— Agencias 13/08/2026
El cardiólogo Gustavo Di Niro, perito en el juicio por la muerte de Maradona, afirmó que los médicos ignoraron signos de falla cardíaca y no cambiaron la atención pese a las alarmas.
El cardiólogo Gustavo Di Niro, integrante de la Junta Médica Interdisciplinaria que investigó la muerte de Diego Maradona, declaró este jueves en el juicio que los médicos a cargo no actuaron a pesar de las numerosas señales compatibles con una falla cardíaca. Di Niro se refirió a los "signos de alarma" que el exfutbolista presentó durante sus últimas dos semanas de vida, como acumulación de líquido, problemas respiratorios y alteración del estado de conciencia, y sostuvo que, ante estos síntomas, lo correcto habría sido "aumentar la complejidad de la atención médica".
Los signos de alarma y la falla cardíaca
Di Niro, quien basó sus conclusiones en la historia clínica de Maradona, destacó que el astro presentaba síntomas compatibles con una falla cardíaca avanzada: taquicardia, presión arterial elevada y una evidente retención de líquidos. "Cuando uno ve estos elementos, hay que pensar que el paciente puede estar teniendo una falla cardíaca", afirmó el perito. El especialista también advirtió que la suspensión de la medicación antihipertensiva, que Maradona dejó de tomar poco antes de su muerte, fue una decisión grave, ya que estos fármacos no solo controlan la presión, sino que son fundamentales para tratar la insuficiencia cardíaca.
El contexto de la internación domiciliaria
El testimonio de Di Niro se suma a las declaraciones de otros peritos que han señalado negligencia en la atención de Maradona. La autopsia determinó que la muerte se debió a un "edema agudo de pulmón en un paciente con miocardiopatía crónica reagudizada por insuficiencia cardíaca". En el juicio, también se ha revelado que no se realizaron estudios cardiológicos más precisos y que uno de los acusados, el neurocirujano Leopoldo Luque, evitó que se practicara una prueba de perfusión miocárdica en la clínica Ipensa.
Los acusados y sus roles
Los principales acusados son el neurocirujano Leopoldo Luque y la psiquiatra Agustina Cosachov, además de otros cinco profesionales, entre ellos la coordinadora de Swiss Medical, Nancy Forlini, y el médico clínico Pedro Di Spagna. Todos enfrentan cargos por homicidio simple con dolo eventual, que prevé penas de entre 8 y 25 años de prisión. Luque ha declarado que no era el médico clínico de Maradona, sino solo su neurocirujano, y ha señalado a Cosachov como responsable de la internación domiciliaria, que, según él, era para un tratamiento psiquiátrico.
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