— Agencias 06/08/2026
Sentarse con la espalda recta no solo está relacionado con una mejor apariencia física o con la prevención de molestias musculares. La postura corporal también podría tener un impacto en las emociones y en la manera en que las personas enfrentan decisiones, según una investigación reciente de la Universidad McGill, en Canadá, publicada en el British Journal of Psychology.
El estudio encontró que quienes permanecieron en una posición más erguida mostraron una mayor capacidad para asumir riesgos de manera efectiva y reportaron emociones más positivas en comparación con aquellos que mantuvieron una postura encorvada.
La investigación contó con la participación de cerca de 200 integrantes de la comunidad universitaria y buscó superar algunas limitaciones de estudios previos sobre las llamadas “power poses”, debido a que en investigaciones anteriores los participantes podían saber que su postura estaba siendo modificada.
En esta ocasión, los científicos no dieron instrucciones directas sobre cómo sentarse, sino que modificaron el entorno de trabajo. Algunos voluntarios utilizaron una tableta colocada en un soporte que favorecía una postura recta, mientras que otros interactuaron con el dispositivo desde una superficie más baja, lo que provocaba una inclinación del cuello y una posición más cerrada del cuerpo. La mayoría de los participantes no identificó que su postura había sido manipulada.
La postura erguida se relacionó con una mejor gestión del riesgo
Para analizar el comportamiento de los participantes, los investigadores aplicaron una prueba basada en inflar un globo virtual. Mientras más aumentaba su tamaño, mayor era la posible recompensa, pero también crecía la probabilidad de perder todo lo acumulado.
Los resultados mostraron que las personas que mantuvieron una postura erguida estuvieron dispuestas a asumir más riesgos y obtuvieron mejores recompensas en la actividad. Sin embargo, los investigadores aclararon que esto no significó una conducta impulsiva, sino una evaluación más adecuada de las posibles consecuencias.
De acuerdo con Jorge Armony, profesor asociado del Departamento de Psiquiatría de la Universidad McGill, quienes se sentaron derechos también manifestaron mayores niveles de orgullo, una emoción vinculada con estados de ánimo positivos.
Además, el equipo utilizó grabaciones de video para medir de forma objetiva el ángulo del cuello de los participantes, con el objetivo de fortalecer la precisión del estudio y diferenciarlo de investigaciones anteriores que habían recibido críticas por su metodología.
Otros estudios respaldan la relación entre postura y emociones
Los resultados de McGill coinciden con investigaciones previas que han explorado la conexión entre postura corporal y bienestar emocional.
Un estudio publicado en Acta Psychologica en 2026 encontró que mantener una postura erguida puede favorecer una mejor recuperación emocional después de experimentar situaciones desagradables. Sin embargo, los investigadores señalaron que el efecto puede variar según la conciencia corporal de cada persona, es decir, la capacidad de percibir y prestar atención a las señales del propio cuerpo.
Por otra parte, una investigación publicada en Health Psychology con 74 participantes analizó cómo la postura influye durante momentos de estrés. Los resultados indicaron que permanecer sentado con la espalda recta se relacionó con mayor autoestima, mejor estado de ánimo y menor sensación de miedo en comparación con una postura encorvada. También se observaron cambios en el lenguaje utilizado: quienes mantenían una postura erguida expresaban menos pensamientos negativos y tenían menor tendencia a centrarse excesivamente en sí mismos.
Otro trabajo realizado por la Universidad Estatal de Ohio, en Estados Unidos, encontró que sentarse derecho puede aumentar la confianza que las personas tienen en sus propios pensamientos. Los participantes que escribieron sobre sus capacidades futuras mostraron mayor seguridad en sus ideas cuando adoptaban una postura erguida, mientras que una posición encorvada reducía ese efecto.
Los resultados no significan que la postura transforme la salud mental
Aunque los hallazgos son relevantes, los investigadores de McGill señalaron que los efectos observados fueron moderados y ocurrieron dentro de un ambiente controlado de laboratorio. Por ello, el estudio no demuestra que cambiar la postura pueda solucionar problemas de salud mental o modificar radicalmente la personalidad o el comportamiento.
La relación entre postura y emociones tampoco funciona igual para todas las personas. La evidencia disponible indica que factores individuales, como la percepción corporal y la atención a las sensaciones físicas, pueden influir en la respuesta.
A pesar de estas limitaciones, los resultados plantean que aspectos cotidianos como la ergonomía del espacio de trabajo, la altura de la pantalla o la forma de sentarse durante largas jornadas podrían tener una influencia discreta en el estado de ánimo y en la manera en que se toman decisiones.
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