— Agencias 14/08/2026
Imaginar una consulta médica en la que, además de medicamentos, se recomiende pasar tiempo con amigos podría no ser tan extraño como parece. Un nuevo estudio sugiere que mantener una vida social activa podría contribuir a un envejecimiento cerebral más saludable y preservar las capacidades cognitivas durante la vejez.
La investigación, publicada en Alzheimer's & Dementia: The Journal of the Alzheimer's Association, encontró que una mayor participación en actividades sociales estaba relacionada con un envejecimiento cerebral más lento y un mejor funcionamiento cognitivo entre más de 6,000 adultos mayores que participaron en un estudio estadounidense sobre salud y envejecimiento.
Los investigadores evaluaron la participación de los participantes en nueve tipos de actividades y circunstancias sociales. Entre ellas se encontraban estar casado, vivir acompañado, desplazarse para realizar actividades, salir por motivos de entretenimiento, participar en clubes o clases, acudir a servicios religiosos, visitar a familiares y amigos, tener un empleo remunerado y realizar actividades de voluntariado.
Los resultados mostraron que los adultos mayores con una vida social más activa presentaban un mejor desempeño en diferentes capacidades cognitivas. En particular, tenían mejores habilidades de memoria y mostraban mayor capacidad para pensar, organizar información y planificar.
Además, los investigadores observaron una relación entre la cantidad de actividades sociales y los beneficios cognitivos: cuanto mayor era la participación social, mayores tendían a ser los beneficios observados.
Los autores consideran que incorporar actividades sociales a programas de envejecimiento saludable podría potenciar otras estrategias destinadas a mantener la independencia y el bienestar de los adultos mayores, como los programas de ejercicio y las iniciativas que favorecen el envejecimiento en el hogar.
La doctora Cynthia Felix, investigadora postdoctoral en psiquiatría y geriatría de la Universidad de Pittsburgh y autora principal del estudio, señaló que los resultados aportan una posible explicación biológica para la llamada prescripción social, concepto que consiste en recomendar actividades y conexiones sociales como parte del cuidado de la salud.
De acuerdo con los investigadores, estos hallazgos podrían ser especialmente relevantes ante el crecimiento esperado de los casos de demencia a nivel mundial. Se estima que alrededor de 78 millones de personas podrían vivir con demencia para 2030, lo que hace necesario explorar estrategias adicionales para proteger la salud cerebral.
Los autores consideran que médicos, especialistas y comunidades podrían utilizar esta información para promover actividades sociales específicas entre los adultos mayores, integrándolas como parte de estrategias más amplias de envejecimiento saludable y prevención de la demencia.
Aunque el estudio encontró una asociación entre una mayor actividad social y una mejor salud cerebral, no demuestra por sí solo que participar en actividades sociales prevenga directamente la demencia. Aun así, los resultados respaldan la importancia de mantener conexiones sociales y participar regularmente en actividades que impliquen interacción con otras personas.
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