— Agencias 20/08/2026
El primer iPhone llegó en 2007 sin aplicaciones nativas de terceros, pero la presión de desarrolladores llevó a Apple a cambiar de estrategia meses después.
Apple presentó el primer iPhone en 2007 sin App Store ni soporte para aplicaciones nativas de terceros, una decisión impulsada por Steve Jobs para mantener el control sobre la estabilidad y seguridad del dispositivo.
Steve Jobs rechazó inicialmente las aplicaciones nativas
Cuando Apple presentó el primer iPhone en 2007, el dispositivo no permitía instalar aplicaciones nativas desarrolladas por compañías externas.
La decisión respondía a la intención de Apple de mantener un mayor control sobre el funcionamiento del teléfono. Steve Jobs consideraba que permitir software de terceros podía generar problemas de estabilidad similares a los que ya ocurrían en algunos ordenadores.
La diferencia, desde su perspectiva, era que un teléfono debía mantenerse funcional cuando el usuario necesitara realizar una llamada, por lo que un fallo provocado por una aplicación podía resultar especialmente problemático.
Apple apostó primero por las aplicaciones web
Ante la ausencia de aplicaciones nativas, Apple propuso inicialmente el uso de web apps, desarrolladas con tecnologías como HTML, CSS y JavaScript y ejecutadas mediante Safari.
Este modelo permitía ampliar las funciones del iPhone sin proporcionar a los desarrolladores el mismo nivel de acceso al sistema operativo que tendrían las aplicaciones nativas.
La estrategia buscaba encontrar un equilibrio entre desarrollo de software, seguridad y control del dispositivo.
El jailbreak aumentó la presión sobre Apple
El éxito del iPhone generó rápidamente interés entre los desarrolladores, quienes buscaban crear aplicaciones que no podían distribuir mediante el sistema oficial de Apple.
En ese contexto comenzó a ganar popularidad el jailbreak, procedimiento utilizado para modificar el software del dispositivo e instalar aplicaciones y herramientas que no estaban disponibles oficialmente.
La creciente demanda de aplicaciones nativas llevó a Apple a reconsiderar su postura inicial.
En octubre de 2007, pocos meses después del lanzamiento del iPhone, Steve Jobs anunció que Apple trabajaba en un kit de desarrollo de software, conocido como SDK, para permitir la creación de aplicaciones nativas.
La App Store llegó en julio de 2008
El cambio de estrategia se concretó en julio de 2008, cuando Apple lanzó la App Store junto con iPhone OS 2.0.
La plataforma no solamente funcionó como una tienda digital. También estableció un sistema que incluía herramientas de desarrollo, firma de código, revisión de aplicaciones, actualizaciones y mecanismos para que los desarrolladores pudieran distribuir sus programas y recibir pagos.
Apple mantuvo además el control sobre el software disponible en el iPhone mediante procesos de revisión y mecanismos de seguridad.
Las aplicaciones podían ejecutarse en un entorno aislado conocido como sandbox, que limitaba su acceso al resto del sistema y ayudaba a reducir determinados riesgos de seguridad y estabilidad.
La App Store transformó al iPhone
La llegada de la App Store modificó la función del iPhone dentro del mercado tecnológico.
El teléfono pasó de depender principalmente de las funciones desarrolladas por Apple a convertirse en una plataforma para aplicaciones y servicios creados por desarrolladores externos.
Este modelo permitió ampliar considerablemente las posibilidades del dispositivo y creó un canal para que millones de desarrolladores distribuyeran sus aplicaciones a los usuarios.
La decisión también estableció un modelo de distribución de software móvil que posteriormente se extendió a otras plataformas y contribuyó al desarrollo de la economía de las aplicaciones.
La estrategia inicial de Apple buscaba proteger la estabilidad del iPhone, pero el cambio hacia un ecosistema de aplicaciones permitió convertir al dispositivo en una plataforma tecnológica mucho más amplia.
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