— Agencias 08/08/2026
Algunos tipos de cáncer pueden desarrollarse sin provocar síntomas evidentes durante las primeras etapas.
Hay tumores que pueden permanecer silenciosos durante meses o incluso años, mientras que otros son detectados de manera incidental durante estudios médicos realizados por razones distintas. Esta falta de señales claras puede retrasar el diagnóstico, sobre todo cuando los primeros cambios se atribuyen a problemas digestivos, estrés, cansancio u otras molestias comunes.
Sin embargo, que un tumor sea difícil de detectar por sus síntomas no significa que siempre sea imposible identificarlo a tiempo. Las pruebas de detección indicadas de acuerdo con la edad y el nivel de riesgo, junto con el control de factores que pueden modificarse, pueden contribuir a disminuir las probabilidades de desarrollar algunos tipos de cáncer o favorecer su detección temprana.
Riñones: pueden detectarse durante estudios realizados por otros motivos
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El cáncer renal puede permanecer durante un periodo considerable sin manifestaciones claras. En algunos pacientes, el tumor es identificado de manera accidental durante una ecografía, tomografía computarizada o resonancia solicitada para investigar otro problema de salud.
Cuando aparecen síntomas, estos pueden incluir sangre en la orina, dolor persistente en la espalda o el costado, pérdida de peso sin explicación, cansancio o la presencia de una masa en el abdomen.
Para proteger la salud renal es recomendable mantener bajo control la presión arterial, conservar un peso saludable, evitar el tabaquismo y controlar enfermedades como la diabetes.
Páncreas: puede ser difícil identificarlo en sus primeras fases
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El cáncer pancreático puede avanzar durante sus primeras etapas sin producir señales claramente reconocibles. Cuando comienzan las manifestaciones, pueden presentarse pérdida de peso involuntaria, disminución del apetito, dolor abdominal que puede extenderse hacia la espalda, coloración amarillenta de la piel o los ojos y cambios digestivos.
Actualmente no existe una prueba de detección rutinaria recomendada para todas las personas sin síntomas y con riesgo promedio. Aun así, evitar el tabaco, mantener un peso adecuado, realizar actividad física y controlar los problemas metabólicos puede ayudar a reducir determinados factores de riesgo.
Hígado: algunos tumores permanecen silenciosos al inicio
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Los tumores hepáticos pueden desarrollarse sin generar síntomas evidentes durante las primeras etapas. Conforme la enfermedad avanza, pueden aparecer pérdida de peso, falta de apetito, sensación de saciedad, dolor en la parte superior derecha del abdomen, ictericia o acumulación de líquido abdominal.
El riesgo es mayor en personas que presentan enfermedades crónicas del hígado, entre ellas la cirrosis y determinadas infecciones virales. La prevención y atención de las hepatitis, evitar el consumo excesivo de alcohol y controlar la enfermedad hepática relacionada con alteraciones metabólicas son medidas importantes.
Ovarios: algunas señales pueden confundirse con problemas digestivos
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El cáncer de ovario puede pasar inadvertido debido a que sus primeras manifestaciones suelen ser poco específicas. Entre ellas pueden encontrarse inflamación o distensión abdominal persistente, sensación de llenarse rápidamente al comer, dolor pélvico o abdominal y modificaciones en los hábitos intestinales o urinarios.
Estos síntomas pueden deberse a numerosas enfermedades que no tienen relación con el cáncer. Sin embargo, cuando aparecen de manera reciente, son frecuentes y permanecen durante un periodo prolongado, es conveniente buscar una valoración médica.
No existe una prueba de detección general que sea suficientemente eficaz para todas las mujeres con riesgo promedio, por lo que conocer los antecedentes familiares puede ser especialmente relevante.
Colon y recto: puede comenzar sin producir molestias
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El cáncer colorrectal puede originarse a partir de pólipos que durante un tiempo no provocan síntomas. Cuando la enfermedad comienza a manifestarse, pueden aparecer sangrado en las heces, cambios persistentes en el ritmo intestinal, dolor abdominal, pérdida de peso inexplicable o anemia.
Participar en los programas de detección recomendados de acuerdo con la edad y los antecedentes personales constituye una de las estrategias más importantes para identificar lesiones tempranas.
Además, mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física, conservar un peso saludable, evitar fumar y moderar el consumo de alcohol puede ayudar a disminuir el riesgo.
Pulmón: puede progresar antes de generar síntomas importantes
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El cáncer pulmonar puede desarrollarse sin provocar molestias claras durante sus primeras etapas. Cuando aparecen síntomas, estos pueden incluir tos persistente o que se vuelve más intensa, dolor en el pecho, dificultad para respirar, ronquera, infecciones respiratorias repetitivas o pérdida de peso sin una causa aparente.
El tabaquismo continúa siendo el principal factor de riesgo, aunque también puede aparecer cáncer de pulmón en personas que nunca han fumado. Por esta razón, abandonar el tabaco constituye una de las medidas más importantes para disminuir el riesgo.
En personas que reúnen determinados criterios relacionados con antecedentes importantes de tabaquismo, puede recomendarse una tomografía computarizada de baja dosis como método de detección.
Próstata: algunos tumores pueden crecer lentamente
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Determinados cánceres de próstata evolucionan de manera lenta y pueden permanecer sin causar síntomas durante largos periodos. Cuando existen alteraciones urinarias, pueden manifestarse como dificultad para comenzar a orinar, disminución de la fuerza del chorro, necesidad frecuente de acudir al baño o presencia de sangre en la orina.
Sin embargo, estos síntomas también pueden aparecer debido a enfermedades benignas de la próstata u otras condiciones urinarias.
La prueba del antígeno prostático específico (PSA) tampoco debe realizarse automáticamente a todos los hombres a partir de determinada edad. La decisión debe individualizarse después de analizar con un profesional médico los posibles beneficios y riesgos, además de los antecedentes personales y familiares.
En conclusión, la ausencia de síntomas no siempre significa que no exista una enfermedad. Por ello, conocer los factores de riesgo, acudir a revisiones médicas y realizar las pruebas de detección recomendadas para cada persona puede ayudar a identificar algunos cánceres antes de que provoquen complicaciones.
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