— Agencias 09/08/2026
La inteligencia artificial está entrando en un terreno que hasta hace poco parecía propio de la ciencia ficción: el diseño de virus completamente nuevos a partir de instrucciones generadas por computadora.
Un estudio realizado por investigadores de Stanford y el Instituto Arc mostró que modelos de IA especializados en secuencias genéticas pueden generar diseños biológicos funcionales, aunque el trabajo también ha despertado importantes preocupaciones relacionadas con la bioseguridad.
IA capaz de diseñar virus desde cero
El experimento utilizó modelos de lenguaje genómico llamados Evo1 y Evo2, desarrollados para analizar y generar secuencias de ADN. Su funcionamiento guarda cierta similitud con los modelos de lenguaje convencionales, pero en lugar de predecir palabras, trabajan con patrones presentes en material genético.
Los investigadores utilizaron estos modelos para generar numerosos diseños de bacteriófagos, virus que infectan bacterias. Posteriormente, seleccionaron 302 de las propuestas consideradas más prometedoras y las produjeron mediante síntesis química.
El resultado demostró que la IA puede llegar a generar sistemas biológicos funcionales: 16 de los virus sintéticos lograron infectar y destruir bacterias E. coli en condiciones de laboratorio.
Es importante destacar que estos virus fueron diseñados para atacar bacterias y no representan, de acuerdo con el estudio, una amenaza directa para las personas. Sin embargo, el experimento demuestra una capacidad tecnológica que podría tener aplicaciones mucho más amplias en el futuro.
¿Por qué preocupa a los expertos en bioseguridad?
El principal motivo de preocupación no es que los virus creados en este experimento puedan causar una pandemia, sino que la misma capacidad de diseñar material genético mediante IA podría eventualmente utilizarse con fines maliciosos.
Especialistas en seguridad sanitaria han advertido que la posibilidad de generar genomas virales mediante herramientas de IA ya dejó de ser únicamente teórica. A medida que estos sistemas sean más sofisticados, podrían facilitar determinadas etapas del diseño biológico que anteriormente requerían conocimientos especializados y mucho tiempo.
Esto plantea interrogantes sobre la posibilidad de utilizar tecnologías similares para desarrollar patógenos peligrosos o armas biológicas.
Por ahora, eso no significa que la IA pueda crear automáticamente un virus capaz de provocar una pandemia. Diseñar una secuencia genética funcional es solamente una parte de un proceso mucho más complejo, y existen numerosas barreras técnicas y biológicas entre un diseño computacional y un patógeno capaz de propagarse eficazmente entre seres humanos.
Un nuevo problema para las normas de bioseguridad
La aparición de diseños biológicos completamente nuevos también plantea dificultades para los sistemas tradicionales de supervisión.
Durante años, las políticas de bioseguridad se han concentrado principalmente en patógenos conocidos y en investigaciones que modifican organismos existentes. Sin embargo, la genómica generativa abre la posibilidad de producir secuencias que no tienen un equivalente natural conocido.
Esto dificulta determinar qué diseños deberían considerarse peligrosos y cómo supervisarlos antes de que sean sintetizados.
Además, el desarrollo de modelos de IA puede avanzar mucho más rápido que la creación de nuevas regulaciones, generando una brecha entre las capacidades tecnológicas disponibles y los mecanismos destinados a controlarlas.
El punto crítico: pasar de una secuencia digital a material biológico
Una de las estrategias propuestas por especialistas consiste en reforzar la supervisión precisamente cuando una secuencia diseñada digitalmente se convierte en una molécula real.
Esto podría incluir sistemas de cribado de secuencias de ADN, controles sobre las empresas que realizan síntesis genética y protocolos específicos para determinar si una solicitud podría representar un riesgo biológico.
La ventaja de este enfoque es que permite intervenir en un punto concreto: aunque una persona pueda generar una secuencia mediante una herramienta informática, todavía necesitaría acceder a servicios capaces de sintetizarla y trabajar con el material biológico resultante.
La misma tecnología también podría tener aplicaciones médicas
La capacidad de diseñar biología mediante computadora no representa únicamente un riesgo.
Los investigadores esperan que tecnologías similares puedan utilizarse para desarrollar nuevos tratamientos contra bacterias resistentes a los antibióticos, diseñar herramientas biotecnológicas y acelerar la investigación de enfermedades.
Los bacteriófagos utilizados en el estudio son especialmente interesantes porque pueden atacar bacterias específicas. En el futuro, sistemas capaces de diseñar este tipo de virus podrían contribuir a explorar nuevas estrategias contra infecciones difíciles de tratar.
El desafío consiste en conseguir que los beneficios médicos avancen al mismo tiempo que los mecanismos de seguridad.
¿La IA podría crear una pandemia por sí sola?
No. El estudio no demuestra que una IA pueda diseñar por sí sola un virus humano capaz de provocar una pandemia.
Lo que sí demuestra es que los modelos de IA ya pueden contribuir al diseño de sistemas virales funcionales, en este caso bacteriófagos capaces de infectar E. coli.
Entre este resultado y la creación de un patógeno humano peligroso existen numerosas dificultades científicas, experimentales y regulatorias. Sin embargo, la demostración reduce una barrera tecnológica que anteriormente parecía mucho más difícil de superar.
El desafío será regular sin frenar la investigación
La discusión que surge con estos avances no consiste simplemente en prohibir la IA aplicada a la biología. Una regulación excesivamente amplia podría obstaculizar investigaciones con potencial para desarrollar nuevos medicamentos, combatir bacterias resistentes o comprender mejor las enfermedades.
Una alternativa consiste en establecer controles específicos y escalonados, desde la generación computacional de secuencias hasta su síntesis y posterior experimentación.
La supervisión humana, el análisis de riesgos, el control de los servicios de síntesis genética y la cooperación internacional serán elementos importantes para reducir posibles usos indebidos.
Una nueva frontera científica
El experimento representa un cambio relevante porque demuestra que los modelos de IA pueden pasar de analizar el lenguaje genético a generar diseños biológicos que funcionan en el mundo real.
El avance abre oportunidades importantes para la medicina y la biotecnología, pero también obliga a replantear las normas de bioseguridad. El desafío no consiste únicamente en aprender a diseñar sistemas biológicos mediante computadoras, sino en garantizar que esa capacidad se utilice de forma responsable y bajo controles adecuados.
Instala la nueva aplicación de El Tiempo MX