternativa contra la cual comparar.INEFAM calculó que valuar la demanda máxima al precio promedio de cada partida, en lugar de hacerlo al menor precio disponible, produce una diferencia teórica de 25 mil 631 millones de pesos. No es un ahorro garantizado ni prueba de un daño al erario, porque todavía deben revisarse la calidad, el cumplimiento técnico y la capacidad de suministro. No obstante, la cifra dimensiona el dinero que está en juego y muestra dónde debe concentrarse la evaluación antes del fallo.

El riesgo no se limita a los precios. Seis partidas no alcanzan a cubrir la demanda máxima aun si se suma toda la capacidad ofrecida. Cuatro de ellas —Dobutamina, Aminoácidos Cristalinos, Cloruro de Sodio y Trinitrato de Glicerilo— tienen, además, un solo proveedor. En esos casos no existe competencia ni una alternativa inmediata si la empresa incumple.

La Dobutamina, utilizada en terapia intensiva y cardiología, es el ejemplo más crítico. Su única oferta cubre apenas 20% de la cantidad máxima solicitada y alrededor de la mitad del requerimiento mínimo. No se trata únicamente de cuánto pagará el gobierno, sino de si habrá medicamento suficiente para los pacientes que lo necesiten.

Antes del 14 de septiembre, Birmex deberá priorizar las partidas de proveedor único, comprobar que las ofertas sean comparables y verificar que las empresas puedan entregar los volúmenes comprometidos. Para las claves sin competencia tendrá que recurrir a precios históricos o referencias externas y preparar alternativas de suministro donde la oferta resulte insuficiente.

Carlos Ulloa ha expresado su intención de priorizar proveedores nacionales y garantizar pagos efectivos, dos demandas recurrentes de la industria farmacéutica. El objetivo puede contribuir a reconstruir la relación con los laboratorios, pero la nacionalidad de una empresa no sustituye su capacidad productiva, su solvencia financiera ni el cumplimiento de las entregas.

Así que la T-218 puede convertirse en un punto de inflexión o repetir los errores de compras anteriores. Su verdadero resultado se medirá por los medicamentos que se compren a precios razonables y lleguen completos y a tiempo a hospitales y pacientes. Birmex todavía tiene la oportunidad de demostrar que aprendió la lección. Veremos si lo hace.

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