— Agencias 18/08/2026
La flacidez de la piel, especialmente después de perder una cantidad importante de peso, no depende de un único factor ni puede prevenirse por completo mediante una crema, un suplemento o un determinado ejercicio.
La edad, la genética, la cantidad y velocidad de la pérdida de peso, los embarazos previos, la exposición acumulada al sol y la cantidad de colágeno y elastina disponible influyen en el resultado.
El médico Mark Hyman abordó este tema en el podcast Office Hours y planteó que el envejecimiento de la piel no debería analizarse únicamente desde el exterior. Según su explicación, factores relacionados con la salud metabólica, la inflamación, la masa muscular y el control de la glucosa también participan en el estado de los tejidos.
¿Por qué aparece piel flácida después de perder peso?
Cuando una persona pierde una cantidad considerable de grasa corporal, la piel que permaneció estirada durante años puede no recuperar completamente su tamaño y elasticidad originales.
La magnitud de la flacidez depende de diferentes circunstancias. Una pérdida de peso rápida y considerable, una mayor edad, la genética, los embarazos y el daño solar acumulado pueden reducir la capacidad de la piel para retraerse.
Por eso, no existe una estrategia que garantice evitar la piel sobrante. Incluso con una alimentación adecuada y ejercicio, algunas personas pueden desarrollar flacidez después de adelgazar.
La importancia de conservar músculo
Uno de los aspectos destacados por Hyman fue el papel de la masa muscular durante la pérdida de peso.
Cuando se intenta adelgazar, el objetivo no debería ser únicamente reducir el número de kilos, sino procurar que una proporción importante de la pérdida corresponda a grasa y preservar la mayor cantidad posible de músculo.
El entrenamiento de fuerza puede contribuir a mantener o aumentar la masa muscular, mientras que consumir suficiente proteína proporciona los aminoácidos necesarios para mantener y reparar los tejidos.
Además, una mayor masa muscular puede mejorar diferentes aspectos de la salud metabólica, incluida la sensibilidad a la insulina.
El músculo también proporciona volumen debajo de la piel. Por ello, conservarlo puede contribuir a mantener una apariencia corporal más firme, aunque no elimina la piel sobrante ni sustituye otros tratamientos cuando existe una cantidad importante de tejido excedente.
Inflamación, glucosa y envejecimiento de la piel
Otro punto señalado por Hyman fue la relación entre la salud metabólica y el envejecimiento cutáneo.
Cuando la glucosa permanece elevada durante periodos prolongados, puede favorecer la formación de productos finales de glicación avanzada (AGEs). Estas moléculas pueden modificar proteínas como el colágeno y afectar sus propiedades estructurales.
El resultado puede ser una pérdida progresiva de elasticidad y una piel con mayor tendencia a presentar arrugas y menor firmeza.
La inflamación crónica también participa en los procesos de envejecimiento del organismo y puede afectar la estructura y capacidad de reparación de los tejidos.
Esto no significa que controlar el azúcar en sangre vaya a eliminar las arrugas o tensar la piel, sino que mantener una buena salud metabólica forma parte de un enfoque general para cuidar el organismo y los tejidos.
¿La autofagia puede rejuvenecer la piel?
La autofagia es un mecanismo celular mediante el cual las células degradan y reciclan componentes dañados o innecesarios. Es un proceso biológico real y fundamental para el mantenimiento celular.
Sin embargo, es importante diferenciar este mecanismo de las afirmaciones comerciales que presentan la autofagia como una especie de tratamiento antienvejecimiento.
La autofagia no elimina instantáneamente las arrugas, no vuelve a tensar la piel flácida y no puede borrar décadas de daño provocado por el sol. Su funcionamiento forma parte de la biología normal de las células y no debe interpretarse como una solución milagrosa.
El sol sigue siendo uno de los principales factores externos
La exposición acumulada a la radiación ultravioleta es uno de los factores más importantes del fotoenvejecimiento. Puede favorecer la degradación del colágeno y la elastina y contribuir a la aparición de arrugas, manchas y pérdida de elasticidad.
Por ello, la protección frente a la radiación UV continúa siendo una de las medidas más importantes para conservar la salud de la piel.
Esto incluye evitar quemaduras solares, utilizar protección solar adecuada y reducir la exposición excesiva, especialmente durante periodos de radiación intensa.
¿Qué se puede hacer después de adelgazar?
No existe una fórmula para impedir completamente la flacidez, pero algunas estrategias pueden favorecer una mejor composición corporal y la salud de la piel:
Perder peso de manera gradual, cuando sea posible. Priorizar una alimentación con suficiente proteína. Incorporar entrenamiento de fuerza para preservar masa muscular. Mantener una alimentación equilibrada que aporte vitaminas, minerales y otros nutrientes. Mantener un peso saludable a largo plazo. Evitar el tabaquismo. Proteger la piel de la radiación ultravioleta. Dormir adecuadamente y mantener hábitos saludables. Consultar con un dermatólogo o cirujano plástico si existe una cantidad importante de piel sobrante.
En definitiva, la piel flácida después de adelgazar es el resultado de múltiples factores y no puede prevenirse completamente mediante una sola intervención. El entrenamiento de fuerza y una adecuada ingesta de proteínas pueden ayudar principalmente a conservar músculo, mientras que la protección solar y una buena salud metabólica contribuyen al cuidado de la piel. Cuando existe exceso significativo de piel, los cambios en el estilo de vida pueden mejorar la composición corporal, pero no necesariamente eliminarán el tejido sobrante.
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