Monclova cumple 337 años y celebra la historia que construye su gente todos los días

— Edith Gámez 12/08/2026

Monclova encuentra en sus trabajadores y familias el rostro de una ciudad que continúa de pie, donde cada jornada representa una nueva oportunidad para salir adelante y mantener viva su historia.

Monclova cumple 337 años de historia y al llegar a esta fecha es inevitable mirar hacia el pasado para recordar los acontecimientos que han marcado el crecimiento de la ciudad. Sin embargo, su historia también se encuentra en las calles, en los pequeños negocios, en los vendedores ambulantes y en cada persona que desde temprano sale de casa para buscar el sustento y sacar adelante a su familia. Son ellos quienes, con su trabajo cotidiano, mantienen en movimiento a una ciudad que ha enfrentado distintas etapas y que continúa construyéndose con el esfuerzo de su gente.

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Monclova

Salir a trabajar porque la vida no se detiene

Para quienes viven del comercio ambulante, cada día representa el reto de encontrar una oportunidad para obtener ingresos. Juan Flores, comerciante ambulante, conoce esa realidad y explica que existe una necesidad que obliga a las personas a salir de casa porque el sustento no llega por sí solo. Su jornada representa la de muchas personas que enfrentan diariamente los gastos personales y familiares y que encuentran en el trabajo la manera de continuar adelante. Para Juan, la vida cotidiana de Monclova también está formada por quienes, con las posibilidades que tienen, buscan una manera digna de sostenerse.

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Monclova

Monclova también significa toda una vida

Para Margarita Gómez, propietaria de una miscelánea, hablar de Monclova significa hablar de prácticamente toda su vida. Aquí nació, aquí vive y aquí ha formado su historia junto a su familia. Es madre de 3 hijos y desde su negocio observa todos los días el movimiento de una ciudad que conoce profundamente. Su historia representa la de muchas familias monclovenses que han construido sus hogares y sus proyectos en esta tierra y que encuentran en cada jornada laboral una manera de seguir avanzando.

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Monclova

El orgullo de pertenecer a esta tierra

Entre quienes compartieron lo que significa Monclova estuvo Sor María Reina López, quien describió a la ciudad como un lugar muy bello, marcado por el desierto y por su intenso calor, pero también como la tierra donde muchas personas nacieron y construyeron su vida. Para ella, ser monclovense representa un motivo de orgullo y una conexión profunda con el lugar que ha visto crecer a generaciones. Su mirada refleja un sentimiento de pertenencia que permanece entre quienes consideran a esta ciudad parte esencial de su propia historia.

Cuando se pregunta qué distingue a los habitantes de Monclova, Sor María habla de personas calurosas y afectivas, capaces de recibir a los demás y poner el corazón en sus relaciones.

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Monclova

Una ciudad que se distingue por su gente

Rosa Helena, comerciante ambulante, comparte esa percepción y considera que los monclovenses se ayudan unos a otros. Para ella, la solidaridad es una de las características que identifica a esta comunidad, una cualidad que se hace visible en las calles y en la convivencia diaria entre quienes enfrentan juntos los retos de la ciudad.

Rosa recuerda que desde pequeña ha estado al frente de un negocio y que Monclova ha sido el lugar donde nació, creció y desarrolló su vida. Considera que la ciudad es bonita y agradable y reconoce que durante otras épocas existieron mayores oportunidades laborales, cuando había una fuente de trabajo que permitía a muchas familias vivir con menos dificultades. Hoy observa una realidad distinta, pero mantiene una actitud de esfuerzo y asegura que los monclovenses siguen echándole ganas para salir adelante.

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Monclova

El trabajo también se aprende en familia

Entre las nuevas generaciones también existe una relación cercana con el trabajo. Isaac, un joven trabajador, reconoció que Monclova le parece una ciudad bonita y contó que trabaja junto a su papá. Su respuesta sencilla refleja una realidad que forma parte de muchas familias de la ciudad, donde el trabajo también se transmite entre generaciones y los hijos comienzan a conocer desde pequeños el valor del esfuerzo. En esas experiencias cotidianas también se construye la identidad de una comunidad que encuentra en el trabajo uno de sus principales valores.

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Monclova

Una ciudad que sigue echándole ganas

El Mons. Fay Raúl Vera también reconoció el papel de los trabajadores dentro de la historia de Monclova y destacó el valor de los obreros que durante años sostuvieron una parte fundamental de la actividad de la ciudad. Sus palabras colocan al trabajador en el centro de la historia monclovense y recuerdan que detrás del desarrollo de esta comunidad existen generaciones que dedicaron su vida al esfuerzo y al trabajo. Su reconocimiento se suma al de los ciudadanos que todos los días continúan aportando desde sus propias actividades.

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Monclova

337 años después, la historia sigue en las calles

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Monclova

A 337 años de su fundación, Monclova continúa transformándose y enfrentando nuevos retos, pero conserva una característica que ha acompañado su historia: el trabajo de su gente. En las voces de Isaac, Juan Flores, Margarita Gómez, el Mons. Fay Raúl Vera, Rosa Helena y Sor María Reina López aparecen distintas formas de vivir la ciudad, pero también un sentimiento común de pertenencia, esfuerzo y esperanza. Monclova no solamente se encuentra en sus edificios, sus calles o en los acontecimientos que han marcado su pasado; también está en quienes cada mañana levantan la cortina de un negocio, salen a vender, trabajan junto a su familia o buscan el sustento diario. Son ellos quienes mantienen viva a la ciudad y quienes, con cada jornada, continúan escribiendo la historia de Monclova.

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Monclova

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