Una bacteria del útero podría ser la llave para combatir la infertilidad

— Agencias 09/08/2026

La edad de 35 años suele considerarse un punto de inflexión en la reproducción asistida, ya que a partir de entonces comienzan a disminuir progresivamente las probabilidades de éxito.

Tradicionalmente, este fenómeno se ha relacionado con el deterioro de la calidad de los óvulos y la reducción de la reserva ovárica. Sin embargo, una investigación publicada en Cell Host & Microbe plantea que otro factor podría desempeñar un papel importante: el estado del endometrio y las bacterias que habitan en él.

El estudio, dirigido por Rong Li, de la Universidad de Pekín, sugiere que el envejecimiento reproductivo no está determinado exclusivamente por los ovocitos. También intervienen cambios en el endometrio, la capa interna del útero donde se implanta el embrión, así como modificaciones en su microbiota. Los investigadores encontraron que una bacteria específica, Lactobacillus gasseri, disminuye considerablemente en el endometrio a partir de los 35 años, lo que podría afectar la capacidad del embrión para implantarse y desarrollarse.

Para llegar a estas conclusiones, los científicos analizaron muestras de 149 mujeres que recibían tratamiento por infertilidad y las dividieron en diferentes grupos de edad. Aunque la diversidad total de microorganismos presentes en el endometrio no mostró grandes variaciones entre las edades, sí se observó una diferencia importante en la cantidad de Lactobacillus gasseri.

Las mujeres que consiguieron un embarazo después de una transferencia embrionaria presentaban una mayor concentración de esta bacteria en el endometrio que aquellas que no lograron embarazarse.

Rong Li explicó que uno de los resultados más llamativos fue precisamente que la diversidad general de microorganismos no cambiaba de manera significativa con la edad, sino que las principales diferencias estaban relacionadas con determinadas especies bacterianas. Entre ellas destacó Lactobacillus gasseri, que mostró una capacidad particularmente elevada para adherirse a las células del tejido uterino y producir efectos antioxidantes y antiinflamatorios que podrían ayudar a proteger el endometrio frente al envejecimiento.

Los posbióticos, una posible vía de tratamiento

Uno de los aspectos más prometedores del estudio está relacionado con los llamados posbióticos. En lugar de introducir directamente bacterias vivas en el aparato reproductor, los investigadores aislaron los exopolisacáridos (EPS), sustancias producidas por Lactobacillus gasseri que podrían ejercer algunos de sus efectos beneficiosos.

Los científicos probaron estos compuestos tanto en células de laboratorio como en ratonas de edad avanzada. Los resultados mostraron que los posbióticos ayudaron a proteger las células del tejido conectivo frente a la senescencia y aumentaron de manera importante las tasas de implantación embrionaria en los animales.

De acuerdo con Li, estos resultados plantean la posibilidad de utilizar productos derivados de una bacteria específica en lugar del microorganismo vivo. Esto podría facilitar futuras estrategias terapéuticas dirigidas al endometrio, un tejido que puede ser más accesible para intervenir que los propios óvulos.

Los investigadores piden cautela

A pesar de los resultados alentadores, los autores advierten que todavía es demasiado pronto para considerar estos hallazgos como un tratamiento disponible para mejorar la fertilidad.

La propia Rong Li señaló que se trata de una investigación inicial y que no demuestra que las alteraciones del microbioma sean directamente responsables de los fallos en el embarazo. Por ello, recomendó evitar el consumo indiscriminado de suplementos comerciales con probióticos.

Expertos independientes coinciden en esta precaución. Rocío Núñez Calonge, coordinadora del Grupo de Ética de la Sociedad Española de Fertilidad, consideró que el trabajo ofrece una perspectiva novedosa sobre el envejecimiento reproductivo al estudiar la microbiota endometrial, un área mucho menos investigada que la función ovárica.

Sin embargo, señaló que los resultados clínicos únicamente muestran una asociación entre la composición de la microbiota y los resultados reproductivos, por lo que todavía no puede establecerse una relación de causa y efecto. Además, los efectos positivos de los posbióticos se han observado principalmente en ratones y aún no pueden trasladarse directamente a las mujeres.

Guillermo Antiñolo Gil, catedrático de Obstetricia y Ginecología de la Universidad de Sevilla, calificó la investigación como sólida y ambiciosa, aunque también advirtió sobre el riesgo de que los resultados sean interpretados como una recomendación para utilizar probióticos comerciales.

El especialista recordó que factores como las variaciones hormonales y la baja cantidad de microorganismos presentes en las muestras pueden influir en los resultados. Además, ensayos clínicos recientes destinados a modificar la microbiota vaginal todavía no han conseguido demostrar beneficios claros que puedan aplicarse de manera efectiva a los tratamientos de reproducción asistida.

En conjunto, la investigación abre una nueva línea de estudio sobre el envejecimiento reproductivo. La salud del endometrio y su microbiota podrían convertirse en elementos importantes para comprender por qué disminuye la capacidad de implantación con la edad, aunque todavía serán necesarios estudios clínicos en mujeres para determinar si esta vía puede convertirse en un tratamiento seguro y eficaz.

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