Gato Araiza: una vida dedicada a formar corredores

— Penélope Cueto 09/08/2026

Saltillo, Coahuila, 9 de agosto de 2026.- A los 14 o 15 años, mucho antes de imaginar que dedicaría buena parte de su vida a formar corredores, El Gato Araiza comenzó a trotar junto a sus perros bull terrier. No tenía un plan de entrenamiento ni sabía que aquel pasatiempo marcaría su destino. Corría porque le gustaba. Años después, su velocidad lo llevó a ganar una carrera de 5 kilómetros y, con el tiempo, a convertirse en entrenador de miles de atletas y en un referente en el mundo del deporte saltillense.

Su historia también tiene una marca competitiva de alto nivel: 14 minutos con 48 segundos en 5 kilómetros. Pero quizá su mayor legado no está en el cronómetro, sino en las generaciones de corredores que han pasado por su grupo, Gato Araiza Running Club, con más de tres décadas de historia.

 

¿Cómo comenzó tu historia como corredor?

Mi historia empezó muy joven, a los 14 o 15 años. Tenía unos perros bull terrier y me los llevaba a trotar. Yo no sabía realmente lo que era entrenar; simplemente salía con ellos y corría.

En una ocasión, unas personas me vieron correr en la zona de Tenis y la Maroma. Me comentaron que tenía condiciones. Cuando tenía 18 años hicieron un evento atlético y me invitaron a participar. Corrí una carrera de 5 kilómetros y la gané.

Yo no sabía nada de categorías ni de competencias. Corría nada más porque me gustaba.

 

¿Ese triunfo cambió tu relación con el atletismo?

Sí, aunque en ese momento todavía practicaba béisbol. Incluso me llevaron a México para jugar con los Mineros de Sincamex. Me invitaron los Torres, de la Bellavista.

El atletismo llegó poco a poco. Después de los 30 años empecé a entrenar de una manera más formal, como debía hacerse. Ahí comenzó otra etapa de mi historia y, con ella, el Gato Racing.

 

¿Cuál fue tu mejor marca como corredor?

En 5 kilómetros hice 14 minutos con 48 segundos en Monterrey. En medio maratón tengo una hora con 32 minutos en Saltillo. También tengo otra marca de una hora con siete minutos y fracción en Monterrey.

 

¿Cuándo pasaste de competir a formar corredores?

Cuando tenía alrededor de 40 años, quizá 40 y tantos, empecé a dar consejos sobre entrenamiento. A los 41 o 42 años tuve mi última carrera buena y formal.

Hice 32 minutos en un 10K, en una carrera de las que organizaban para los guardias de Palacio de Gobierno. Después de eso me dediqué más a entrenar gente.

¿Cuántas personas has entrenado en todos estos años?

Han sido miles. Es difícil decir una cantidad. El club tiene más de 30 años y por aquí ha pasado muchísima gente.

He entrenado personas de todas las edades y de diferentes lugares: Saltillo, Piedras Negras, Monclova, Monterrey, Concha de Oro y otras partes. También hemos tenido equipos.

 

¿Qué necesita una persona para empezar a correr?

Que se acerque a la persona indicada para que pueda hacer las cosas bien. No se trata solamente de salir a correr sin orientación.

 

¿Cualquiera puede practicar atletismo?

Cualquier persona puede correr. No importa si tiene sobrepeso, si es delgada, alta o baja. Hay que buscar la manera adecuada de entrenar para cada persona.

No hay edad para empezar. Yo tengo un grupo de niños desde los tres años. La idea es inculcarles el atletismo desde pequeños.

 

¿Qué puede aportar el atletismo a la vida diaria?

Te hace más activo y más dinámico. Si practicas otro deporte, como béisbol o futbol, correr también te ayuda mucho. El atletismo te da condición y disciplina.

 

¿Qué te preocupa de las nuevas generaciones?

El celular. Los niños pasan demasiado tiempo con el teléfono. Por eso quiero que se acerquen al deporte, que conozcan el atletismo y que tengan otra actividad.

 

¿Qué corredores recuerdas con especial orgullo?

Edgar Quintero fue mi pupilo y, para mí, el mejor corredor. También están Estrada, Diana García, Elida Jazo y Jacqueline Vargas, entre otros atletas que han pasado por aquí.

 

¿Por qué continúas como entrenador después de tantos años?

Porque siempre fue mi pasión. Desde el principio me gustó este deporte. Cuando dejé de competir, encontré otra forma de seguir dentro del atletismo: ayudar a la gente.

 

Te consideran una leyenda del atletismo local. ¿Cómo te defines?

Como una persona normal, un cuate que ayuda a la raza. Nunca he pensado en ser más ni menos. Simplemente soy una persona a la que le gusta y ama este deporte.

Me considero un amigo de los corredores.

 

¿De dónde viene el apodo de Gato Araiza?

Es una historia larga. Desde chamaco, en la secundaria Nazario Ortiz, me decían El Gato con Botas. Después me cambié a la Bellavista y ahí se quedó lo de Gato. Luego vino El Gato Araiza y así se quedó.

¿Dónde pueden encontrarte quienes quieran entrenar contigo?

En el parque Jardín Torrión, frente a la Cruz Roja de Pérez Treviño. Ahí me pueden encontrar. La cuota es simbólica como una mera recuperación. Mi teléfono es 844 104 7006.

 

¿Qué les dirías a quienes todavía no se acercan al deporte?

Que no dejen de hacer deporte y que inculquen el atletismo a los niños. Yo quisiera que mis nietos también hicieran lo mismo, para que dejen un poquito el celular y conozcan el deporte.

 

El Gato Araiza dejó de perseguir sus propios tiempos hace décadas, pero todavía corre detrás de un propósito: que otros encuentren en el atletismo una pasión para toda la vida.

Su mensaje final no habla de marcas, medallas ni récords. Habla de formar hábitos y de recuperar espacios para el deporte. Para El Gato Araiza, el atletismo no terminó cuando dejó las competencias: cambió de pista. Ahora su carrera consiste en acompañar a otros, desde niños de tres años hasta adultos de 80 o 90, para que descubran que nunca es tarde para correr.

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