— Agencias 06/08/2026
Una investigación internacional reveló que, aunque la mayoría de los fumadores reconoce que el tabaco provoca cáncer de pulmón, todavía existe un importante desconocimiento sobre otros daños graves relacionados con el consumo de cigarrillos.
El estudio, publicado en BMJ Open, analizó información de más de 240 mil adultos fumadores de 46 países y evaluó qué tanto conocen los riesgos asociados al tabaquismo. Los resultados muestran que la percepción de los peligros del tabaco permanece estancada a nivel mundial e incluso ha disminuido en algunas regiones.
El cáncer de pulmón sigue siendo el riesgo más reconocido
La relación entre fumar y cáncer de pulmón es ampliamente conocida. Más del 90% de los fumadores encuestados identifica esta conexión, lo que convierte a esta enfermedad en la consecuencia del tabaquismo más reconocida a nivel global.
Los investigadores señalan que las campañas de prevención han logrado posicionar el cáncer de pulmón como el principal peligro asociado al cigarrillo. Sin embargo, otros efectos igualmente graves no reciben el mismo nivel de atención.
Por ejemplo, el conocimiento sobre las enfermedades cardiovasculares relacionadas con el tabaco es menor. Solo alrededor del 84.7% de los participantes sabía que fumar puede provocar enfermedades cardíacas, mientras que cerca del 75% reconocía la relación con el accidente cerebrovascular.
En algunos países incluidos en la encuesta Global Adult Tobacco Survey (GATS), estos porcentajes fueron todavía más bajos: aproximadamente 80% identificó el riesgo de infarto y solo 66.1% el riesgo de accidente cerebrovascular.
Los autores del estudio, Geoffrey T. Fong y Janine Chung-Hall, señalaron que estos resultados muestran que el daño cardiovascular del tabaco sigue siendo menos visible para muchas personas, a pesar de que representa una de las principales causas de muerte asociadas al consumo de cigarrillos.
El humo de segunda mano continúa siendo poco comprendido
Otro de los hallazgos preocupantes fue el desconocimiento sobre los efectos del humo de segunda mano, es decir, el humo que inhalan las personas que conviven con fumadores.
Solo una parte de los encuestados sabía que la exposición pasiva al tabaco puede causar cáncer de pulmón en personas que nunca han fumado. En las muestras analizadas, alrededor del 77% y 82% reconoció este riesgo.
El conocimiento fue todavía menor cuando se preguntó por enfermedades cardíacas provocadas por el humo ajeno. Solo aproximadamente 62% y 72% de los participantes identificó esta relación.
Esto significa que millones de personas todavía no perciben completamente el peligro de permanecer en espacios donde otras personas fuman. La exposición al humo del tabaco puede aumentar el riesgo de cáncer, infartos y otras enfermedades graves incluso en quienes nunca han consumido cigarrillos.
El conocimiento sobre los daños del tabaco se ha detenido
Uno de los resultados más llamativos del estudio fue que, durante las últimas dos décadas, el aumento del conocimiento sobre los riesgos del tabaquismo ha sido prácticamente mínimo.
La variación promedio anual en varios indicadores fue de apenas 0.14 puntos porcentuales, lo que indica que la comprensión de los daños del tabaco no ha mejorado de forma significativa en muchos países.
Además, algunas naciones registraron retrocesos en el reconocimiento de la relación entre fumar y cáncer de pulmón, entre ellas Alemania, Japón, Francia, Rumania, Rusia y Turquía.
En contraste, países como China, India, Bangladés y Países Bajos lograron avances en la identificación de los riesgos relacionados tanto con el consumo directo como con el humo de segunda mano.
Los investigadores explican que parte del problema puede estar relacionado con la percepción social del riesgo. Muchas personas asocian los infartos y accidentes cerebrovasculares principalmente con la alimentación, el sedentarismo o la genética, mientras que el vínculo con el tabaco permanece menos presente.
Saber los riesgos no siempre lleva a dejar de fumar
El estudio también destaca que conocer los daños del cigarrillo no es suficiente para abandonar el hábito.
Los especialistas señalan que para dejar de fumar influyen otros factores, como la confianza de la persona en su capacidad para lograrlo, el apoyo disponible, los espacios libres de humo y el acceso a programas de ayuda.
Por esta razón, los autores recomiendan reforzar las campañas educativas, mejorar las advertencias en los paquetes de cigarrillos y aplicar políticas públicas que faciliten el abandono del tabaco.
La información debe enfocarse no solo en el cáncer de pulmón, sino también en las enfermedades cardiovasculares y los daños que provoca el humo en personas no fumadoras.
Países con avances y el caso de Argentina
El estudio identificó algunos ejemplos positivos. Vietnam fue el único país incluido en la encuesta GATS donde aumentó el conocimiento sobre ambos riesgos relacionados con el humo de segunda mano.
También destacaron los avances de Bangladés, India y China, donde mejoró la conciencia sobre los daños del tabaco tanto en fumadores como en personas expuestas al humo ajeno.
En el caso de Argentina, la investigación encontró uno de los niveles más altos de reconocimiento del vínculo entre cigarrillo y cáncer de pulmón. En 2012, el 98.4% de los fumadores argentinos identificaba este riesgo, una cifra muy superior a la observada en algunos países como Nigeria, donde el porcentaje fue de 56.6%.
Los investigadores concluyen que reducir el impacto del tabaco requiere más que información: se necesita una combinación de educación, políticas de salud pública y entornos que ayuden a las personas a adoptar hábitos más saludables.
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