— Ma. del Pilar García Pacheco 11/08/2026
Antes que nada: ¡Felicidades a los Atletas mexicanos, Por el 1er lugar ¡En los Juegos Centro Americanos y del Caribe! Con 407 Medallas: 167 de Oro, 125 de Plata y 115 de Bronce.
Los sueños, sueños son. El sueño es necesario, porque es reparador. Dormir como un bebé es un buen deseo.
Ustedes, ¿cuántas horas duermen? El físico Albert Einstein necesitaba al menos 10 horas de sueño al día, además de varias siestas. Leonardo da Vinci, una de las mentes más prodigiosas en la historia, dormía siestas de 15 o 20 minutos cada cuatro horas para aprovechar al máximo su intelecto; Napoleón tan solo necesitaba 240 minutos de sueño para mantener activo su genio militar; y al periodista Jacobo Zabludovsky, le bastaban 4 horas.
Según la clínica del sueño, debemos dormir: Bebés de (0-3 meses): de 14 a 17 horas por día y noche. Niños de (1-2 años): de 11 a 14 horas. Niños de (6-13 años): de 9 a 11 horas. Adolescentes de (14-17 años): de 8 a 10 horas. Adultos y adultos mayores de (65+ años): de 7 a 8 horas.
Los “Dulces Sueños” nos condicionan a un sueño para descansar: Cierras los párpados, que se sienten igual de pesados, como cuando se cierran las cortinas de acero de un negocio después de una ardua jornada.
De pronto, vuelves a abrirlos, ahora ligeros, porque es de mañana. Si es así, ¡fantástico!, ¡dormiste de corrido, sin interrupciones!, no escuchaste el ronquido de tu compañero o compañera de cama, no te levantaste al baño o a tomar agua… nada de eso, dormiste profundamente, y despertaste, ya con la luz del día.
El problema es cuando tuvimos un sueño perturbador. ¡Despertamos alterados! María Bueno, profesora de la Universidad Complutense de Madrid, explica que la acción de soñar tiene un significado, y su intensidad será de acuerdo a las circunstancias por las que se esté pasando.
¿Recuerdan alguna pesadilla de su infancia?
Permítanme compartirles una. Se relaciona con una de las barajas de “La Lotería”; aunque no soy asidua, cada vez que me invitan a jugarla, y gritan: —¡El Mundo! —, se me eriza la piel… me recuerda a un sueño que tuve a los cinco años; lo tengo muy presente… (miren que ya soy de edad interesante y aún lo recuerdo).
Vivíamos en el tercer piso de la clínica atendida por mi Sr. Padre, Dr. Víctor García Joffre. Segura estoy, algunos de ustedes lo escucharon en mi programa de radio, cuando lo entrevistaba.
En la planta 2 de esa clínica, o sea en el segundo piso, había un quirófano y tres habitaciones para recuperación. La de en medio se me hacía cómoda, me permitía acercar un banquito y asomarme a la ventana, mirar a la calle, siempre transitada, y cuando llovía con fuerza (que era muy común), al caer las gotas, caían en forma de paloma. Así me quedaba, horas y horas admirando tantas palomas de agua impactarse de manera uniforme en el pavimento, como si fueran parte de un ejército.
Esta escena se me grabó en el inconsciente, porque en la noche me soñé en esa habitación. Afuera, una tormenta, y entre la luz de los rayos, apareció en la ventana un Atlas Gigante, cargando el peso del Mundo con muchas Nubes. No me decía nada, solo me hacía sentir su peso; las nubes eran más y más, como si a ambos nos aplastaran. Y cuando sentía asfixiarme, en ese momento, desperté en mi recámara, que curiosamente quedaba justo arriba de ese cuarto del segundo piso.
He reflexionado mucho ese sueño, y comprendo que a mí me enviaron a este mundo, a cargar con un montón de tareas. Me gusta trabajar. Acepto retos y me los tomo muy en serio. Igual que Zeus condenó a Atlas a cargar con el cielo, así me percibo.
“El mundo de La Lotería es un atlas”. Al sostener al mundo, Atlas asume la responsabilidad de mantener el equilibrio del universo. Esta interpretación se relaciona con la idea de “la carga” que todos llevamos sobre nuestros hombros: Responsabilidades, preocupaciones y desafíos. Me parece que eso no lo debemos ver como “una carga”, sino como una “diversión”. ¿No les parece? Así la vida es más ligera.
