Alimentos que tienen más sodio del que imaginas y cómo reducirlo

— Agencias 09/08/2026

El sodio no está presente únicamente en alimentos cuyo sabor sea claramente salado. Productos cotidianos como pan de caja, sopas, carnes procesadas, pizza, salsas e incluso algunos alimentos dulces pueden contener cantidades considerables de este mineral y contribuir a superar fácilmente la cantidad recomendada para un día.

Uno de los principales obstáculos para controlar el consumo de sodio es que una gran parte proviene de alimentos procesados, productos envasados y comidas preparadas fuera de casa. Por ello, simplemente dejar de utilizar el salero no siempre es suficiente para disminuir de manera importante la ingesta.

Kelly Gaines, nutrióloga del Hospital Houston Methodist, explica que el sodio puede acumularse rápidamente cuando una parte importante de la alimentación está compuesta por productos procesados o comida de restaurantes. Según la especialista, muchas personas creen que retirar el salero de la mesa resolverá el problema, cuando en realidad esto representa solamente una pequeña parte del consumo total.

¿Cuánto sodio se debe consumir diariamente?

Las recomendaciones pueden variar ligeramente dependiendo de la organización. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) aconsejan que adolescentes y adultos consuman menos de 2,300 miligramos de sodio al día.

Por su parte, la American Heart Association (AHA) considera los 2,300 miligramos como el máximo diario, pero recomienda como objetivo ideal alrededor de 1,500 miligramos al día para la mayoría de los adultos. Esta recomendación está especialmente relacionada con la salud cardiovascular, ya que disminuir el sodio puede ayudar a prevenir y controlar la hipertensión, las enfermedades cardíacas y los accidentes cerebrovasculares.

El consumo excesivo de sodio requiere especial atención en personas con hipertensión, enfermedad renal o insuficiencia cardíaca, debido a que pueden ser más susceptibles a sus efectos sobre la presión arterial y la retención de líquidos.

Según los CDC, el consumo promedio en Estados Unidos se aproxima a los 3,300 miligramos diarios, alrededor de 1,000 miligramos por encima del límite recomendado. La AHA también calcula que cerca del 90% de la población supera las cantidades aconsejadas.

10 alimentos que pueden contener demasiado sodio

1. Pan de caja y productos de panadería

El pan puede pasar desapercibido al intentar reducir el consumo de sodio. Aunque una rebanada de pan blanco no tenga un sabor particularmente salado, puede aportar una cantidad relevante de este mineral.

Además, el problema puede aumentar porque el pan suele consumirse varias veces durante el día: en el desayuno, en un sándwich durante la comida y nuevamente en la cena.

Entre los productos que conviene revisar están el pan industrial, bollos, panecillos y muffins ingleses.

La sal también cumple funciones importantes durante la elaboración del pan, ya que ayuda a controlar la actividad de la levadura, mejorar la textura y prolongar su conservación.

2. Embutidos y carnes curadas

Productos como jamón, salami, pepperoni, mortadela, pastrami, bolonia y algunas presentaciones de pavo pueden aportar grandes cantidades de sodio.

La sal forma parte de los procedimientos utilizados para curar, conservar y mejorar el sabor de estas carnes.

El contenido puede aumentar todavía más cuando los embutidos se combinan con pan, queso y diferentes condimentos. Por ello, un sándwich aparentemente sencillo puede terminar aportando una cantidad considerable de sodio.

3. Pizza

La pizza puede concentrar varias fuentes de sodio en un solo alimento: masa, queso, salsa y carnes procesadas.

Tanto las versiones congeladas como algunas pizzas preparadas pueden contener cantidades elevadas. Prepararla en casa permite tener un mayor control sobre los ingredientes.

Por ejemplo, se puede utilizar salsa de tomate sin sal añadida, carne fresca en lugar de embutidos y una cantidad moderada de queso.

4. Pollo precocido, rostizado o sazonado

El pollo natural puede tener un contenido relativamente bajo de sodio, pero esto cambia cuando recibe determinados tratamientos antes de llegar al consumidor.

Algunas aves son sometidas a soluciones salinas para conservar su humedad y modificar su textura. Esto puede ocurrir con pollo rostizado, productos precocidos, tiras congeladas o piezas que ya vienen sazonadas.

Por ello, es importante revisar la información nutricional incluso cuando se trata de un alimento que naturalmente no tendría grandes cantidades de sodio.

5. Sopas enlatadas y preparadas en restaurantes

Las sopas pueden parecer una alternativa ligera, pero algunas contienen cantidades considerables de sodio.

La sal suele utilizarse para intensificar el sabor, especialmente en preparaciones con grandes cantidades de agua. Incluso algunas sopas de verduras pueden acercarse a los 1,000 miligramos de sodio por porción.

Algunas sopas enlatadas de pollo pueden aportar más de 1,200 miligramos en una sola porción, una cantidad importante considerando el límite diario recomendado.

