— Agencias 06/08/2026
Las altas temperaturas no solo incrementan el riesgo de deshidratación y golpe de calor, sino que también pueden afectar la salud de la piel, especialmente en las zonas más expuestas al sol, al sudor y al roce constante.
Entre las consecuencias más comunes se encuentran las quemaduras solares, el sarpullido por calor, la irritación cutánea y el envejecimiento prematuro de la piel. Además, algunas áreas del cuerpo suelen pasarse por alto al aplicar protector solar, por lo que requieren cuidados especiales durante los meses de mayor calor.
1. Rostro
La cara permanece expuesta a la radiación solar durante gran parte del día. Debido a la sensibilidad de la piel de esta zona, existe un mayor riesgo de sufrir quemaduras, manchas, envejecimiento prematuro y, a largo plazo, cáncer de piel.
Para protegerla, se recomienda utilizar protector solar de amplio espectro, complementar con un sombrero de ala ancha y permanecer en la sombra durante las horas de mayor intensidad solar.
2. Labios
Los labios suelen olvidarse al aplicar protector solar, a pesar de que su piel es muy fina y vulnerable. La exposición al sol puede provocar resequedad, grietas, descamación e incluso favorecer la aparición de lesiones precancerosas, especialmente en el labio inferior.
El uso de un bálsamo labial con factor de protección solar ayuda a reducir estos riesgos.
3. Orejas
Las orejas también permanecen expuestas al sol y con frecuencia no reciben protección suficiente. Su piel delgada las convierte en una de las zonas donde es común que aparezcan lesiones relacionadas con la exposición prolongada a la radiación ultravioleta.
Es importante aplicar protector solar tanto en la parte externa como detrás de las orejas.
4. Cuero cabelludo
Las personas con poco cabello, calvicie o una raya muy marcada tienen mayor probabilidad de sufrir quemaduras en el cuero cabelludo.
Además de resultar dolorosas, estas lesiones pueden aumentar el riesgo de daño cutáneo a largo plazo. Para prevenirlas, se recomienda utilizar sombreros, gorras o protectores solares diseñados específicamente para esta zona.
5. Cuello y nuca
El cuello y la nuca reciben radiación solar de forma constante, especialmente durante actividades al aire libre.
La exposición repetida puede causar quemaduras, manchas y signos de fotoenvejecimiento. Por ello, es importante extender el protector solar hasta la parte posterior del cuello, una zona que muchas personas suelen olvidar.
6. Axilas e ingles
Aunque permanecen cubiertas por la ropa, las axilas y las ingles pueden verse afectadas por el calor, la humedad y el roce continuo.
Estas condiciones favorecen la aparición de rozaduras, dermatitis e infecciones por hongos. Mantener la piel limpia y seca, además de utilizar ropa ligera y transpirable, ayuda a prevenir estas molestias.
7. Pies
Durante el verano, los pies pueden permanecer muchas horas dentro de calzado cerrado o quedar completamente expuestos al sol al usar sandalias.
El calor, el sudor y la humedad aumentan el riesgo de ampollas, irritaciones e infecciones por hongos. Asimismo, la parte superior de los pies suele quemarse con facilidad, por lo que también debe protegerse con bloqueador solar.
8. Hombros y espalda
Los hombros y la parte superior de la espalda son algunas de las zonas que reciben mayor cantidad de radiación solar, especialmente durante actividades al aire libre, visitas a la playa o albercas.
Estas áreas presentan una alta frecuencia de quemaduras solares, por lo que es fundamental aplicar protector solar de forma abundante y reaplicarlo cada dos horas, así como después de nadar o de sudar en exceso, para mantener una protección adecuada.
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