— Agencias 16/08/2026
Cerca de 10 millones de adultos en Estados Unidos con presión arterial elevada y sin tratamiento farmacológico podrían convertirse en candidatos a recibir medicamentos bajo las recomendaciones más recientes para prevenir enfermedades cardiovasculares.
Un estudio publicado en el Journal of the American Heart Association estimó que ampliar el tratamiento conforme a estos nuevos criterios podría evitar, durante una década, alrededor de 200,900 muertes por cualquier causa y 162,600 muertes cardiovasculares.
Las nuevas recomendaciones consideran más que la presión arterial
La evaluación del riesgo cardiovascular ya no depende exclusivamente de la cifra de presión arterial.
La herramienta PREVENT, desarrollada por la Asociación Estadounidense del Corazón, incorpora otros factores como los niveles de glucosa, la función renal y el riesgo estimado de desarrollar enfermedad cardiovascular durante los siguientes 10 años.
Con este enfoque, aproximadamente 81 millones de adultos estadounidenses con presión arterial elevada podrían reunir criterios para recibir tratamiento farmacológico.
De ellos, alrededor de 23 millones serían nuevos candidatos bajo las recomendaciones actualizadas y aproximadamente 9.7 millones no estarían tomando medicamentos.
¿Qué beneficios podría tener tratar a estas personas?
Los investigadores estimaron que cumplir los criterios para recibir tratamiento se asociaba con un 23% menor riesgo de muerte por cualquier causa frente a no recibir tratamiento.
El beneficio estimado fue todavía mayor para las muertes cardiovasculares, cuyo riesgo se redujo aproximadamente 50% entre quienes cumplían los criterios de tratamiento.
Las personas con diabetes podrían obtener un beneficio particularmente importante, debido a que la diabetes y la hipertensión suelen coexistir y, juntas, incrementan considerablemente el riesgo de problemas cardiovasculares y renales.
La presión arterial no debe evaluarse de manera aislada
Una presión cercana a 130/80 mmHg no significa automáticamente que una persona necesite medicamentos.
En muchos casos, los profesionales de la salud pueden recomendar inicialmente modificaciones del estilo de vida, dependiendo del riesgo cardiovascular global.
La presión arterial ideal suele situarse por debajo de 120/80 mmHg, pero la decisión de iniciar tratamiento depende de factores como la edad, antecedentes médicos, diabetes, función renal, enfermedad cardiovascular previa y riesgo cardiovascular calculado.
Por eso, una misma cifra puede tener implicaciones diferentes en dos personas.
Los medicamentos no sustituyen los hábitos saludables
El tratamiento de la hipertensión no consiste únicamente en tomar una pastilla.
Los cambios en el estilo de vida continúan siendo fundamentales. Entre las medidas que pueden contribuir al control de la presión arterial se encuentran:
Aumentar la actividad física. Mantener un peso saludable. Consumir más frutas y verduras. Reducir el consumo de sodio. Limitar el alcohol. Evitar el tabaco. Mantener una alimentación equilibrada. Trabajar en la reducción y manejo del estrés.
No es necesario modificar todos los hábitos de golpe. Incluso cambios pequeños y sostenidos pueden contribuir al control de la presión arterial.
Un problema adicional: muchas personas no toman regularmente sus medicamentos
El tratamiento solo puede ser efectivo si se utiliza de manera adecuada.
Un estudio publicado previamente en JAMA Cardiology encontró que aproximadamente la mitad de los adultos estadounidenses con hipertensión no toman regularmente los medicamentos que les fueron recetados.
Una estrategia sencilla para mejorar la adherencia consiste en vincular la toma del medicamento con una actividad cotidiana que ya forme parte de la rutina, como lavarse los dientes o despertarse por la mañana.
También pueden utilizarse pastilleros, alarmas o aplicaciones de recordatorio.
La hipertensión puede pasar desapercibida
Uno de los principales problemas de la presión arterial elevada es que puede permanecer sin síntomas durante años mientras aumenta progresivamente el riesgo de infarto, accidente cerebrovascular, enfermedad renal y otros problemas cardiovasculares.
Por ello, medir periódicamente la presión arterial es importante incluso cuando una persona se siente perfectamente bien.
El estudio no significa que todas las personas con una determinada cifra de presión deban comenzar medicamentos inmediatamente. Sus resultados muestran, más bien, que evaluar el riesgo cardiovascular completo puede identificar a personas que anteriormente no eran consideradas candidatas al tratamiento y que podrían beneficiarse de una intervención más temprana.
La decisión de iniciar, modificar o suspender un medicamento para la presión arterial debe hacerse con un profesional de la salud y tomando en cuenta el riesgo individual.
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