Estos hábitos cotidianos pueden disparar tu presión arterial

— Agencias 18/08/2026

La presión arterial puede variar a lo largo del día y verse influida por numerosos hábitos cotidianos. Consumir demasiado sodio, dormir poco, vivir bajo estrés constante, ingerir cantidades elevadas de alcohol o cafeína, llevar una vida sedentaria e incluso utilizar determinados medicamentos pueden dificultar el control de la presión.

El Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre (NHLBI), perteneciente a los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, advierte que estos factores pueden contribuir a aumentar el riesgo de hipertensión. Esta enfermedad requiere especial atención porque con frecuencia no provoca síntomas evidentes y muchas personas pueden tener cifras elevadas sin saberlo. Por ello, medir la presión arterial periódicamente es una herramienta importante para detectar el problema.

Uno de los hábitos más relacionados con la presión arterial elevada es consumir demasiado sodio. El problema no proviene únicamente de añadir sal a los alimentos, ya que muchos productos procesados, preparados y envasados contienen cantidades importantes de este mineral. El NHLBI identifica una alimentación rica en sal y baja en potasio como un factor asociado con un mayor riesgo de hipertensión, especialmente porque algunas personas son más sensibles a los efectos del sodio. Por ello, además de reducir el uso del salero, conviene revisar las etiquetas de los productos y moderar el consumo de alimentos procesados. Una alimentación saludable para el corazón, como el patrón DASH, puede contribuir al control de la presión arterial.

Dormir pocas horas o tener un sueño de mala calidad también puede afectar la salud cardiovascular. El NHLBI considera la falta de sueño entre los factores asociados con un mayor riesgo de hipertensión y recomienda que los adultos duerman generalmente entre 7 y 9 horas cada noche. Mantener horarios regulares, establecer una rutina relajante antes de dormir y procurar que el dormitorio sea oscuro y fresco puede favorecer un mejor descanso. Además, los problemas persistentes de sueño pueden requerir atención médica, especialmente porque trastornos como la apnea obstructiva del sueño están relacionados con la presión arterial elevada.

La cafeína es otro factor que puede influir temporalmente en las cifras de presión. Esto no significa que todas las personas deban abandonar el café, pero sí que la cantidad consumida y la sensibilidad individual son importantes. El NHLBI señala que el consumo excesivo de cafeína puede aumentar el riesgo de presión arterial alta, mientras que la American Heart Association explica que la cafeína puede provocar incrementos temporales de la presión arterial y de la frecuencia cardiaca. Por esta razón, medir la presión inmediatamente después de consumir café u otra bebida con cafeína puede generar una lectura diferente a la habitual. Si una persona observa que la cafeína modifica de manera constante sus mediciones, puede comentarlo con un profesional de la salud.

El estrés elevado y sostenido también puede formar parte del conjunto de factores que afectan la salud cardiovascular. El NHLBI recomienda desarrollar estrategias para manejarlo, ya que vivir constantemente bajo presión puede dificultar el mantenimiento de hábitos saludables. Controlar el estrés no significa simplemente intentar relajarse, sino buscar estrategias que puedan mantenerse a largo plazo, como realizar actividad física, practicar técnicas de relajación, mantener contacto con familiares o amigos y buscar apoyo profesional cuando sea necesario. Esto no significa que cada episodio de estrés provoque hipertensión, sino que el estrés persistente puede contribuir a un conjunto de condiciones que afectan la salud cardiovascular.

Pasar demasiado tiempo sentado y realizar poca actividad física es otro hábito que puede perjudicar el control de la presión arterial. Trabajar durante horas frente a una computadora, desplazarse principalmente en automóvil y pasar el resto del día sentado frente al televisor puede convertir fácilmente la jornada en una rutina sedentaria. El NHLBI recomienda realizar actividad física con regularidad y reducir el tiempo que se permanece sentado. No es indispensable comenzar con ejercicios intensos; incluso caminar durante periodos cortos puede aportar beneficios, aunque la cantidad y el tipo de actividad adecuados dependen de cada persona y de su estado de salud.

También es importante revisar los medicamentos que se utilizan habitualmente, ya que algunos pueden elevar la presión arterial o dificultar su control. El NHLBI señala que determinados antiinflamatorios no esteroideos, descongestionantes, algunos antidepresivos y ciertos anticonceptivos hormonales pueden tener este efecto. Entre los ejemplos de antiinflamatorios se encuentran medicamentos como el ibuprofeno y la aspirina, aunque esto no significa que todas las personas que los consumen desarrollen hipertensión. Lo recomendable es informar al médico o farmacéutico sobre todos los medicamentos y productos que se utilizan, incluidos aquellos que se adquieren sin receta, y nunca suspender un tratamiento indicado por cuenta propia.

Finalmente, existe un error que no necesariamente aumenta la presión arterial, pero sí puede provocar una medición incorrecta: tomársela sin seguir las condiciones adecuadas. La American Heart Association señala que obtener mediciones precisas es fundamental para evaluar y controlar la hipertensión. Además, el diagnóstico normalmente no debe establecerse a partir de una única lectura aislada. El NHLBI indica que se necesitan cifras consistentemente elevadas y, por lo general, dos o más mediciones realizadas en diferentes consultas médicas. Por ello, si una medición resulta elevada, no es recomendable entrar en pánico ni ignorarla; lo adecuado es repetirla correctamente y consultar con un profesional de la salud para interpretar los resultados.

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