Una pastilla semanal contra el VIH avanza, pero la vacuna todavía enfrenta obstáculos

— Agencias 11/08/2026

Durante la 26.ª Conferencia Internacional sobre el Sida, AIDS 2026, celebrada en Río de Janeiro, se presentaron resultados de una combinación experimental de lenacapavir e islatravir que podría permitir controlar el VIH con una sola dosis oral semanal.

La propuesta busca ofrecer una alternativa a los tratamientos antirretrovirales que actualmente requieren tomar medicamentos todos los días. Los resultados corresponden a los estudios ISLEND-1 e ISLEND-2, realizados en adultos con VIH que ya tenían la carga viral suprimida y cambiaron de un tratamiento diario al nuevo régimen semanal.

El tratamiento semanal mantuvo el virus suprimido

De acuerdo con los resultados comunicados por Gilead Sciences, la combinación de lenacapavir e islatravir consiguió mantener la supresión virológica durante 48 semanas en adultos que cambiaron desde tratamientos orales diarios, incluidos esquemas basados en Biktarvy.

Esto significa que, en los participantes estudiados, el virus permaneció controlado pese a reducir considerablemente la frecuencia de administración.

Sin embargo, el régimen todavía no está disponible como tratamiento general. Los fabricantes deberán presentar los resultados ante las autoridades regulatorias para solicitar su aprobación.

¿Por qué sería importante reducir las dosis?

La terapia antirretroviral funciona mejor cuando se toma de manera constante. Mantener una carga viral indetectable permite preservar la salud y, cuando se mantiene de forma sostenida, evita la transmisión sexual del VIH.

Pero tomar medicamentos diariamente durante muchos años puede representar una carga para algunas personas. Los recordatorios constantes del diagnóstico, el estigma, el cansancio relacionado con el tratamiento y las dificultades para mantener una rutina pueden afectar la adherencia.

Por ello, los tratamientos de acción prolongada buscan reducir la frecuencia de las dosis y facilitar que las personas mantengan el control del virus.

Actualmente ya existen alternativas inyectables de acción prolongada, como la combinación de cabotegravir y rilpivirina, que puede administrarse cada dos meses. Una opción oral semanal podría resultar atractiva para quienes prefieren evitar las inyecciones.

Lenacapavir también destaca en la prevención

El lenacapavir ha adquirido relevancia tanto para el tratamiento como para la prevención del VIH. Su formulación inyectable puede proporcionar protección frente al VIH durante seis meses, convirtiéndolo en una de las estrategias de PrEP de acción prolongada más importantes.

Sin embargo, el desarrollo científico no garantiza por sí mismo un acceso amplio. Durante AIDS 2026, organizaciones y activistas expresaron preocupación por la velocidad con la que estas herramientas están llegando a diferentes regiones y por las condiciones de acceso a versiones de menor costo.

Esto pone de manifiesto uno de los principales desafíos actuales: disponer de medicamentos altamente eficaces no es suficiente si las poblaciones que más los necesitan no pueden acceder a ellos.

La vacuna contra el VIH continúa siendo un desafío

A pesar de los avances en tratamiento y prevención, todavía no existe una vacuna preventiva contra el VIH de eficacia demostrada para uso general.

Una de las principales estrategias de investigación consiste en conseguir que el sistema inmunitario produzca anticuerpos neutralizantes de amplio espectro (bNAbs). Estos anticuerpos pueden reconocer regiones relativamente conservadas del VIH y, en teoría, podrían actuar frente a diferentes variantes del virus.

Los estudios realizados en modelos animales han generado resultados prometedores, pero trasladar estos avances a una vacuna eficaz para seres humanos continúa siendo extremadamente difícil.

Los anticuerpos deben superar la capacidad de escape del VIH

Uno de los problemas principales es la enorme capacidad del VIH para cambiar y desarrollar variantes capaces de escapar de la respuesta inmunitaria.

Por ello, generar un anticuerpo de amplio espectro no necesariamente garantiza protección. Los investigadores estudian combinaciones de diferentes anticuerpos y estrategias capaces de cubrir un mayor número de variantes y reducir las posibilidades de escape del virus.

Los resultados negativos obtenidos en algunos estudios de prevención con bNAbs muestran precisamente que la estrategia necesita perfeccionarse, pero no significan que la investigación de una vacuna haya llegado a su fin.

El financiamiento representa otro desafío

La conferencia también estuvo marcada por preocupaciones relacionadas con los recursos destinados a combatir el VIH.

Datos citados durante el encuentro indican que el financiamiento de gobiernos donantes para programas de VIH en países de ingresos bajos y medios disminuyó alrededor de 2 mil 100 millones de dólares en 2025, una reducción aproximada del 25 % respecto al año anterior.

Los recortes pueden afectar programas de prevención, diagnóstico, tratamiento y apoyo comunitario.

Más avances científicos, pero también mayores desigualdades

El panorama actual del VIH presenta una contradicción: la ciencia dispone de herramientas cada vez más eficaces para tratar y prevenir la infección, pero su impacto depende de que puedan llegar a quienes las necesitan.

Una pastilla semanal de lenacapavir e islatravir podría representar un importante avance si los resultados se confirman y las autoridades regulatorias autorizan su utilización. Al mismo tiempo, la investigación de vacunas y anticuerpos continúa buscando una solución preventiva de mayor alcance.

El futuro del VIH, por tanto, no dependerá únicamente de desarrollar medicamentos más potentes y cómodos, sino también de garantizar acceso, financiamiento y disponibilidad equitativa de estas tecnologías.

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