— Agencias 12/08/2026
La deshidratación no solo provoca sed. Cuando el organismo pierde más líquidos de los que repone, disminuye el volumen de sangre circulante y el corazón puede tener que trabajar más para mantener una adecuada circulación.
Como respuesta, el cuerpo puede aumentar la frecuencia cardíaca y contraer los vasos sanguíneos para conservar la presión arterial y mantener el flujo de sangre hacia órganos importantes.
¿Por qué puede aumentar el ritmo cardíaco?
Al disminuir el volumen de líquido dentro de los vasos sanguíneos, llega menos sangre al corazón. Para compensarlo, el organismo puede hacer que el corazón lata más rápido.
Por eso, una persona deshidratada puede experimentar:
Palpitaciones. Mareo o aturdimiento. Cansancio. Debilidad. Dolor de cabeza. Falta de aire. Sensación de desmayo.
En casos graves, la disminución del flujo sanguíneo puede afectar órganos como el cerebro y los riñones.
El calor aumenta el riesgo
La deshidratación es especialmente probable después de permanecer durante mucho tiempo bajo temperaturas elevadas, realizar ejercicio intenso o trabajar físicamente en ambientes calurosos.
Si además aparecen confusión, desmayo, debilidad intensa, dificultad para respirar o alteraciones importantes del estado de conciencia, puede tratarse de una situación que requiere atención médica inmediata.
El golpe de calor, en particular, constituye una emergencia.
¿Quiénes tienen mayor riesgo?
Aunque cualquiera puede deshidratarse, el riesgo puede ser mayor en:
Adultos mayores. Niños pequeños. Personas que realizan ejercicio intenso. Trabajadores expuestos al calor. Personas con determinadas enfermedades cardíacas. Personas que utilizan medicamentos que modifican el equilibrio de líquidos.
En quienes tienen enfermedades cardiovasculares, la hidratación debe individualizarse, porque algunas personas con insuficiencia cardíaca tienen restricciones específicas de líquidos. No es recomendable aumentar considerablemente el consumo de agua sin consultar al equipo médico.
¿Cómo saber si estás deshidratado?
La sed es una señal útil en la mayoría de los adultos sanos, aunque no siempre es suficiente en situaciones de calor intenso o ejercicio prolongado.
También pueden aparecer:
Boca seca. Orina más oscura de lo habitual. Menor cantidad de orina. Fatiga. Mareos. Dolor de cabeza.
La orina generalmente más clara o amarillo pálido suele ser compatible con una hidratación adecuada, aunque su color también puede modificarse por alimentos, medicamentos y suplementos.
¿Cuánta agua necesitas?
No existe una cantidad idéntica para todas las personas. Las necesidades dependen de edad, tamaño corporal, alimentación, actividad física, temperatura, humedad y estado de salud.
Las cifras de aproximadamente 2.7 litros diarios para mujeres y 3.7 litros para hombres corresponden a la ingesta total de agua procedente de bebidas y alimentos, no necesariamente a la cantidad que debe beberse exclusivamente como agua.
¿Agua o bebidas con electrolitos?
Para la mayoría de las situaciones cotidianas, el agua es suficiente.
Las bebidas con electrolitos pueden resultar útiles cuando existe una pérdida considerable de líquidos y sales, por ejemplo, durante ejercicio prolongado, sudoración abundante o determinadas enfermedades gastrointestinales.
Sin embargo, no todas las personas necesitan bebidas deportivas o soluciones con electrolitos de manera rutinaria.
¿Y el café y el alcohol?
El alcohol puede favorecer la pérdida de líquidos y empeorar la deshidratación.
En cuanto a la cafeína, las bebidas que la contienen no necesariamente provocan deshidratación cuando se consumen habitualmente y en cantidades moderadas. Aun así, durante situaciones de calor intenso o pérdida importante de líquidos, el agua y las bebidas apropiadas para reponer electrolitos pueden ser opciones más adecuadas.
Un punto importante: no todo dolor de pecho es “deshidratación”
La deshidratación puede producir palpitaciones, mareos y otros síntomas que también aparecen en problemas cardiovasculares.
Dolor o presión en el pecho, falta de aire importante, desmayo, confusión o palpitaciones intensas o persistentes no deben atribuirse automáticamente a la falta de agua. Si estos síntomas son nuevos, intensos o aparecen juntos, es necesario buscar valoración médica.
En resumen: mantenerse hidratado ayuda al organismo a conservar un volumen sanguíneo adecuado y reduce el esfuerzo que necesita realizar el corazón. Pero la cantidad apropiada de líquidos depende de cada persona, y quienes tienen enfermedades cardíacas o toman medicamentos que afectan los líquidos deben seguir las indicaciones de su profesional de salud.
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