El juego se relaciona con problemas de salud mental entre estudiantes universitarios

— Agencias 14/08/2026

Las apuestas representan una tentación cada vez más accesible para los estudiantes universitarios y, de acuerdo con un nuevo estudio, quienes presentan mayores problemas relacionados con el juego también podrían tener un riesgo más elevado de experimentar dificultades de salud mental.

La investigación, publicada en el International Journal of Mental Health and Addiction, encontró una relación entre las apuestas entre estudiantes universitarios y problemas como ansiedad, depresión y consumo de sustancias.

Nicholas McAfee, director del William Magee Center for AOD and Wellness Education de la Universidad de Mississippi e investigador principal, señaló que uno de los aspectos más relevantes del estudio fue que los estudiantes que apostaban con mayor frecuencia tendían a presentar problemas de salud mental más intensos, incluso dentro de un grupo en el que estas dificultades ya eran bastante comunes.

Los investigadores consideran que el problema merece especial atención debido a la expansión de las apuestas deportivas por internet y de los mercados de predicción en Estados Unidos. Según los datos utilizados en el estudio, las apuestas deportivas, tanto presenciales como en línea, están legalizadas en 38 estados, mientras que 30 permiten específicamente las apuestas por internet.

Para realizar la investigación, los científicos encuestaron a más de 1,800 estudiantes pertenecientes a las ocho universidades públicas de Mississippi. La encuesta se realizó en 2021, durante la pandemia de COVID-19, cuando numerosos establecimientos de juego permanecían cerrados debido a las restricciones sanitarias.

A pesar de esas circunstancias, aproximadamente uno de cada cuatro estudiantes, equivalente al 24%, había apostado durante el año anterior, mientras que cerca del 7% presentaba señales compatibles con una posible adicción al juego.

Los investigadores también encontraron niveles elevados de ansiedad, depresión y consumo de sustancias entre los participantes. La presencia de problemas relacionados con las apuestas parecía sumarse a estas dificultades, aumentando la carga de problemas de salud mental observada entre algunos estudiantes.

McAfee explicó que las dificultades psicológicas eran muy frecuentes en la población estudiada y que prácticamente todos los centros universitarios incluidos presentaban estudiantes con algún grado de preocupación relacionada con su salud mental.

Otro problema señalado por los investigadores es que los servicios disponibles para atender tanto las necesidades de salud mental como los problemas de juego no necesariamente han crecido al mismo ritmo que la demanda.

El fenómeno tampoco parece limitarse a Mississippi. Los especialistas consideran que Estados Unidos enfrenta un desafío más amplio debido a la rápida expansión de las apuestas entre adultos jóvenes y universitarios, grupos considerados particularmente vulnerables.

Sin embargo, los investigadores advierten que todavía no está claro cuál es la dirección de esta relación. No se puede determinar a partir de este estudio si los problemas de juego contribuyen directamente al desarrollo de dificultades de salud mental o si, por el contrario, las personas que ya presentan ansiedad, depresión u otros problemas psicológicos tienen mayor probabilidad de desarrollar conductas de juego problemático.

Rory Pfund, profesor asociado de psiquiatría en la Universidad de Tennessee y uno de los investigadores del estudio, explicó que estos resultados constituyen un punto de partida para futuras investigaciones que permitan determinar si existe una relación causal.

Los autores también consideran que los factores sociales podrían desempeñar un papel importante. Algunas reuniones entre estudiantes pueden combinar apuestas deportivas, consumo de alcohol y otras sustancias, creando un contexto en el que diferentes factores de riesgo se potencian entre sí.

Por esta razón, futuras investigaciones deberán analizar cómo interactúan el entorno social, el consumo de alcohol y otras sustancias con las conductas de juego para comprender mejor el desarrollo de los problemas relacionados con las apuestas.

Los especialistas recomiendan que estudiantes, familiares, profesores y autoridades universitarias conozcan algunas señales de alerta. Cambios importantes en el estado de ánimo, aislamiento de los grupos de amigos o una preocupación cada vez mayor por las apuestas pueden indicar que existe un problema.

McAfee también destacó que, aunque el estigma relacionado con la salud mental ha disminuido en cierta medida, las conductas de juego problemático todavía pueden generar vergüenza y dificultar que las personas busquen ayuda.

Por ello, los investigadores consideran importante promover conversaciones abiertas sobre el juego y facilitar el acceso a servicios de apoyo, especialmente entre los jóvenes universitarios.

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