Cómo proteger tus riñones antes de que sea demasiado tarde: 9 claves

— Agencias 11/08/2026

Los riñones trabajan de manera constante para filtrar la sangre, eliminar sustancias de desecho, regular los líquidos y participar en el control de la presión arterial.

Sin embargo, la enfermedad renal crónica puede desarrollarse durante años sin producir síntomas claros, por lo que algunas personas descubren el problema cuando la función de sus riñones ya se encuentra deteriorada.

La buena noticia es que existen medidas que pueden ayudar a preservar la función renal, especialmente cuando se controlan factores de riesgo como hipertensión, diabetes, exceso de peso y tabaquismo. Cuidar los riñones no consiste únicamente en beber agua; también implica controlar enfermedades, utilizar los medicamentos correctamente y mantener hábitos saludables.

1. Mantén la presión arterial controlada

La hipertensión prolongada puede dañar los pequeños vasos sanguíneos de los riñones y afectar progresivamente su capacidad para filtrar la sangre.

Por ello, medir periódicamente la presión arterial es una de las medidas más importantes para proteger la función renal. Si ya tienes hipertensión, seguir correctamente el tratamiento y acudir a las revisiones médicas puede ayudar a disminuir el riesgo de daño.

2. Controla tus niveles de glucosa

La diabetes es una de las principales causas de enfermedad renal crónica. Mantener niveles elevados de glucosa durante mucho tiempo puede deteriorar los vasos sanguíneos que forman parte de los filtros de los riñones.

Controlar adecuadamente la glucosa, cumplir con el tratamiento y realizar los estudios indicados permite detectar alteraciones de manera temprana y reducir el riesgo de una pérdida progresiva de la función renal.

3. Reduce el consumo excesivo de sal

Una alimentación con demasiado sodio puede favorecer el aumento de la presión arterial y, como consecuencia, incrementar la carga de trabajo de los riñones.

Conviene limitar alimentos ultraprocesados, embutidos, sopas instantáneas, botanas saladas y otros productos con grandes cantidades de sodio. Una alimentación equilibrada puede incluir frutas, verduras, cereales integrales y cantidades adecuadas de proteínas.

En personas con enfermedad renal, las recomendaciones sobre proteínas, potasio, fósforo y otros nutrientes pueden ser diferentes y deben individualizarse.

4. Mantén un peso saludable y realiza actividad física

El exceso de peso puede favorecer la aparición de hipertensión, diabetes y otros problemas que aumentan el riesgo de enfermedad renal.

Mantener un peso adecuado mediante una alimentación equilibrada y ejercicio regular puede ayudar a controlar varios de estos factores al mismo tiempo. Caminar, nadar, andar en bicicleta o realizar otras actividades que puedan mantenerse de manera constante son alternativas útiles.

5. Evita fumar

El tabaquismo puede dañar los vasos sanguíneos y afectar la circulación, además de aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares que están estrechamente relacionadas con la enfermedad renal.

Dejar de fumar proporciona beneficios para diferentes órganos y disminuye diversos riesgos para la salud. Cuando abandonar el tabaco resulta complicado, buscar ayuda profesional puede facilitar el proceso.

6. No utilices antiinflamatorios con demasiada frecuencia

Medicamentos como ibuprofeno y naproxeno, pertenecientes al grupo de los antiinflamatorios no esteroideos, pueden afectar la función de los riñones, particularmente cuando se utilizan en dosis elevadas, durante periodos prolongados o en personas con determinados factores de riesgo.

Esto no significa que nunca puedan utilizarse, sino que deben emplearse de manera adecuada. Las personas con enfermedad renal, hipertensión, insuficiencia cardíaca o determinados tratamientos deberían consultar a un profesional antes de utilizarlos regularmente.

7. Mantén una hidratación adecuada

Los líquidos son necesarios para mantener el equilibrio del organismo y permitir que los riñones funcionen correctamente. Sin embargo, beber cantidades excesivas de agua no garantiza una mejor salud renal y puede incluso resultar perjudicial en determinadas enfermedades.

Las necesidades de líquidos dependen de factores como el clima, la actividad física, la alimentación y el estado de salud. Es especialmente importante evitar la deshidratación durante episodios de vómitos, diarrea, fiebre o ejercicio intenso.

Si existe enfermedad renal, la cantidad de líquidos debe determinarse de manera individual.

8. Realiza revisiones si tienes factores de riesgo

La enfermedad renal crónica puede avanzar silenciosamente durante mucho tiempo. Por ello, las personas con diabetes, hipertensión, obesidad, antecedentes familiares de enfermedad renal o enfermedades cardiovasculares pueden necesitar controles periódicos.

Los análisis de sangre permiten evaluar la función renal, mientras que los estudios de orina pueden detectar proteínas o albúmina. Identificar alteraciones en etapas tempranas permite investigar su causa y adoptar medidas para retrasar la progresión.

9. No ignores cambios persistentes en la orina

Algunas modificaciones en la orina pueden ser señales de problemas urinarios o renales. Entre ellas se encuentran la presencia visible de sangre, espuma persistente, cambios importantes en la cantidad de orina, dolor al orinar o alteraciones que continúan sin una explicación evidente.

Estos cambios no significan necesariamente que exista enfermedad renal crónica, pero cuando son nuevos o persistentes es recomendable realizar una valoración médica para determinar su causa.

En resumen: proteger los riñones implica controlar la presión arterial y la glucosa, mantener un peso saludable, hacer actividad física, evitar el tabaco, moderar el consumo de sal, utilizar los medicamentos con responsabilidad y realizar revisiones cuando existen factores de riesgo.

Instala la nueva aplicación de El Tiempo MX

ver en sitio completo: Cómo proteger tus riñones antes de que sea demasiado tarde: 9 claves