— Mario Maldonado 18/08/2026
Mónica Soto renunció al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) después de quedar aislada dentro de la Sala Superior y romper con Felipe de la Mata y Felipe Fuentes, sus aliados durante buena parte de los últimos años y quienes fueron determinantes para llevarla a la presidencia del organismo. Su salida, anunciada este lunes en una conferencia transmitida en vivo, se hará efectiva el próximo 31 de agosto y dejará al máximo tribunal electoral con sólo cinco magistrados.
Pero Soto no se retiraría de la vida pública. Una fuente con conocimiento de las conversaciones asegura que tiene encaminada su incorporación al servicio exterior mexicano y que su destino sería un consulado. El nombramiento todavía no ha sido anunciado oficialmente, pero forma parte de las negociaciones que rodearon su salida del TEPJF.
La renuncia se dio después de meses de aislamiento y de una disputa por el control político y administrativo del Tribunal. Cuando Soto dejó la presidencia, en octubre pasado, perdió también buena parte de la estructura que había construido junto con De la Mata y Fuentes. Se replegó a las oficinas del TEPJF y comenzó a participar a distancia en diversas actividades y sesiones. Para entonces, la alianza con “Los Felipes” estaba prácticamente rota.
Hace unos días escribí en este espacio sobre la relación de Soto con Jorge Enrique Mata Gómez, quien fue coordinador general de su oficina cuando presidió la Sala Superior y actualmente es magistrado del Tribunal Federal de Justicia Administrativa. Señalé que dentro del TEPJF se hablaba de una operación para mantener y ampliar los espacios políticos del grupo que acompañó a la magistrada durante su presidencia, con la posibilidad de construir más adelante una candidatura de Mata para llegar a la Sala Superior.
Ese proyecto sigue vigente. La elección pendiente de las magistraturas del Tribunal Electoral será en 2028 y, según las versiones que circulan dentro del organismo, Jorge Mata es una de las cartas que se preparan para competir entonces.
Felipe de la Mata Pizaña y Felipe Fuentes Barrera fueron durante años los principales aliados de Soto. Los tres integraron el bloque que en diciembre de 2023 presionó la salida de Reyes Rodríguez Mondragón de la presidencia y posteriormente colocó a Soto al frente del organismo. Aquella alianza fue determinante durante el proceso electoral de 2024 y se mantuvo en votaciones relevantes posteriores.
No obstante, la relación comenzó a deteriorarse cuando Soto dejó la presidencia. El distanciamiento terminó por romper el bloque que durante años había controlado buena parte de las decisiones políticas y administrativas del organismo. La disputa no se limita a las sentencias. En el TEPJF las direcciones generales, las áreas administrativas, los nombramientos y el control de la estructura son una parte fundamental del poder. Y es precisamente ahí donde “Los Felipes” llegan fortalecidos a la nueva etapa.
Con la renuncia de Soto, la Sala Superior se quedará con cinco magistrados. Gilberto Bátiz, quien ocupa la presidencia y tiene todavía alrededor de un año al frente del organismo; Claudia Valle, Reyes Rodríguez Mondragón, Felipe de la Mata y Felipe Fuentes. Las dos vacantes tendrán que esperar la elección judicial correspondiente.
Eso no significa que De la Mata y Fuentes controlen automáticamente los votos del pleno. Son dos de cinco. Pero sí llegan a esta nueva configuración como la dupla más cohesionada y, sobre todo, con posiciones importantes dentro de la estructura administrativa del Tribunal. Las direcciones serán ahora una de las principales batallas internas.
El siguiente objetivo de “Los Felipes”, aseguran fuentes del Tribunal, es Reyes Rodríguez Mondragón. La historia entre ellos tiene antecedentes. De la Mata y Fuentes fueron parte de la operación que terminó con la presidencia de Reyes en diciembre de 2023 y que permitió el ascenso de Soto. Ahora, sin ella, la confrontación vuelve a colocar a Rodríguez Mondragón frente a la dupla que contribuyó a desplazarlo hace casi tres años.
Gilberto Bátiz será una pieza fundamental. Mientras conserve la presidencia tendrá instrumentos administrativos y políticos suficientes para evitar que una sola dupla se apropie de la conducción del organismo. Claudia Valle completa una integración en la que las mayorías tendrán que construirse prácticamente expediente por expediente. Por eso hablar de un control absoluto de “Los Felipes” sería anticipado. Lo que sí tienen es una estructura, una alianza probada y posiciones desde las cuales pueden negociar.
Todo ocurre además cuando el Tribunal comienza a prepararse para 2027. La elección intermedia pondrá nuevamente al TEPJF en el centro de las disputas partidistas y será la última gran elección federal antes de que en 2028 se renueven mediante voto popular las magistraturas pendientes. Lo que se está disputando ahora dentro del organismo no es únicamente quién manda durante los próximos meses, sino quién llegará mejor colocado a esas dos elecciones.
Instala la nueva aplicación de El Tiempo MX