— Agencias 08/08/2026
Vivir con diabetes en México implica mucho más que comprar medicamentos.
Dependiendo de cada caso, el tratamiento puede requerir consultas médicas, análisis de laboratorio, medicamentos, insulina, glucómetros, tiras reactivas y atención especializada. Cuando aparecen complicaciones que afectan los riñones, los ojos, el corazón o los pies, los gastos pueden aumentar considerablemente.
El impacto también se refleja a nivel nacional. El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) estima que alrededor de 14 millones de adultos de entre 20 y 79 años viven con diabetes en México y señala que sus unidades brindan más de 19 millones de atenciones anuales a derechohabientes con esta enfermedad.
Pero ¿cuánto cuesta realmente vivir con diabetes? No existe una cantidad única. El gasto cambia considerablemente dependiendo de quién cubre la atención médica y de las necesidades de cada paciente.
No existe un precio único para la diabetes
Uno de los principales errores al calcular el costo de la diabetes es asumir que todos los pacientes gastan lo mismo.
El tratamiento depende de factores como el tipo de diabetes, el control de la glucosa, los medicamentos utilizados y la necesidad de insulina. También influyen la frecuencia de las consultas, los estudios requeridos y el acceso a instituciones públicas de salud.
El endocrinólogo pediatra Juan Eduardo Flores Bautista, subdirector médico del HGZ No. 30 del IMSS, ha destacado la elevada demanda de atención especializada relacionada con enfermedades como la diabetes y la obesidad. El IMSS cuenta con más de 1,400 especialistas en endocrinología.
Por ello, conocer el verdadero impacto económico de la enfermedad requiere considerar tanto los gastos cotidianos como aquellos que aparecen cuando surgen complicaciones.
¿Qué gastos puede generar la diabetes?
El primer nivel de gasto corresponde al control diario de la enfermedad.
Dependiendo del tratamiento, una persona puede necesitar medicamentos, consultas médicas, análisis de laboratorio y dispositivos para medir la glucosa. La Federación Mexicana de Diabetes señala entre los elementos utilizados para el autocontrol el glucómetro, las tiras reactivas y, cuando son necesarios, medicamentos orales o insulina.
Por lo tanto, incluso una persona con diabetes bien controlada puede tener gastos periódicos. Sin embargo, estos pueden ser considerablemente menores cuando cuenta con seguridad social y los medicamentos e insumos requeridos están disponibles a través de una institución pública.
El gasto de bolsillo puede convertirse en una carga importante
La magnitud económica de la diabetes en México ha sido estudiada durante años.
Una investigación publicada en Globalization and Health estimó que en 2011 los costos directos de la diabetes en México alcanzaron 3,400 millones de dólares, mientras que los costos indirectos llegaron a aproximadamente 4,300 millones de dólares.
En conjunto, el estudio calculó una carga económica de alrededor de 7,700 millones de dólares para ese año. Parte de los costos directos correspondió a consultas, medicamentos, hospitalizaciones y tratamiento de complicaciones.
Es importante aclarar que estos datos corresponden a 2011. Por lo tanto, no representan lo que actualmente debe pagar una persona con diabetes en 2026. Su utilidad consiste en mostrar la dimensión económica que puede alcanzar esta enfermedad a nivel nacional.
Las complicaciones pueden elevar considerablemente el costo
La mayor diferencia económica aparece cuando la diabetes provoca daños en otros órganos.
Entre las complicaciones asociadas se encuentran la enfermedad renal, la retinopatía, la neuropatía y las lesiones en los pies. Además de afectar la calidad de vida, estos problemas pueden requerir tratamientos especializados, hospitalizaciones o procedimientos quirúrgicos.
Un análisis sobre el impacto económico del pie diabético y las amputaciones estimó que, en 2013, el costo total asociado a la diabetes en México alcanzaba 362,859.82 pesos, mientras que los costos directos representaban 179,495.30 pesos.