La carta de “El Mundo en la Lotería” también simboliza la plenitud, la realización y el éxito en los proyectos. Así que cada vez que mencionen ¡El Mundo!, es momento de entender que todos tenemos tareas a resolver con éxito. Para eso estamos.
Tengo amigas que les resulta difícil conciliar el sueño. Y si a ustedes les pasa lo mismo, he aquí algunos consejos para lograrlo:
1. Acuéstate a la misma hora: Ayuda a regular el ritmo circadiano y facilita el sueño. 2. Instaura un ritual de sueño: Crear hábitos saludables y relajantes.
¡Pero, por favor! ¡No hagan lo que yo, antes de dormir!: 1. Checar mensajes del celular, 2. Checar que no se hayan dado explosiones en el Popocatépetl, 3. Checar que no haya sonado la alarma sísmica en la CDMX (tengo familia allá, y no lo puedo evitar). Ah, y 4. Checar cómo va el asunto bélico, especialmente en Irán. Después de eso puedo pensar en caer en los “Brazos de Morfeo”.
Morfeo es un Dios, asociado al Sueño y tiene la habilidad de mostrarles a los humanos cualquier tipo de evento futurístico. Yo experimenté algo así. ¿Ustedes han tenido un sueño profético?
Permítanme compartirles uno: Un viernes por la noche, después de una ardua semana escolar en la Secundaria de mi Alma Mater, Guadalupe de Monjas Benedictinas en la Capital del País, allá por los años 70's, un viernes, como mencioné, caí rendida a las diez de la noche, pero en verdad agotada. En un sueño profundo, me vi en el interior de una flamante camioneta Dodge Royal Mónaco tipo Guayín, con mis primos, los Pacheco López: Omar, Ricardo, Mayra y Eunice; hijos de mis Tíos: Ing. Tito Pacheco Cortés y Concepción López, (cariñosamente la tía Conchita), íbamos felices a un lugar lleno de enormes árboles y un letrero en forma de arco que decía: “Bienvenidos a Ixtapan de la Sal”.
Ixtapan de la Sal, Estado de México, actualmente, es “Pueblo Mágico” famoso por sus aguas termales, desde la época Prehispánica, ideal para quienes buscan: Relajación, diversión y salud en un clima cálido. Ubicado entre la Ciudad de México y la Ciudad de Toluca.
¡No van a creerlo! Después de ese bonito sueño, mis padres me despiertan: —¡Piliii! ¡Tu tío Tito y tus primos te invitan a Ixtapan de la Sal! ¿Quieres ir? —“Por supuesto que sí”—. Pasaron por mí en su impresionante Guayín Dodge Mónaco. Íbamos cantando, jugando muy felices, hasta llegar a la entrada de Bienvenida, igualita a la de mi sueño: “Bienvenidos a Ixtapan de La Sal”. Después de eso, no he vuelto a tener otro sueño profético, ¿ustedes sí?
Qué bonito es soñar con lo que tú quieras. ¡Podemos programar nuestros sueños! Existen Tecnologías Emergentes que permiten inducir sueños lúcidos personalizados, con ultrasonido, algoritmos e inteligencia artificial. Lo interesante es aplicar la técnica, que no solo mejora la creatividad, también pueden solucionar problemas mientras dormimos. Segura estoy que esta técnica la aplica el Sr. Marido mío: se duerme con un montón de pendientes, con su mano derecha, se frota la cabeza y arruga su frente. Pasan las horas y, al despertar: ¡Impresionante!, tan relajado, con una sonrisa, busca una libreta, escribe y se va a trabajar. Eso a mí me da mucha envidia. ¿Por qué él sí puede y yo no?
Para la tradición tolteca, no hay tecnologías emergentes, porque los sueños son un portal de poder. El concepto se divide entre la vida como un "Sueño Colectivo" y el Dominio del Ensueño (el arte del sueño lúcido). Los chamanes utilizan el sueño programado y lúcido para sanar el cuerpo y la mente. El Maestro Miguel Ruiz lo explica muy bien en la Filosofía Tolteca.
Es urgente salvar al mundo para no tener que vivir sus pesadillas, como las de la Guerra. Si todos nos uniéramos para programar nuestros sueños, es posible tener un Mundo mejor.
Con lo anterior, no me resta más que desearles “Dulces Sueños”.
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