Por qué algunas personas se sienten agotadas aunque hayan tenido vacaciones

— Agencias 18/08/2026

Cada vez existe más evidencia de que terminar la jornada laboral no siempre es suficiente para recuperarse del desgaste.

Tener tiempo libre, hacer pausas o incluso tomar vacaciones puede no generar una recuperación completa cuando las obligaciones continúan presentes mediante mensajes, notificaciones, pendientes o pensamientos relacionados con el trabajo.

La conectividad permanente ha hecho que los límites entre la vida laboral y personal sean cada vez más difusos. Por ello, el problema no depende únicamente de cuántas horas se trabajan, sino también de si la persona consigue desconectarse física y mentalmente de las exigencias laborales.

Descansar no siempre significa recuperarse

La recuperación puede entenderse como el proceso mediante el cual el organismo reduce la tensión generada por las demandas laborales y recupera parte de los recursos físicos y mentales utilizados.

Una revisión publicada en Annual Review of Organizational Psychology and Organizational Behavior reunió tres décadas de investigaciones sobre recuperación durante las pausas laborales, después de la jornada, los fines de semana y las vacaciones.

Los resultados muestran que la recuperación depende de que realmente disminuya la carga asociada al trabajo. Si durante el tiempo libre continúan las preocupaciones, las interrupciones o las tareas pendientes, el descanso puede perder buena parte de su efecto.

La importancia de desconectarse mentalmente

Uno de los conceptos centrales es el desapego psicológico, que consiste en dejar de pensar en las obligaciones laborales cuando termina la jornada.

Su contrario puede ser la rumiación laboral, es decir, continuar repasando mentalmente problemas, conversaciones, pendientes o situaciones relacionadas con el trabajo.

Aunque físicamente la persona ya no esté trabajando, esta actividad mental puede mantener parte de la tensión asociada con las obligaciones laborales.

Las pausas breves también pueden ayudar

La recuperación no tiene que producirse únicamente durante las vacaciones. Las micropausas y los descansos breves durante la jornada pueden contribuir a conservar la energía cuando permiten reducir temporalmente la demanda física o mental.

De igual manera, algunas actividades realizadas fuera del horario laboral, como el ejercicio físico, los pasatiempos o simplemente desconectarse de las responsabilidades profesionales, se han relacionado con mejoras de corto plazo en el bienestar y la motivación.

Sin embargo, estos beneficios no deben interpretarse como una solución definitiva. Los efectos a largo plazo dependen de numerosos factores y son más variables.

Las vacaciones no compensan necesariamente una mala organización laboral

Disponer de varios días libres puede resultar beneficioso, pero su efecto puede disminuir si la presión laboral reaparece inmediatamente después o incluso continúa durante el periodo de descanso.

Responder correos, revisar mensajes laborales, recibir llamadas constantemente o preocuparse por tareas pendientes puede impedir que el tiempo libre funcione realmente como un periodo de recuperación.

Por eso, no basta con tener horas disponibles para descansar: también es necesario que esas horas permitan salir temporalmente del estado de exigencia.

El problema también depende de cómo se organiza el trabajo

La recuperación no debería considerarse únicamente una responsabilidad individual. La forma en que está estructurado el empleo también influye.

Horarios excesivamente prolongados, expectativas de disponibilidad permanente, interrupciones fuera de jornada y límites poco claros entre trabajo y vida personal pueden dificultar que una persona consiga desconectarse.

La expansión del trabajo digital ha hecho que esta cuestión sea todavía más relevante, porque un teléfono puede convertir prácticamente cualquier momento del día en una posible extensión de la jornada laboral.

¿Qué puede favorecer una mejor recuperación?

Algunas estrategias pueden facilitar la desconexión:

Establecer un horario claro para terminar las actividades laborales. Evitar revisar constantemente mensajes y correos fuera de jornada. Reservar momentos sin dispositivos relacionados con el trabajo. Realizar actividad física o actividades recreativas. Aprovechar las pausas para cambiar realmente de actividad. Evitar continuar pensando deliberadamente en problemas laborales durante el tiempo libre. Establecer límites claros con compañeros y superiores cuando sea posible. Procurar que las vacaciones sean realmente periodos de desconexión.

En definitiva, descansar no significa únicamente dejar de trabajar. Para que exista una recuperación efectiva, también es necesario reducir la carga mental asociada con el empleo. En un entorno cada vez más conectado, poder desconectarse del trabajo se convierte no solo en un hábito personal, sino también en una cuestión relacionada con la organización y las condiciones laborales.

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