El estudio encontró que aproximadamente 87% de los costos directos estaba relacionado con la atención de complicaciones.
Estas cifras tampoco significan que cada paciente deba pagar cientos de miles de pesos. Se trata de estimaciones económicas utilizadas para medir el impacto de las complicaciones sobre el sistema y la sociedad.
Una hospitalización puede cambiar completamente el panorama
Cuando una persona con diabetes necesita ser hospitalizada, los gastos pueden aumentar de manera importante.
Además de la atención médica, pueden aparecer costos relacionados con medicamentos adicionales, transporte, alimentación de familiares y pérdida de ingresos laborales.
Investigaciones realizadas en hospitales del IMSS, ISSSTE y la Secretaría de Salud han estudiado mediante técnicas de microcosteo cuánto representan las hospitalizaciones relacionadas con complicaciones de la diabetes.
Esto ayuda a explicar por qué el control de la enfermedad es importante no solo desde el punto de vista médico. Prevenir complicaciones también puede reducir la probabilidad de necesitar tratamientos mucho más complejos y costosos.
La enfermedad también puede reducir los ingresos familiares
El impacto económico de la diabetes no se limita a los gastos médicos.
También existen los llamados costos indirectos, que incluyen ausencias laborales, incapacidades, disminución de la productividad, jubilación anticipada y pérdida de ingresos cuando una persona desarrolla una discapacidad o fallece prematuramente.
En el estudio que calculó los costos de la diabetes en México durante 2011, los costos indirectos incluso superaron a los gastos médicos directos.
Para una familia, esto puede representar un doble impacto: mayores gastos relacionados con la enfermedad y, al mismo tiempo, una reducción de los ingresos disponibles.
La diabetes tipo 1 puede implicar necesidades diferentes
Las necesidades económicas tampoco son iguales entre los distintos tipos de diabetes.
En la diabetes tipo 1, la insulina es indispensable para mantener la vida, por lo que garantizar un suministro continuo de tratamiento y un monitoreo adecuado de la glucosa resulta fundamental.
La Federación Mexicana de Diabetes ha citado un estudio realizado en el Instituto Nacional de Pediatría que estimó un gasto familiar promedio de 63,369 pesos anuales para la atención de un niño con diabetes tipo 1. De esa cantidad, 61,444 pesos correspondían a costos médicos directos que no eran cubiertos por el instituto.
Sin embargo, estos datos corresponden a un estudio específico y no deben interpretarse como el gasto actual que enfrentan todas las familias mexicanas con diabetes tipo 1.
¿La seguridad social puede reducir los gastos?
Sí. Contar con seguridad social puede disminuir de manera considerable el gasto directo de una persona con diabetes, aunque la reducción depende de los medicamentos, insumos y servicios que estén disponibles para cada paciente.
El IMSS cuenta, por ejemplo, con un Protocolo de Atención Integral para la diabetes tipo 2, cuyo objetivo es estandarizar la prevención, el diagnóstico, el tratamiento y el seguimiento de los pacientes.
Por esta razón, las diferencias entre una persona que recibe atención y medicamentos mediante una institución pública y otra que debe pagar consultas, estudios e insumos de manera privada pueden ser muy grandes.
El costo real depende del control de la enfermedad
Los datos disponibles muestran que no existe un costo anual universal para vivir con diabetes en México.
Una persona con la enfermedad controlada, con acceso a seguridad social y con tratamiento cubierto puede tener principalmente gastos complementarios. En cambio, alguien que debe pagar atención médica y medicamentos de forma particular puede enfrentar una carga económica mucho mayor.
La situación cambia todavía más cuando aparecen complicaciones como enfermedad renal, daño ocular, neuropatía, lesiones en los pies o problemas cardiovasculares.
Por ello, la detección temprana, el seguimiento médico y el control adecuado de la diabetes no solo tienen como objetivo proteger la salud. También pueden ayudar a evitar que una enfermedad crónica termine convirtiéndose en una carga económica considerable para el paciente, su familia y el sistema de salud.
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