6. Salsas, aderezos y condimentos

Una cantidad aparentemente pequeña de salsa puede concentrar bastante sodio.

Entre los productos que conviene revisar están:

Salsa de soya. Aderezos comerciales. Aderezo ranch. Marinadas. Cátsup. Salsa barbecue. Otras salsas preparadas.

Por ejemplo, algunas porciones de aderezo César pueden aportar una cantidad de sodio comparable con la de una porción mediana de papas fritas de comida rápida.

7. Sándwiches

Un sándwich puede convertirse rápidamente en una comida con mucho sodio porque reúne varias fuentes en una sola preparación.

El pan aporta cierta cantidad, mientras que el queso, las carnes procesadas y los condimentos pueden incrementar todavía más el contenido total.

Por ello, conviene prestar atención a preparaciones como club sándwiches, baguettes con embutidos, paninis y sándwiches de desayuno.

Aunque ninguno de sus ingredientes parezca excesivamente salado por separado, la suma puede resultar significativa.

8. Alimentos enlatados y productos en frasco

Frijoles, maíz, chícharos, tomates, pescado y diferentes verduras pueden contener sodio añadido durante su procesamiento.

La sal se utiliza para ayudar a conservar los alimentos y mejorar su sabor.

Una alternativa es elegir productos etiquetados como bajos en sodio o sin sal añadida. Además, en muchos alimentos enlatados es posible disminuir parte del sodio simplemente escurriéndolos y enjuagándolos antes de consumirlos.

9. Encurtidos

En los encurtidos, el sabor salado suele ser evidente, pero aun así su contenido de sodio puede ser elevado.

El proceso de preparación utiliza salmuera, lo que puede incrementar considerablemente la cantidad final de sodio.

Por ello, es recomendable revisar las etiquetas y, cuando sea posible, elegir versiones reducidas en sodio.

10. Algunos alimentos dulces

El sodio tampoco está limitado a los productos salados. La sal puede utilizarse en alimentos dulces para intensificar determinados sabores.

Entre los ejemplos se encuentran algunas avenas instantáneas saborizadas, barras de desayuno, cereales azucarados y mezclas para preparar hotcakes.

Por esta razón, no conviene asumir que un producto tiene poco sodio simplemente porque su sabor sea dulce.

¿Cómo disminuir el sodio sin perder sabor?

Reducir el consumo de sodio no significa necesariamente eliminar todos los alimentos procesados de manera inmediata. Una estrategia práctica consiste en comparar productos similares y elegir aquellos con menor cantidad de sodio por porción.

La etiqueta nutricional puede ser una herramienta útil. Que un producto indique que es “reducido en sodio” no significa necesariamente que sea bajo en este mineral. Esta denominación significa que contiene al menos 25% menos sodio que la versión regular.

De igual manera, “sin sal” o “sin sal añadida” significa que no se incorporó sal durante el procesamiento, pero el producto todavía puede contener sodio de forma natural.

También puede ser útil elegir verduras, frijoles, tomates y caldos bajos en sodio o sin sal añadida. En el caso de los productos enlatados, escurrirlos y enjuagarlos puede ayudar a retirar parte del sodio.

Otra estrategia consiste en cocinar más frecuentemente en casa, ya que esto permite controlar directamente la cantidad de sal utilizada.

La especialista recomienda incluso incorporar la sal hacia el final de la preparación. De esta manera, el contacto directo con la lengua puede permitir obtener una percepción de sabor similar utilizando una menor cantidad.

El limón y el vinagre también pueden ayudar a intensificar el sabor sin necesidad de agregar tanta sal. Las hierbas y especias, como albahaca, romero, tomillo, orégano, chile y pimentón ahumado, ofrecen otras opciones.

Las mezclas de condimentos sin sal pueden ser otra alternativa, aunque también es importante revisar sus etiquetas para comprobar cuánto sodio contienen.

¿Es conveniente utilizar sustitutos de la sal?

Algunos sustitutos de la sal están elaborados con cloruro de potasio, lo que permite obtener un sabor parecido al de la sal de mesa sin añadir sodio.

Sin embargo, estos productos no son adecuados para todas las personas.

Quienes tienen enfermedad renal, problemas para controlar sus niveles de potasio o utilizan determinados medicamentos para la presión arterial, como algunos diuréticos, inhibidores de la ECA o antagonistas de los receptores de angiotensina II (ARA-II), deben evitar los sustitutos con potasio a menos que un profesional de la salud indique que son apropiados.

En conclusión, reducir el sodio implica mirar más allá del salero. Pan, embutidos, pizza, sopas, salsas, alimentos enlatados y hasta productos dulces pueden contribuir de manera importante al consumo diario, por lo que leer las etiquetas y elegir opciones con menor cantidad puede ser una de las estrategias más efectivas para mantener una ingesta adecuada.

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