— Raúl Rodríguez Cortés 16/08/2026
Por el bien de la república y en congruencia con los principios morales que el partido en el gobierno ofreció al electorado para llegar al poder, deben investigarse y transparentarse sin dejar lugar a dudas los señalamientos de vínculos delincuenciales de los hijos de AMLO y sus presuntas conductas de corrupción y tráfico de influencias.
La urgencia de hacerlo se multiplicó tras conocerse la noche del pasado jueves 13 de agosto la cancelación de la visa estadounidense de Andy López Beltrán, anunciada por él mismo en una áspera carta que remitió a Donald Trump y dio lugar a reacciones por igual críticas que de respaldo y a una encriptada amenaza estadounidense que en nada ayuda a la complicada gestión de la presidenta Sheinbaum con Washington y golpea además el prestigio del proyecto político de la 4T y Morena, injerencia de Estados Unidos en los problemas de México.
Sin cerrar los ojos a la urgente necesidad de transparentar las conductas de Andy, no está de más escarbar en la interpretación que hizo el segundo hijo de AMLO sobre las razones de la cancelación de su visa y también rescatar lo que entre líneas dijo un vocero de la embajada de Estados Unidos en México en un video posteado la noche del pasado viernes 14 de agosto.
En su carta a Trump, López Beltrán acusa al secretario de Estado, Marco Rubio, y al subsecretario, Christopher Landau, de retirarle el permiso de entrada a Estados Unidos sin tener prueba de algún acto inmoral o delictivo por él cometido, razón por la cual exige presentar evidencia en respuesta a su carta o si no pedir la renuncia a sus funcionarios.
A juicio de Andy, se trata de una “decisión de carácter político, más bien politiquero y propagandístico, al estilo hitleriano, pues no existe ninguna razón que justifique tan arrogante proceder”.
La respuesta de la embajada estadounidense que en México encabeza el exagente de la CIA, Ronald Johnson, reiteró lo dicho desde que hace poco más de un año, el 10 de mayo de 2025, cuando les fue revocada la visa a la gobernadora morenista de Baja California, Marina del Pilar Ávila, y su exesposo Carlos Torres Torres: “Una visa es un privilegio, no un derecho, cada país tiene la autoridad de decidir quién puede ingresar a su territorio… y puede ser cancelada en cualquier momento a discreción del gobierno estadounidense”. Suponemos que Washington entiende que esto aplica también para México, quien tiene la prerrogativa de decidir -como lo ha hecho- a cuántos agentes antidrogas o de inteligencia les permite ingresar a nuestro territorio y rechazar el ingreso a nuestro territorio de fuerzas armadas extranjeras.El mensaje de la embajada a través de su vocero explicó, asimismo, que la cancelación de visas se lleva a cabo cuando existen señales de que sus titulares ya no cumplen con los requisitos para mantenerlas.
¿Cuáles son esos requisitos? 1. No quedarse en el país más tiempo del permitido; 2. Participar en actividades delictivas; 3. Representar un riesgo para la seguridad pública; y 4. Involucrarse en actividades relacionadas con el terrorismo o apoyar a grupos terroristas. No creo que el requisito uno esté considerado en el caso de López Beltrán. Los otros tres sí.
Y en medio del mensaje que aparece entre líneas un punto nodal: “No es necesario que exista una condena penal, basta con que haya información suficiente (¿cuánto es suficiente y qué tan verídica es?) para considerar que mantener la visa no conviene a los intereses de Estados Unidos”.
La argumentación es razonable en sentido estricto, pero también lleva a inferir que hay intención política, sobre todo cuando tan pronto como en noviembre próximo habrá elecciones legislativas en las que Trump podría perder la mayoría en la Cámara de Representantes, lo que prácticamente paralizaría la segunda parte de su gobierno.
Proceder contra migrantes, los cárteles y los llamados “narcos políticos” mexicanos (que podrían serlo o no) son temas que reditúan electoralmente al mandatario estadounidense. La revocación de visas es, en suma, una herramienta de presión política y diplomática.
Tan es así que, hasta el pasado viernes 14 de agosto, al menos doce casos (incluido el de Andy) cuentan con confirmación pública, reconocimiento de los afectados o constancia de una notificación en la frontera de la cancelación de sus visas. Más habrá, de seguro, entre las 175 mil visas revocadas por Estados Unidos en lo que va del año, de acuerdo con Tommy Pigott, portavoz del Departamento de Estado.
En la cuenta X de su subsecretario Christopher Landau apareció en medio de todo esto un gráfico con el siguiente mensaje entre irónico y críptico: “¿Estás disfrutando el espectáculo? Recarga tus palomitas… amarás la siguiente parte”.
Para Andy López Beltrán lo que sigue es una embestida estadounidense a nuestro país. Hay muchos indicios de que ocurrirá. Aún así y por el bien de la república, deben investigarse y transparentarse las conductas del segundo hijo de AMLO y de otras figuras morenistas como los gobernadores de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y de Baja California, Marina del Pilar Ávila.
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