— Penélope Cueto 16/08/2026
Saltillo, Coahuila, 16 de agosto de 2026.- Un destilado artesanal elaborado en San Francisco del Ejido conquistó medallas de oro y plata en el Concurso Nacional de Marzcas de Mezcal y Destilados Mexicanos. El producto es elaborado por Paz Sandoval y Tomás González Tovar a partir del maguey Salmia que crece de forma natural en esta región de Coahuila.
Paz y Tomás tienen un producto de calidad, capacidad para elaborarlo y experiencia en el proceso, pero el gran reto para ellos es la comercialización y para ello necesitan un cliente que les permita llevar su producción a mayor escala.
Paz Sandoval conoce bien el campo y la vida del ejido. Tomás González Tovar, quien está por cumplir 70 años, ha vivido toda su vida en el rancho. Juntos encontraron en los magueyes una oportunidad para rescatar un recurso y una tradición de la región y convertirlo en una bebida con identidad propia.
¿Quiénes son los productores detrás de Zapalinamé?
Paz Sandoval: Me llamo Paz Sandoval. He vivido prácticamente toda mi vida aquí. Durante un tiempo estuve en la zona militar, después trabajé en la línea de teléfonos y también viví en Monterrey. Regresé al ejido y fui comisariado ejidal.
Tomás González Tovar: Yo soy Tomás González Tovar. Voy a cumplir 70 años y toda mi vida he vivido en este rancho.
¿Cómo nació la idea de producir este destilado?
Tomás: La historia comenzó hace muchos años, cuando, mediante el programa Coplamar, el Gobierno federal impulsó la siembra de magueyes en distintas partes del país. En esta zona de Coahuila existe una gran cantidad de estas plantas y nosotros comenzamos a aprovecharlas para producir el destilado.
El maguey es muy noble. Crece, produce hijos y algunas plantas llegan a tener hasta cinco. Se reproduce de manera natural, así que tenemos una fuente que puede mantenerse con el tiempo.
¿Cuándo decidieron convertir esa materia prima en un proyecto productivo?
Paz: Hace poco más de siete años, el Gobierno federal ofreció proyectos para los diferentes ejidos. En ese entonces yo era comisariado ejidal y propuse que instaláramos el destiladero. Comenzamos más de 40 compañeros, pero es un trabajo muy exigente y con el tiempo solamente quedamos Tomás y yo.

¿Dónde aprendieron a elaborar el producto?
Tomás: Recorrimos varios lugares de la República para aprender el oficio. Queríamos conocer los procesos y tratar de elaborar uno de los mejores destilados del país. La capacitación fue importante porque no basta con tener el maguey; hay que conocer cada etapa para obtener un producto de calidad.
¿Cómo comienza el proceso?
Paz: Primero buscamos el maguey cuando está en su punto. Se hace un corte y se extrae el aguamiel, que es la savia dulce de la planta.
¿Qué ocurre con el aguamiel después de extraerlo?
Tomás: Si queremos conservarlo como aguamiel, debe mantenerse frío. Cuando aumenta la temperatura y pasan los días, comienza la fermentación y se convierte en pulque.
¿Y cómo se transforma el pulque en Zapalinamé?
Tomás: El producto lo llevamos al destiladero, donde utilizamos una máquina que funciona con calor producido por leña. El líquido hierve, pasa por unos tubos y después se enfría. Al final cae en recipientes especiales convertido en nuestra bebida cristalina: Zapalinamé.
¿Qué graduaciones manejan?
Paz: Tenemos diferentes presentaciones. Una alcanza 55 grados de alcohol, otra tiene 40 y también podemos manejar una de 30 grados. Depende de lo que solicite el cliente.
El producto ya obtuvo reconocimientos nacionales. ¿Qué significaron esas medallas?
Tomás: Fue una confirmación de que tenemos un producto de calidad. Nosotros se lo vendíamos a una persona que realizaba sus propios análisis y después lo envasaba para comercializarlo. Llegó a venderlo en más de 3 mil pesos y con ese producto -al que él le puso otro nombre- obtuvo medallas de oro y plata en el Concurso Nacional de Marcas de Mezcal y Destilados Mexicanos.
¿Cuál es la situación ahora?
Paz: La comercialización. Nosotros cumplimos con las cantidades que nos solicitaba, pero suponemos que llegó un momento en que no pudo colocar todo el producto. Se sobreinventarió y eso frenó nuestra producción. Dependemos de encontrar otro cliente.
¿Qué representa Zapalinamé para ustedes?
Tomás: Es el nombre que elegimos en honor a la sierra que nos proporciona los magueyes. También lo comercializamos como producto artesanal en ferias, pero queremos encontrar un cliente que nos permita crecer.

Además del destilado, ¿qué otros productos aprovechan del maguey?
Paz: A las ferias llevamos aguamiel, pulque, gorditas amasadas con pulque y pan de pulque. También se puede elaborar miel de maguey. El aguamiel tiene una larga tradición en el campo y el pulque permite preparar muchos alimentos.
¿Dónde podrán conocer sus productos próximamente?
Tomás: Participaremos en una feria que se desarrollará durante los primeros días de septiembre en las instalaciones de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro. Ahí llevaremos nuestros diferentes productos para que la gente los conozca.
¿Dónde puede encontrarlos un posible comprador?
Paz: En San Francisco del Ejido. Aquí estamos y aquí esperamos que algún cliente se interese en nuestro producto y nos ayude a comercializarlo a mayor escala.
El caso de Paz Sandoval y Tomás González Tovar refleja el reto que enfrentan muchos productores rurales: transformar un recurso local en un producto competitivo no termina con la elaboración.
No basta con tener un gran producto, para ellos es necesario que Zapalinamé se convierta en una oportunidad comercial estable.
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