— Agencias 19/08/2026
El consumo habitual de café se relacionó con una menor cantidad de grasa corporal, diferencias en algunos indicadores metabólicos y cambios en determinadas hormonas sexuales, de acuerdo con un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Oulu, en Finlandia.
Sin embargo, los científicos aclaran que estos resultados no demuestran que el café sea directamente responsable de dichos cambios.
La investigación incluyó a 2,264 personas de 46 años pertenecientes a la Cohorte de Nacimiento del Norte de Finlandia de 1966. Los investigadores compararon el consumo habitual de café con diferentes parámetros relacionados con la composición corporal, el metabolismo y las hormonas sexuales.
Estos hallazgos se suman a investigaciones anteriores que han relacionado el consumo de café con un menor riesgo de desarrollar algunas enfermedades, entre ellas la diabetes tipo 2 y las enfermedades cardiovasculares.
El consumo de café se relacionó con menos grasa corporal
Uno de los principales resultados estuvo relacionado con la composición corporal. Las personas que consumían mayores cantidades de café presentaron, en promedio, menores niveles de grasa corporal total y de grasa visceral.
La grasa visceral se acumula alrededor de los órganos internos y tiene especial importancia desde el punto de vista metabólico, debido a que una cantidad elevada se ha relacionado con alteraciones metabólicas y un mayor riesgo de diversas enfermedades.
Los participantes que bebían más café también mostraron una mayor cantidad de masa muscular esquelética. Sin embargo, estas diferencias no se reflejaron necesariamente en el índice de masa corporal (IMC), que fue similar entre los grupos.
Esto demuestra que dos personas pueden tener un IMC prácticamente igual y, aun así, presentar cantidades diferentes de grasa y músculo. Por esta razón, los investigadores analizaron la composición corporal más allá del peso y la estatura.
También hubo diferencias en algunos marcadores metabólicos
Los científicos analizaron diversas sustancias presentes en la sangre para evaluar posibles diferencias en el metabolismo.
Tanto en hombres como en mujeres, un mayor consumo de café estuvo asociado con menores concentraciones de aminoácidos de cadena ramificada, conocidos como BCAA.
Estos compuestos intervienen en diferentes procesos metabólicos y, en investigaciones anteriores, niveles elevados se han relacionado con resistencia a la insulina y un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
Sin embargo, los investigadores advierten que esta asociación no significa que beber café reduzca directamente los BCAA ni que el consumo de esta bebida prevenga la diabetes.
El estudio únicamente permite identificar una relación entre ambas variables, por lo que todavía no es posible determinar si el café provoca estos cambios o si existen otros factores que expliquen la asociación.
Los efectos relacionados con las hormonas fueron más notorios en hombres
Otro aspecto relevante fue la relación entre el consumo de café y las hormonas sexuales. Los resultados fueron diferentes entre hombres y mujeres.
En los hombres que consumían más café se observó un perfil relacionado con glucosa e insulina más favorable, además de mayores concentraciones de testosterona total y testosterona biodisponible.
También presentaron niveles más elevados de globulina transportadora de hormonas sexuales, conocida como SHBG, una proteína que se une a determinadas hormonas sexuales y facilita su transporte por el organismo.
Al mismo tiempo, los hombres con mayor consumo de café mostraron concentraciones ligeramente menores de testosterona libre y un índice de andrógenos libres más bajo.
Los investigadores consideran que estos resultados reflejan un patrón hormonal complejo, ya que un aumento en una forma de testosterona no necesariamente significa que todas sus formas aumenten de la misma manera.
En las mujeres los cambios hormonales fueron más limitados
Entre las participantes mujeres, las asociaciones relacionadas con las hormonas sexuales fueron menos numerosas.
El consumo habitual de café se relacionó principalmente con mayores concentraciones de SHBG y menores valores en algunas mediciones de andrógenos libres.
Las diferencias observadas entre hombres y mujeres fueron uno de los aspectos que más llamó la atención de los investigadores, ya que podrían indicar que la relación entre café, metabolismo y hormonas sexuales no es igual en ambos sexos.
El investigador principal, Luca Verroest, de la Universidad de Oulu, destacó que millones de personas consumen café diariamente y que todavía existen dudas sobre la manera en que esta bebida puede relacionarse con el metabolismo y el sistema hormonal.
Según los investigadores, algunas de las asociaciones encontradas continuaron presentes incluso después de considerar el IMC y determinados factores relacionados con el estilo de vida.
El estudio no demuestra que el café cause estos efectos
Una de las principales limitaciones de la investigación es que se trató de un estudio observacional.
Los científicos analizaron los hábitos y características de los participantes, pero no asignaron a unas personas a consumir café y a otras a evitarlo. Por ello, los resultados permiten identificar asociaciones, pero no establecer una relación de causa y efecto.
Por ejemplo, aunque las personas que bebían más café tenían menos grasa corporal, esto no significa necesariamente que el café haya provocado esa diferencia. Otros factores, como la alimentación, la actividad física, el estilo de vida o determinadas características individuales, podrían influir.
Aunque los investigadores consideraron algunos de estos factores en sus análisis, las limitaciones propias de los estudios observacionales permanecen.
Finlandia ofrece un escenario particular
El estudio también resulta interesante por el elevado consumo de café existente en Finlandia, uno de los países donde esta bebida se consume con mayor frecuencia a nivel mundial.
Según los datos mencionados por los investigadores, el consumo promedio ronda los 11.8 kilogramos de café por persona al año.
Esta elevada ingesta convierte a la población finlandesa en un grupo particularmente útil para investigar las posibles relaciones entre el café y diferentes aspectos de la salud.
Aun así, los investigadores consideran prematuro utilizar estos resultados para establecer recomendaciones específicas sobre cuánto café debería consumir una persona.
¿Qué sigue en la investigación?
Los científicos buscan determinar si el café realmente provoca las diferencias observadas y, de ser así, qué componentes de la bebida podrían ser responsables.
Actualmente se están estudiando estas cuestiones mediante modelos animales, con el objetivo de comprender mejor los mecanismos biológicos involucrados y, posteriormente, avanzar hacia investigaciones de intervención en seres humanos.
El café contiene numerosos compuestos y sus posibles efectos no necesariamente dependen de una sola sustancia. Identificar cuáles participan en estos procesos podría ayudar a explicar por qué su consumo habitual aparece relacionado con determinados perfiles metabólicos y hormonales.
Por ahora, los resultados representan una pieza más de una línea de investigación en desarrollo. La asociación entre el café, la composición corporal, el metabolismo y las hormonas resulta interesante, pero todavía no demuestra que beber café produzca directamente estos beneficios o cambios biológicos.
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