— Agencias 12/08/2026
El regreso a clases no solo representa retomar horarios, tareas y actividades académicas.
También significa que los niños vuelven a pasar varias horas juntos en aulas, patios, transporte escolar y otros espacios compartidos, lo que puede facilitar la propagación de virus y bacterias. El riesgo aumenta cuando hay personas enfermas, poca ventilación o hábitos de higiene deficientes.
Durante la infancia, los resfriados y las infecciones respiratorias son algunos de los padecimientos más comunes, aunque también pueden presentarse gastroenteritis, conjuntivitis, infecciones de garganta y enfermedades que pueden prevenirse mediante vacunas. Reconocer sus principales síntomas y saber cuándo es necesario acudir al médico puede ayudar a evitar complicaciones.
1. Resfriado común: uno de los padecimientos más frecuentes
Los resfriados son muy habituales entre los niños y pueden ser provocados por distintos virus. Su transmisión ocurre principalmente mediante gotas respiratorias, contacto cercano o superficies contaminadas.
Entre los síntomas más comunes están la congestión y secreción nasal, estornudos, tos y dolor de garganta. Generalmente, la infección mejora por sí sola con descanso, adecuada hidratación y vigilancia. Debido a que se trata de una enfermedad viral, los antibióticos no son útiles para tratar un resfriado común.
2. Influenza: síntomas generalmente más intensos
La influenza puede comenzar de manera similar a un resfriado, pero suele ocasionar síntomas más fuertes. Puede provocar fiebre, tos, dolor de garganta, escalofríos, dolor muscular, cansancio y dolor de cabeza.
Los niños pequeños y aquellos que tienen ciertas enfermedades crónicas pueden presentar un mayor riesgo de complicaciones. La vacunación anual contra la influenza es una de las principales medidas para disminuir el riesgo de enfermedad grave.
3. Gastroenteritis: infecciones que afectan el aparato digestivo
Las infecciones gastrointestinales pueden propagarse rápidamente entre los niños, especialmente en ambientes donde existe contacto cercano. Sus principales manifestaciones son diarrea, vómitos, dolor abdominal y, en algunos casos, fiebre.
Uno de los mayores riesgos es la deshidratación. Por ello, es importante ofrecer líquidos y observar señales como disminución de la cantidad de orina, boca seca, ausencia de lágrimas, somnolencia excesiva o debilidad.
Cuando los síntomas son intensos, existe sangre en las evacuaciones o aparecen signos importantes de deshidratación, es necesario buscar atención médica.
4. Faringitis e infecciones de garganta
El dolor de garganta es frecuente durante la infancia y puede tener diferentes causas. En muchos casos se debe a virus, aunque también puede estar relacionado con infecciones bacterianas, como las provocadas por estreptococos del grupo A.
La fiebre, el dolor intenso al tragar y determinados cambios en las amígdalas pueden proporcionar pistas al médico. Sin embargo, los síntomas por sí solos no siempre permiten diferenciar una infección viral de una bacteriana, por lo que puede ser necesario realizar una evaluación específica.
5. Conjuntivitis: una infección que puede transmitirse fácilmente
La conjuntivitis puede tener diferentes causas, entre ellas infecciones virales o bacterianas y alergias. Cuando es infecciosa, puede propagarse fácilmente a través del contacto con secreciones o mediante las manos contaminadas.
El enrojecimiento de los ojos, lagrimeo y secreción son algunos de sus síntomas más frecuentes. Para reducir la transmisión es recomendable lavarse las manos con frecuencia y evitar compartir toallas, almohadas u objetos personales.
6. Otitis: dolor de oído después de una infección respiratoria
Las infecciones del oído medio son comunes durante la infancia y pueden aparecer después de una infección respiratoria.
Los niños pueden presentar dolor de oído, fiebre, irritabilidad o dificultades para dormir. En los bebés, la infección puede manifestarse principalmente mediante mayor irritabilidad o llanto, especialmente durante la alimentación o al acostarse.
No todos los casos de otitis requieren antibióticos, por lo que la valoración médica es importante para determinar la causa y el tratamiento adecuado.
7. Enfermedad mano-pie-boca
Esta infección viral es particularmente frecuente entre los niños pequeños. Puede provocar fiebre, dolor de garganta y pequeñas lesiones o ampollas dentro de la boca, además de erupciones o lesiones en las manos y los pies.
Su transmisión ocurre con facilidad mediante el contacto cercano y las secreciones. En la mayoría de los casos desaparece por sí sola, aunque es importante mantener al niño bien hidratado y observar su estado general.
8. Varicela: una enfermedad que puede prevenirse
La varicela se caracteriza por una erupción que inicialmente puede aparecer como pequeñas manchas y posteriormente evolucionar hacia pequeñas ampollas que suelen causar comezón.
También puede producir fiebre y malestar general. Debido a que es altamente contagiosa, la vacunación constituye una de las principales estrategias para prevenirla y reducir el riesgo de complicaciones.
Si un niño presenta una erupción extensa acompañada de fiebre importante o un deterioro de su estado general, debe ser evaluado por un profesional de la salud.
9. Tos ferina: una infección que requiere atención
La tos ferina puede comenzar con síntomas similares a los de un resfriado, pero posteriormente pueden aparecer episodios de tos intensos y repetitivos.
En los bebés puede ser especialmente peligrosa, ya que puede ocasionar pausas respiratorias y dificultades para respirar. La vacunación es fundamental para reducir el riesgo de infección y sus complicaciones.
Una tos persistente o muy intensa, especialmente si provoca vómitos, pausas en la respiración o dificultad respiratoria, requiere valoración médica inmediata.
¿Cómo reducir el riesgo de contagios durante el regreso a clases?
El lavado frecuente de manos, mantener una adecuada ventilación de los espacios, evitar compartir objetos personales, cubrirse al toser o estornudar y mantener las vacunas al día son algunas de las medidas que pueden ayudar a disminuir la propagación de infecciones.
Además, cuando un niño presenta síntomas importantes o una enfermedad contagiosa, es conveniente seguir las recomendaciones de su médico y de la escuela antes de regresar a clases.
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