Dos jornadas duró la calma en la Liga del IMSS; de nuevo aparecen las riñas

— Gilberto Ortiz 09/08/2026

Lo que parecía ser un inicio tranquilo en la Liga del IMSS Especial terminó apenas dos jornadas después, luego de que nuevamente se registrara un altercado durante la actividad deportiva, situación que vuelve a poner bajo la lupa el comportamiento de algunos jugadores y, sobre todo, las medidas que se están tomando para evitar que este tipo de hechos continúen repitiéndose.

La competencia, encabezada por el profesor Antonio y el profesor Goné, arrancó con una jornada en la que no se presentaron mayores inconvenientes. Parecía que finalmente los partidos podrían desarrollarse dentro de un ambiente completamente deportivo, dejando atrás los problemas que en ocasiones anteriores han provocado enfrentamientos entre jugadores.

Sin embargo, la tranquilidad duró poco.

Apenas tuvieron que transcurrir dos jornadas para que nuevamente apareciera una riña, demostrando que el problema sigue presente y que los llamados al buen comportamiento aparentemente no han sido suficientes para erradicar este tipo de situaciones.

Y aquí es donde la Liga del IMSS Especial debe hacer una reflexión seria.

Una cosa es que durante un partido existan reclamos, discusiones por una jugada, diferencias entre jugadores o incluso momentos de tensión propios de la competencia. Otra muy distinta es que los desacuerdos terminen convirtiéndose en enfrentamientos físicos.

El futbol es un deporte de contacto, de emociones y de mucha intensidad, pero eso jamás debe utilizarse como justificación para las agresiones. Quienes participan en una liga deben entender que al momento de ingresar a una cancha también están aceptando respetar determinadas reglas de comportamiento.

Lo preocupante es que las riñas comiencen a convertirse en algo recurrente. Si prácticamente cada ocho días existe el riesgo de que algún partido termine en conflicto, entonces ya no se puede hablar simplemente de un incidente aislado.

La situación requiere medidas más firmes.

La organización de la Liga del IMSS Especial debería analizar de manera puntual los hechos y establecer sanciones enérgicas para quienes participen en riñas. No se trata de castigar por castigar, sino de enviar un mensaje claro al resto de los equipos: dentro de esta competencia no habrá tolerancia para quienes conviertan un partido de futbol en un escenario de violencia.

Las sanciones deben ser suficientemente importantes para que cualquier jugador piense dos veces antes de involucrarse en un enfrentamiento. De lo contrario, existe el riesgo de que las consecuencias sean tomadas como algo menor y que los mismos comportamientos vuelvan a presentarse jornada tras jornada.

También los equipos tienen responsabilidad. Entrenadores, capitanes y jugadores deben contribuir a controlar los ánimos cuando un partido comienza a calentarse. Ganar o perder forma parte del deporte, mientras que una pelea puede terminar afectando no solamente a los involucrados, sino también a compañeros, familiares y aficionados que acuden a presenciar los encuentros.

La primera jornada tranquila debió ser una señal positiva, pero que apenas dos fechas después vuelva a registrarse un altercado demuestra que todavía existe mucho trabajo por realizar.

La Liga del IMSS Especial no puede permitir que las riñas terminen convirtiéndose en el pan de cada ocho días. Si realmente se busca consolidar una competencia deportiva, debe existir autoridad, reglas claras y consecuencias para quienes no sepan respetarlas.

Porque la cancha debe ser para competir, no para pelear. Y si los incidentes continúan repitiéndose, será necesario preguntarse si las medidas actuales realmente están funcionando o si hace falta una postura mucho más contundente por parte de quienes tienen la responsabilidad de dirigir la competencia.

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