— Agencias 11/08/2026
Un terremoto no deja de representar un riesgo para la salud cuando termina el movimiento del suelo. Durante las horas y días posteriores pueden surgir problemas relacionados con heridas, agua contaminada, falta de saneamiento, hacinamiento, humedad, animales, interrupción de servicios médicos y daños en viviendas.
La OMS advierte que los terremotos pueden generar consecuencias inmediatas y de mediano plazo, desde lesiones e infecciones hasta interrupciones de tratamientos para enfermedades crónicas y problemas de salud mental.
1. Infecciones de heridas
Cortes y lesiones provocados por vidrios, concreto, metales, madera o escombros pueden convertirse en una vía de entrada para bacterias.
El riesgo aumenta cuando las heridas entran en contacto con tierra, agua contaminada o materiales sucios. Una infección puede extenderse a tejidos profundos e incluso provocar complicaciones graves.
Una herida pequeña tampoco debe ignorarse si está contaminada o presenta enrojecimiento creciente, calor, hinchazón, pus o dolor cada vez mayor.
2. Tétanos
El tétanos puede aparecer después de una lesión contaminada cuando las esporas de Clostridium tetani penetran en la herida.
Los síntomas suelen comenzar entre 3 y 21 días después de la exposición e incluyen rigidez y espasmos musculares, dificultad para abrir la boca y problemas para tragar.
Después de una lesión durante un desastre es importante revisar el esquema de vacunación y determinar si se necesita una dosis de refuerzo u otra medida preventiva.
3. Enfermedades diarreicas por agua contaminada
Los terremotos pueden romper tuberías, dañar sistemas de drenaje y afectar instalaciones de agua potable. Como consecuencia, microorganismos pueden contaminar el suministro.
Esto puede favorecer enfermedades como diarrea infecciosa, cólera, disentería y fiebre tifoidea, especialmente cuando muchas personas se concentran en refugios con instalaciones sanitarias limitadas.
Debe consumirse únicamente agua considerada segura por las autoridades. Cuando sea necesario, el agua debe someterse al método de desinfección recomendado antes de beberla o utilizarla para preparar alimentos.
4. Infecciones respiratorias
Cuando las personas pierden sus viviendas y permanecen juntas en albergues o espacios temporales, aumenta el contacto cercano.
El hacinamiento, la ventilación insuficiente y las dificultades para mantener una higiene adecuada pueden facilitar la transmisión de enfermedades respiratorias.
La higiene de manos, la ventilación y evitar compartir objetos personales son medidas útiles para disminuir el riesgo.
5. Leptospirosis
La leptospirosis es una infección causada por bacterias del género Leptospira. Puede transmitirse mediante contacto con agua o suelo contaminados con orina de animales infectados, especialmente roedores.
El riesgo puede aumentar después de inundaciones u otras situaciones que obliguen a las personas a entrar en contacto con agua contaminada.
La enfermedad puede provocar daño renal, meningitis, alteraciones hepáticas y dificultad respiratoria, y en casos graves puede ser mortal.
6. Enfermedades transmitidas por mosquitos
Los cambios ambientales posteriores a un desastre pueden generar nuevos lugares donde los mosquitos se reproduzcan.
Dependiendo de la región, el clima y las condiciones posteriores al terremoto, puede aumentar el riesgo de enfermedades como dengue, chikungunya, zika o malaria.
Esto no significa que todos los terremotos provoquen brotes: el riesgo depende de los mosquitos presentes en la zona y de las condiciones ambientales.
7. Problemas provocados por moho y hongos
La humedad producida por daños estructurales, lluvias o inundaciones puede favorecer el crecimiento de moho.
La exposición puede provocar congestión nasal, tos, irritación ocular, problemas respiratorios o alteraciones de la piel, especialmente en personas sensibles.
Las infecciones invasivas por hongos son mucho menos frecuentes, pero pueden ser graves en personas con sistemas inmunitarios debilitados.
8. Síndrome de aplastamiento
Es una de las complicaciones médicas más graves que pueden aparecer después de quedar atrapado bajo escombros.
La compresión prolongada puede provocar un daño muscular importante. Cuando el tejido lesionado libera sustancias al torrente sanguíneo después de ser liberado, pueden producirse alteraciones metabólicas y daño renal agudo.
Por eso, una persona rescatada después de permanecer atrapada puede necesitar valoración médica incluso si no presenta heridas externas importantes.
9. Intoxicación por monóxido de carbono
Después de perder la electricidad, algunas personas utilizan generadores, estufas, parrillas u otros aparatos que funcionan con combustible.
El problema aparece cuando estos dispositivos se utilizan en lugares cerrados, donde puede acumularse monóxido de carbono.
Este gas es incoloro e inodoro y puede causar dolor de cabeza, mareos, debilidad, náuseas, confusión, pérdida del conocimiento y muerte.
Los generadores nunca deben utilizarse dentro de una vivienda, sótano o garaje.
10. Problemas de salud mental
Las consecuencias psicológicas pueden persistir mucho después de que termina la emergencia.
Es posible experimentar ansiedad, tristeza, miedo, irritabilidad, problemas para dormir, agotamiento o sensación de desesperanza. Algunas personas pueden desarrollar depresión, trastornos de ansiedad o trastorno de estrés postraumático.
La mayoría de las personas expuestas a un desastre no desarrolla TEPT, pero quienes mantienen síntomas intensos o persistentes pueden necesitar atención profesional.
También pueden empeorar las enfermedades crónicas
Un terremoto puede interrumpir el acceso a hospitales, medicamentos, electricidad y transporte. Por ello, personas con diabetes, hipertensión, enfermedad renal u otras enfermedades crónicas pueden enfrentar complicaciones si no pueden continuar sus tratamientos.
¿Qué riesgos deben vigilarse?
Después de un terremoto, es importante prestar atención a:
Heridas contaminadas o que comienzan a infectarse. Fiebre o diarrea persistente. Vómitos importantes. Dificultad para respirar. Confusión, desmayo o debilidad intensa. Rigidez o espasmos musculares. Síntomas después de exposición a agua posiblemente contaminada. Dolor intenso después de haber estado atrapado bajo escombros. Dolor de cabeza, mareos o náuseas después de utilizar generadores o combustibles. Ansiedad, insomnio o síntomas emocionales que persisten o interfieren con la vida diaria.
El terremoto puede ser el evento inicial, pero muchas de las amenazas posteriores surgen por sus consecuencias: contaminación del agua, lesiones, hacinamiento, humedad, interrupción de servicios y exposición a condiciones ambientales peligrosas. Por eso, la vigilancia sanitaria debe continuar incluso después de que aparentemente haya terminado la emergencia.
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