Señales de que podrías estar desarrollando cirrosis sin saberlo

— Agencias 08/08/2026

La cirrosis hepática es una enfermedad que avanza de manera progresiva y se produce cuando el tejido sano del hígado es sustituido por tejido cicatricial, un proceso conocido como fibrosis. Esta transformación dificulta que el órgano desempeñe adecuadamente sus funciones.

De acuerdo con organismos e instituciones especializadas como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Asociación Americana para el Estudio de las Enfermedades del Hígado (AASLD), la American Liver Foundation y Mayo Clinic, uno de los principales problemas de la cirrosis es que puede avanzar durante sus primeras fases sin provocar síntomas claros.

Cuando comienzan a aparecer determinadas manifestaciones, pueden indicar que existe un daño hepático considerable. Estas son algunas de las señales que conviene conocer y no pasar por alto.

Cansancio intenso que permanece aunque descanses

1

La fatiga prolongada es una de las molestias que pueden presentarse en personas con cirrosis.

Conforme disminuye la capacidad del hígado para cumplir sus funciones, pueden aparecer debilidad y agotamiento persistente, incluso después de haber dormido suficiente.

Este cansancio puede confundirse fácilmente con estrés, exceso de trabajo o falta de descanso. Sin embargo, cuando permanece durante varias semanas sin una explicación evidente, es recomendable buscar una evaluación médica.

Piel y ojos con tonalidad amarillenta

2

La ictericia, caracterizada por el color amarillo de la piel y la parte blanca de los ojos, es una manifestación conocida de enfermedad hepática avanzada.

Esto ocurre debido a la acumulación de bilirrubina en el organismo cuando el hígado pierde capacidad para procesarla y eliminarla adecuadamente.

La aparición de ictericia debe considerarse una señal de alerta que requiere valoración médica para determinar qué está provocándola y conocer el grado de afectación hepática.

Aumento del tamaño del abdomen por acumulación de líquido

3

La ascitis consiste en la acumulación de líquido dentro del abdomen y es una de las complicaciones que pueden aparecer en etapas avanzadas de la cirrosis.

El deterioro de la función hepática puede alterar la presión dentro de los vasos sanguíneos y el equilibrio de proteínas, favoreciendo la retención de líquido.

Como consecuencia, el abdomen puede aumentar considerablemente de tamaño y provocar sensación de presión, pesadez o incluso dificultad para respirar.

Hinchazón de pies, tobillos y piernas

4

La retención de líquidos también puede manifestarse mediante inflamación en las extremidades inferiores.

Una de las razones es que un hígado afectado puede producir cantidades insuficientes de albúmina, proteína que ayuda a mantener el líquido dentro de los vasos sanguíneos.

Si la hinchazón es persistente o aumenta progresivamente, es importante consultar a un profesional, ya que además de enfermedades hepáticas puede estar relacionada con problemas renales o cardiovasculares.

Comezón intensa y persistente

5

Una picazón generalizada que no tiene una causa evidente también puede aparecer en determinadas enfermedades del hígado.

Cuando existe una alteración en el flujo o procesamiento de la bilis, algunas sustancias pueden acumularse en la sangre y contribuir a provocar prurito.

En determinadas personas, esta molestia puede presentarse antes de que aparezcan otros signos más evidentes. Por ello, una picazón intensa que persiste durante días o semanas merece ser investigada.

Moretones que aparecen con facilidad o sangrados frecuentes

6

El hígado participa en la producción de diferentes proteínas necesarias para que la sangre pueda coagular correctamente.

Cuando existe un daño hepático importante, esta función puede verse afectada y provocar que aparezcan moretones con golpes pequeños o sangrados de nariz y encías con mayor frecuencia.

Estos cambios requieren valoración médica, especialmente cuando aparecen sin una causa clara o se vuelven recurrentes.

Confusión y cambios en la memoria o el comportamiento

7

La encefalopatía hepática es una complicación que puede presentarse cuando el hígado ya no consigue eliminar adecuadamente determinadas sustancias tóxicas del organismo.

Entre sus manifestaciones pueden encontrarse confusión, problemas para concentrarse, somnolencia, alteraciones de la memoria y cambios en el comportamiento.

Estos síntomas no deben considerarse normales, sobre todo si aparecen junto con otros signos relacionados con una enfermedad hepática.

Falta de apetito y pérdida de peso inesperada

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Las personas con cirrosis pueden experimentar una disminución importante del apetito y perder peso sin proponérselo.

El daño hepático puede alterar el metabolismo y favorecer problemas nutricionales. Por ello, una persona puede desarrollar desnutrición progresiva incluso sin haber iniciado una dieta para bajar de peso.

Una pérdida de peso involuntaria siempre merece atención médica, ya que puede estar relacionada con enfermedades hepáticas crónicas, pero también con otros problemas de salud.

Dolor o molestia persistente debajo de las costillas derechas

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No todas las personas con cirrosis experimentan dolor, pero algunas pueden presentar molestias en la parte superior derecha del abdomen, donde se encuentra el hígado.

La sensación puede describirse como presión, incomodidad o dolor y, en determinados casos, puede acompañarse de inflamación abdominal.

Cuando esta molestia permanece o aparece junto con otros signos como ictericia, pérdida de peso, hinchazón o cansancio intenso, es importante realizar una valoración médica para identificar la causa.

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