— Agencias 15/08/2026
La prediabetes ocurre cuando los niveles de glucosa en sangre son superiores a lo normal, pero todavía no alcanzan los criterios diagnósticos de diabetes. Aunque muchas personas no presentan síntomas, esta alteración metabólica puede asociarse con otros problemas de salud y aumentar el riesgo cardiovascular.
Riesgo cardiovascular
La resistencia a la insulina que caracteriza a la prediabetes suele acompañarse de alteraciones en los triglicéridos, colesterol, presión arterial y función de los vasos sanguíneos. En conjunto, estos factores pueden favorecer el desarrollo de enfermedad cardiovascular y aumentar el riesgo de infarto o accidente cerebrovascular.
Por ello, la prediabetes no debe considerarse únicamente como una etapa previa a la diabetes, sino también como una señal de que existe un mayor riesgo metabólico.
Alteraciones en los riñones
Los cambios en la glucosa y la resistencia a la insulina pueden comenzar a afectar la función renal incluso antes de que aparezca diabetes. Una de las primeras señales puede ser la presencia de albúmina u otras proteínas en la orina, conocida como albuminuria.
Como estas alteraciones pueden avanzar sin producir síntomas evidentes, el seguimiento médico permite identificar tempranamente cualquier deterioro.
Hígado graso
La resistencia a la insulina también está relacionada con una mayor acumulación de grasa en el hígado. Esto puede favorecer el desarrollo de enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica, conocida anteriormente como hígado graso no alcohólico.
En algunas personas, la acumulación de grasa puede progresar hacia inflamación y fibrosis hepática. La pérdida de peso, cuando existe sobrepeso, y la modificación de los hábitos alimentarios y de actividad física pueden ayudar a reducir este riesgo.
Alteraciones en los nervios
Aunque la neuropatía es mucho más característica de la diabetes establecida, algunas personas con prediabetes pueden presentar alteraciones tempranas de los nervios, especialmente cuando existen otros factores metabólicos asociados.
Pueden aparecer hormigueo, ardor, dolor o disminución de la sensibilidad, particularmente en pies y manos. Estos síntomas requieren valoración médica para determinar su causa.
Memoria y función cerebral
La resistencia a la insulina y los factores cardiovasculares asociados con la prediabetes también se han relacionado con un mayor riesgo de deterioro cognitivo a largo plazo. Sin embargo, no significa que una persona con prediabetes vaya necesariamente a desarrollar problemas de memoria o demencia.
Controlar la presión arterial, el colesterol, la glucosa, el peso corporal y mantener actividad física regular puede contribuir a proteger tanto la salud cardiovascular como la cerebral.
La prediabetes puede revertirse
Una de las cuestiones más importantes es que la prediabetes no necesariamente evoluciona hacia diabetes tipo 2. Mejorar la alimentación, aumentar la actividad física, reducir el exceso de peso cuando está presente y mantener un seguimiento médico puede disminuir considerablemente el riesgo de progresión.
Además, detectar la prediabetes permite identificar otros factores de riesgo —como hipertensión, colesterol elevado o hígado graso— que pueden tratarse antes de que aparezcan complicaciones importantes.
En resumen: la prediabetes es una señal de alerta metabólica. No significa que los riñones, el corazón o el cerebro estén necesariamente dañados, pero sí indica que conviene actuar para reducir el riesgo futuro de diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular, además de vigilar la salud renal y hepática.
Instala la nueva aplicación de El Tiempo MX