El Niño 2026: los 7 riesgos para la salud en América Latina

— Agencias 09/08/2026

El desarrollo de un nuevo episodio de El Niño puede tener consecuencias que van mucho más allá de las temperaturas y las lluvias.

El calentamiento anormal del océano Pacífico ecuatorial modifica los patrones climáticos y puede favorecer, dependiendo de la región, sequías, inundaciones, incendios, calor extremo y cambios en la circulación de enfermedades infecciosas.

Un informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) advierte que estos cambios pueden generar varios riesgos simultáneos para la salud pública y la seguridad de las poblaciones vulnerables.

Entre los principales riesgos identificados se encuentran las enfermedades transmitidas por mosquitos, infecciones relacionadas con el agua, interrupciones en la vacunación, enfermedades respiratorias, inseguridad alimentaria, afectaciones a la salud materna e infantil y problemas derivados de desplazamientos o desastres naturales.

Dengue, chikungunya y malaria

Uno de los principales motivos de preocupación son las enfermedades transmitidas por mosquitos.

El calor, la humedad y la acumulación de agua pueden crear condiciones favorables para la reproducción de especies como Aedes aegypti, responsable de la transmisión del dengue y el chikungunya.

Las sequías también pueden contribuir indirectamente al problema. Cuando existe escasez de agua, las familias pueden almacenarla en recipientes dentro o alrededor de sus viviendas. Si estos depósitos no permanecen correctamente cubiertos, pueden convertirse en criaderos de mosquitos.

La malaria también puede verse influida por las condiciones ambientales, aunque el impacto concreto depende de la región y de los patrones climáticos locales.

Inundaciones y enfermedades transmitidas por el agua

En algunas zonas, El Niño puede provocar precipitaciones superiores a lo habitual. Las lluvias intensas pueden generar inundaciones, deslizamientos y daños en los sistemas de agua y saneamiento.

Cuando las fuentes de agua potable se contaminan, aumenta el riesgo de enfermedades intestinales, incluido el cólera.

Además, las inundaciones pueden dificultar el acceso de las personas a centros de salud, medicamentos y otros servicios esenciales, especialmente en comunidades donde la infraestructura ya es vulnerable.

También puede aumentar el riesgo de incendios

El impacto de El Niño no es igual en todas las regiones.

Mientras algunos territorios pueden recibir lluvias abundantes, otros pueden experimentar condiciones más secas y cálidas. La falta de precipitaciones puede favorecer la aparición y propagación de incendios forestales.

El humo generado por estos incendios contiene partículas que pueden irritar las vías respiratorias y agravar problemas como el asma y otras enfermedades pulmonares. Las temperaturas elevadas también pueden aumentar el riesgo de agotamiento y enfermedades relacionadas con el calor.

La seguridad alimentaria también puede verse afectada

Las sequías prolongadas pueden disminuir la producción agrícola y dificultar el acceso a determinados alimentos.

Este problema puede afectar especialmente a comunidades que dependen directamente de la agricultura y a hogares con menos recursos. Los niños pequeños, las mujeres embarazadas y otras personas vulnerables pueden ser particularmente susceptibles a las consecuencias de una alimentación insuficiente.

Por ello, los efectos sanitarios de El Niño no se limitan a enfermedades infecciosas: también pueden aparecer problemas relacionados con nutrición, disponibilidad de alimentos y condiciones económicas.

Riesgos para embarazadas, niños y personas vulnerables

Los fenómenos meteorológicos extremos pueden interrumpir los servicios de salud precisamente cuando más se necesitan.

Las inundaciones, incendios o desplazamientos pueden dificultar los controles médicos, el acceso a medicamentos y la atención durante el embarazo y la infancia.

Las personas con enfermedades crónicas también pueden enfrentar dificultades para continuar sus tratamientos si las carreteras quedan bloqueadas, los centros de salud resultan afectados o existe escasez temporal de medicamentos.

Las emergencias prolongadas, además, pueden incrementar el estrés y afectar la salud mental de las poblaciones desplazadas o expuestas repetidamente a desastres.

Las campañas de vacunación también pueden verse afectadas

Otro riesgo importante es la interrupción de los servicios de vacunación.

Cuando una emergencia climática obliga a concentrar recursos en rescates, atención de heridos o control de brotes, las campañas rutinarias de inmunización pueden sufrir retrasos.

Esto es relevante para enfermedades como el sarampión, especialmente en lugares donde ya existen grupos de población con esquemas de vacunación incompletos.

Una interrupción temporal de la vacunación puede ampliar las brechas de inmunización y facilitar la aparición de brotes posteriormente.

El impacto depende del lugar

No todas las personas experimentarán los mismos efectos de El Niño.

En términos generales, algunas regiones pueden enfrentar mayor sequía y calor, mientras que otras pueden recibir precipitaciones excesivas. Incluso dentro de un mismo país pueden existir diferencias importantes entre estados, provincias o comunidades.

Por eso, las autoridades sanitarias deben combinar información meteorológica con datos epidemiológicos para identificar dónde están aumentando determinados riesgos.

Por ejemplo, un incremento de las temperaturas acompañado de mayor presencia de mosquitos puede alertar sobre un posible aumento de enfermedades transmitidas por vectores. De la misma manera, inundaciones seguidas de problemas de saneamiento pueden incrementar la vigilancia de enfermedades transmitidas por el agua.

¿Cómo puede prepararse la población?

Los especialistas recomiendan no esperar a que ocurra una emergencia para comenzar a prepararse.

Entre las medidas útiles están:

Mantenerse informado mediante fuentes meteorológicas y sanitarias oficiales. Tener un plan familiar para situaciones de emergencia. Contar con teléfonos celulares cargados y medios de comunicación disponibles. Mantener una reserva razonable de agua potable cuando exista riesgo de interrupciones. Guardar correctamente los medicamentos que utilizan los integrantes de la familia. Proteger documentos importantes y cartillas de vacunación. Evitar almacenar agua en recipientes abiertos que puedan convertirse en criaderos de mosquitos. Mantener al día las vacunas recomendadas. Conocer las rutas de evacuación y los lugares seguros de la comunidad.

El Niño no provoca directamente todas estas enfermedades

Es importante aclarar que El Niño no causa por sí mismo dengue, cólera, malaria o sarampión.

Lo que hace es modificar las condiciones ambientales y sociales que pueden favorecer la transmisión de determinadas enfermedades o dificultar la respuesta de los sistemas sanitarios.

Por eso, el riesgo varía según la región, la época del año, las condiciones de infraestructura y la capacidad de cada comunidad para responder ante una emergencia.

Prepararse antes de que llegue el impacto

El principal mensaje de los especialistas es que los efectos sanitarios de El Niño pueden anticiparse parcialmente.

La combinación de información climática, vigilancia epidemiológica, prevención de enfermedades y preparación comunitaria puede ayudar a reducir las consecuencias de inundaciones, sequías, incendios y brotes infecciosos.

Más que esperar a que aparezcan los problemas, la recomendación es utilizar el tiempo previo para preparar a las familias y fortalecer los servicios esenciales. En un fenómeno climático cuyos efectos pueden prolongarse durante meses, la prevención puede marcar una diferencia importante en la protección de la salud pública.

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