¿Por qué nos enfermamos cuando llueve? Mitos y realidades sobre mojarse con la lluvia y el resfriado

— Agencias 16/08/2026

Durante generaciones, la creencia popular ha advertido que mojarse con la lluvia puede provocar enfermedades. Frases como “no salgas sin paraguas porque te vas a resfriar” o “si te mojas la cabeza, mañana tendrás gripe” forman parte de la cultura cotidiana. Sin embargo, la evidencia médica ofrece una explicación mucho más compleja.

¿El agua de lluvia realmente contiene virus capaces de enfermarnos? ¿O es la exposición al frío y las condiciones que acompañan a la temporada de lluvias lo que favorece las infecciones respiratorias? Estas son algunas de las principales diferencias entre los mitos y la realidad.

El gran mito: la lluvia por sí sola no provoca gripe

Uno de los puntos fundamentales es que mojarse con agua de lluvia no causa directamente gripe, catarro o resfriado.

Las infecciones respiratorias son provocadas por microorganismos, como rinovirus, virus de la influenza o SARS-CoV-2. El simple contacto con el agua de lluvia no introduce estos virus en el organismo.

En otras palabras, si una persona se mojara bajo la lluvia en un ambiente completamente libre de microorganismos, el hecho de estar mojada no sería suficiente para producir una infección respiratoria.

Entonces, ¿por qué aumentan las enfermedades respiratorias durante la temporada de lluvias?

Si la lluvia no transmite directamente los virus, ¿por qué durante determinados periodos lluviosos pueden aumentar los casos de gripe y otras infecciones respiratorias?

Existen varios factores que pueden contribuir.

1. El efecto de permanecer en espacios cerrados

Cuando comienza a llover, las personas suelen refugiarse en lugares cerrados como transporte público, oficinas, centros comerciales o viviendas con poca ventilación.

Menor ventilación: cuando el aire fresco circula menos, las partículas respiratorias expulsadas por personas infectadas pueden permanecer durante más tiempo en determinados espacios.

Mayor proximidad: estar cerca de otras personas facilita la transmisión de microorganismos mediante partículas respiratorias, especialmente cuando alguien tose, estornuda o habla.

2. La exposición al frío

Aunque el agua de lluvia no sea la causa directa de una infección, permanecer mojado y expuesto al frío puede reducir la temperatura corporal y generar incomodidad y estrés fisiológico.

Las bajas temperaturas también pueden modificar temporalmente algunas respuestas de las vías respiratorias. Además, determinados virus respiratorios pueden replicarse con mayor facilidad en condiciones de menor temperatura dentro de las vías respiratorias superiores.

Esto no significa que el frío por sí mismo cree una infección, sino que puede favorecer determinadas condiciones que facilitan el establecimiento de algunos virus cuando existe exposición a ellos.

3. La humedad también puede influir

Las condiciones ambientales pueden modificar la supervivencia y transmisión de distintos virus respiratorios. Dependiendo del microorganismo, la temperatura y la humedad relativa pueden afectar cuánto tiempo permanece viable en el aire o sobre determinadas superficies.

Por ello, la relación entre lluvia y enfermedades respiratorias no se explica simplemente por “mojarse”, sino por una combinación de temperatura, ventilación, comportamiento humano y circulación de virus.

Mito vs. realidad: algunas creencias populares

“Mojarse la cabeza provoca gripe”: MITO. Tener el cabello mojado no genera una infección viral. El problema puede aparecer si permaneces durante mucho tiempo mojado y expuesto a bajas temperaturas, especialmente si posteriormente tienes contacto con un virus.

“Caminar descalzo sobre un suelo frío provoca una infección respiratoria”: MITO. El frío en los pies puede resultar incómodo, pero los virus respiratorios necesitan entrar en contacto con las vías respiratorias, principalmente a través de la nariz, la boca o los ojos.

“Bañarse después de mojarse evita enfermarse”: NO exactamente. Una ducha puede ayudarte a recuperar una temperatura corporal confortable y a retirar suciedad o contaminantes de la piel, pero no elimina un virus que ya haya ingresado al organismo.

¿Qué hacer si te sorprende una tormenta?

Si terminas empapado por la lluvia, algunas medidas sencillas pueden ayudarte a recuperar el confort y evitar una exposición prolongada al frío:

Cámbiate la ropa mojada lo antes posible. La ropa húmeda favorece la pérdida de calor corporal, especialmente si permaneces en un ambiente frío.

Toma una ducha tibia. Puede ayudarte a recuperar una temperatura confortable y a eliminar suciedad acumulada durante el trayecto.

Seca bien tu cabello. No porque el cabello mojado provoque gripe, sino para evitar permanecer innecesariamente húmedo y con frío.

Mantente hidratado. Las bebidas calientes pueden resultar reconfortantes, aunque no constituyen un tratamiento contra las infecciones virales.

Lávate las manos. Al regresar de la calle, lavarlas con agua y jabón ayuda a eliminar microorganismos que pueden haberse depositado en ellas después de tocar superficies compartidas.

En conclusión, la lluvia no causa por sí misma gripe o resfriado. Las infecciones respiratorias necesitan un agente infeccioso, mientras que factores como el frío, la ventilación deficiente, el contacto cercano y la circulación de virus pueden explicar por qué ciertas enfermedades respiratorias son más frecuentes durante determinadas temporadas.

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